Capítulo 5

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El trayecto hasta el departamento transcurrió en un silencio extraño. No era incómodo. Tampoco relajado. Era de esos silencios que aparecen cuando dos personas están demasiado conscientes de la presencia del otro. De vez en cuando intercambiábamos alguna frase corta, algún comentario sin importancia, pero ambos parecíamos distraídos. O más bien demasiado concentrados.

Cuando llegamos, apagué el motor y permanecimos unos segundos sentados dentro del auto.

—Bueno... ya llegamos —murmuré.

—Supongo que sí.

Ninguno se movió. Joel soltó una pequeña risa.

—Creo que estamos esperando que el otro baje primero.

—Estaba pensando exactamente lo mismo.

Finalmente salimos y subimos hasta el departamento. Al abrir la puerta me sentí agradecido de que Jonathan no estuviera allí. Todo estaba en silencio.

—Bienvenido a mi humilde hogar temporal —anuncié mientras encendía algunas luces.

Joel observó alrededor con curiosidad.

—Es más grande que mi casa.

—Eso dice más de Jonathan que de mí.

Volvió a reírse. Se quitó la chaqueta y la dejó sobre el respaldo de una silla mientras yo iba a la cocina.

—¿Todavía quieres café?

—Ahora mismo aceptaría cualquier cosa caliente.

—Eso sonó raro.

—Christopher.

—Perdón.

Joel negó con la cabeza mientras sonreía. Preparé dos tazas y regresé a la sala. La conversación continuó de forma natural. Más fácil que nunca. El alcohol seguía presente, aunque ninguno estaba realmente ebrio. Lo suficiente para bajar algunas defensas. Lo suficiente para decir cosas que normalmente no diríamos. En algún momento terminamos sentados en el sofá. Más cerca de lo necesario. Más cerca de lo prudente. Joel sostenía la taza entre las manos mientras miraba distraídamente hacia la ventana.

—¿Sabes qué es lo peor? —preguntó de repente.

—¿Qué?

—Que sigo intentando convencerme de que las cosas van a mejorar.

No respondí enseguida. Porque aquella no parecía una pregunta. Parecía una confesión.

—A veces uno se acostumbra a esperar demasiado —dije finalmente.

Joel bajó la mirada.

—Sí.

Por primera vez desde que lo conocía parecía completamente agotado. Sin máscaras. Sin sonrisas educadas. Sin intentar aparentar que todo estaba bien. Y por alguna razón me costó apartar la vista de él. Tal vez porque era la primera vez que sentía que realmente estaba conociéndolo.

Joel levantó la cabeza. Y me encontró observándolo. Ninguno apartó la mirada. Los segundos comenzaron a sentirse extrañamente largos.

—¿Qué? —preguntó con una sonrisa pequeña.

—Nada.

—Mentiroso.

—Tal vez.

Su sonrisa creció apenas un poco. Y entonces ocurrió algo peligroso. Porque ninguno dejó de mirar al otro. El silencio regresó. Pero esta vez era diferente. Más pesado. Más íntimo. Sentí cómo mi corazón comenzaba a acelerarse de una forma ridícula. Joel pareció darse cuenta. Yo también noté el leve nerviosismo en su expresión. Como si ambos estuviéramos pensando lo mismo y ninguno quisiera decirlo primero.

Él No Te Ama ||Joerick / Virgato|| TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora