Capítulo 21

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La claridad que se colaba entre las cortinas fue lo primero que hizo que Christopher abriera los ojos. Todavía medio dormido, estiró el brazo hacia el otro lado de la cama por pura costumbre. Solo encontró las sábanas frías. Frunció el ceño y se incorporó lentamente.

—¿Joel? —murmuró con la voz ronca.

No hubo respuesta. Recorrió el departamento con la mirada. La puerta del baño estaba abierta, la cocina permanecía en silencio y el aroma a café tampoco estaba presente. Había una extraña sensación de vacío que la noche anterior no existía.

Fue entonces cuando vio un pequeño papel doblado sobre la mesa de noche. Lo tomó con cuidado.

"Buenos días.

No quise despertarte. Tengo que pasar por casa a cambiarme antes de ir al trabajo y, si llego más tarde, Erick empezará a hacer preguntas.

Gracias por anoche... No solo por todo lo que pasó, sino por escucharme. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan tranquilo.

Nos vemos luego.

—Joel."

Christopher sonrió sin darse cuenta. Releyó la nota una segunda vez y luego una tercera. Era apenas un pedazo de papel, pero logró guardarlo con más cuidado del que habría tenido con cualquier otra cosa.

—Qué hombre tan complicado... —susurró para sí, sonriendo.

Solo entonces miró la hora.

—¡Mierda!

Se levantó de un salto. Llegó a la empresa casi veinte minutos tarde. Entró apresurado, saludando apenas con un movimiento de cabeza a los empleados que encontraba por el pasillo. Ni siquiera pasó primero por la cafetería como acostumbraba. Abrió la puerta de la oficina.

—Buenos...

Las palabras murieron en su garganta. Erick ya estaba allí. Sentado frente al escritorio, revisaba unos documentos con absoluta normalidad.

—Buenos días, Chris —saludó levantando apenas la vista—. Pensé que te habías quedado dormido.

Christopher dejó el maletín sobre la silla.

—Algo así.

Tomó asiento intentando concentrarse en los papeles que tenía delante. No pudo. No dejaba de mirar de reojo a Erick. Y eso solo conseguía irritarlo más. Aquel hombre seguía teniendo el privilegio de llegar a casa y encontrar a Joel esperándolo. Seguía siendo quien podía llamarlo "amor", quien podía abrazarlo sin esconderse, quien ocupaba oficialmente un lugar que, en el fondo, Christopher deseaba para sí. Lo peor era que no tenía derecho a reclamar absolutamente nada. Joel seguía siendo su pareja. Él... no era nadie.

Apretó con fuerza el bolígrafo entre los dedos.

—¿Todo bien? —preguntó Erick al notar su silencio.

—Sí.

Mentira. Todo estaba mal. Cada vez que recordaba la nota de Joel, también recordaba que había tenido que marcharse antes del amanecer por miedo a las preguntas de Erick. Cada vez que recordaba los besos de la noche anterior, imaginaba a Joel regresando a esa casa... a ese hombre. Y algo dentro de él ardía.

Nunca había sido celoso. Jamás. Sin embargo, desde hacía unos días sentía una rabia irracional cada vez que pensaba que Erick podía tomar la mano de Joel, besarlo o simplemente llamarlo por teléfono. Era una sensación completamente nueva. Y no le gustaba admitirla. Porque significaba una sola cosa. Ya no estaba luchando solo contra el novio de Joel. Estaba luchando contra los sentimientos que él mismo había jurado no permitir.

Él No Te Ama ||Joerick / Virgato|| TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora