Capítulo 12 : Insomnio

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Lucas está aturdido, sólo escucha voces a su alrededor, pero todo es negro. 

Una mano le toca la cara y le aparta algo que estaba ahogándole, algo parecido a un saco.

Lo único que tiene claro Lucas es que está hecho de tela y que no es demasiado grande para que su cabeza quepa en él sin aplastarle las orejas.

La luz vuelve junto al aire y lo primero que se encuentra el chico es a aquel hombre, que sostiene un cuchillo y le mira fijamente. 

Intenta alzar el puño para pegarle, pero descubre que está atado a una silla por pies y manos.

—Esto no pinta bien —susurra para sí mismo. 

Parece estar en un almacén, el sitio es amplio y oscuro, a pesar de tener algunas ventanas pequeñas cerca del techo.

Estaría totalmente vacío sino fuera por ellos.  

—¡Suéltame capullo! —grita Claire histérica. 

Lucas se sorprende al escuchar su voz, por el aturdimiento no se había dado cuenta de su presencia.

El pánico le llena por dentro al ver sangre brotar de un corte en la mejilla de la chica. Siente la inmediata necesidad de protegerla. 

—Tu amiga es una auténtica salvaje, aunque también lista. Se dio cuenta mucho antes que tú de que no era policía —dice, mientras sus arrugadas manos juegan con el cuchillo.

—¿Quién eres? —pregunta Lucas, todavía confundido.

—Eso no es importante, lo importante es qué quiero. Y lo que quiero es que me digáis donde está Ana.

Claire intenta saltar de la silla en la que está atada sin éxito. 

—No sabemos nada —dice.

—Ya guapita, sé que tú no vas ha hablar...de momento. Ahora le toca a tu amigo. 

El chico intenta centrarse en otra cosa que no sea el miedo que siente, acaba pensando en esa palabra que acaba de pronunciar su secuestrador, guapita. Los diminutivos le parecen infantiles y  también suelen hacerle gracia, aunque en este momento es incapaz de reírse.

Se concentra en Claire, ella no parece tener tanto miedo, está cabreada, eso sí. No puede evitar que se le pase por la cabeza que guapita es un buen adjetivo para ella. Morena, pelo largo, cara redondeada, ojos claros…guapa, está claro. 

—Chico, ¿se te ha comido la lengua el gato? 

Esa voz hace que vuelva a la horrible realidad.

—¿Qué?

Suspira.

—¿Dónde está ella?

—No lo sé…

—Ya, puede que esto te haga cambiar de opinión.

El cuchillo roza su cuello y después corta. 

***

Su respiración sigue agitada cuando una mano se posa en su hombro y, aunque el gesto es bastante suave, Ana no puede evitar incorporarse bruscamente en el sofá y pegar un chillido.

—Tranquila —dice Jake— No parabas de gritar, creo que has tenido una pesadilla. 

Ana intenta calmar su respiración y rememora la escena que ha estado viviendo una y otra vez cuando se duerme desde hace días. 

—No era sólo una pesadilla. Yo…estaba dentro del sueño. En él yo soy mi madre y...muero —las lágrimas empiezan a salir sin poder impedirlo y al chico se le encoge el corazón, sin poder impedirlo también—. No quiero morir. Y sobre todo no quiero sentirme tan sola como me siento. Es horrible, ¿sabes? Saber que no te queda nadie y que lo único que te espera es —mira a su alrededor—, esto. 

La lágrimas retenidas salen poco a poco y el llanto se hace más sonoro, a pesar del deseo de Ana por no mostrar su dolor.

Jake la mira indeciso, sin saber qué hacer para aliviarla.

¿Qué puede decirla? ¿Qué todo saldrá bien? Ni si quiera él sabe si eso es verdad… Pero aún así lo dice.

—Todo saldrá bien.

Ella deja de llorar por un instante y le mira fijamente.

—Eso no puedes saberlo... Pero, gracias. 

Poca gente le ha dado las gracias en su vida. Es más, Ana ha sido la única que él recuerde, eso le entristece más de lo que nunca querrá admitir. 

Se ve reflejado en ella, ambos están heridos, y no puede negar que hay algo que hace que no pueda dejarla a su suerte, y que ese algo es cada vez más fuerte.

Se acerca bruscamente a ella y por un segundo Ana se aparta, pero se queda paralizada en cuanto Jake la envuelve con sus fuertes brazos y apoya su barbilla en el hombro de la chica. Entonces ella también entiende que, no son tan diferentes, y que puede que él en el fondo también sea sólo un niño al que le han hecho daño.

Ana responde al abrazo y le estrecha con sus brazos para pegarle más a ella. Le gusta esa sensación y, a pesar del sueño y de todo lo que ha pasado, es en lo único que puede pensar en estos momentos. 

Ambos se quedan en esa postura un tiempo hasta que Jake decide apartarse, a pesar de querer seguir así toda la noche, no es muy dado a dar ese tipo de muestras de cariño. 

—Puedes dormir en mi cama si estás más cómoda, yo dormiré aquí —dice más serio después de aclararse la voz, que parecía haber perdido.

El cambio repentino del chico extraña a Ana, pero en el fondo entiende el por qué de su comportamiento.

No quiere sentir, no quiere que nadie le hiera. No está de acuerdo con sus deseos, pero no puede impedirle actuar de esa manera, así que decide sonreírle a pesar de ello y asentir.

Se aleja por el pasillo, dirección a la habitación y se para en la puerta para observarle recolocar las mantas sobre el sofá.

—Jake —él se gira para mirarla ante la suavidad de su voz.

Quiere decirle que puede permitirse sentir si es lo que desea, que puede dejar de sentirse tan sólo, que no es ni la mitad de malo de lo que ella pensaba al principio que era… 

Jake sigue mirándola, preguntándose qué querrá decirle. 

—Buenas noches.

Ambos sonríen y se miran una última vez antes de tumbarse y descansar. 

Esa noche Ana no tiene pesadillas y Jake no consigue dormir, aunque la razón que le quita el sueño es una muy diferente a la que suele hacerlo. Tiene nombre y apellidos y está durmiendo en su cama. 

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¡Hey! Sé que no he subido en un tiempo y es que ahora estoy muchooo más liada que antes, por eso mismo los capítulos tardan más en llegar, aunque intentaré subir más amenudo, prometido.

Por último agradeceros los más de 4000 leídos ya. ¡GRACIAS! Y también vuestros votos y comentarios. 

Os agradecería que comentarais este capítulo y votarais si os gusta. 

Gracias a todos :)

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