El silencio se apodera de la grande sala en cuanto el cazador entra.
Las decenas de brujas que se encuentran sentadas alrededor de la mesa giran la cabeza y le miran fijamente. Algunas intentando encontrar algo bueno en él, otras con desprecio y otras serias sin sentimiento alguno en la mirada.
—Os presento a Jake —le señala y separa una de las sillas de la mesa para que el chico pueda sentarse— Toma asiento.
Al fondo de la sala, presidiendo la mesa se encuentra una anciana de pelo blanco, que viste con un vestido largo y negro.
Jake se da cuenta de que está temblando, y no sabe si es debido a la falta de una chimenea en la habitación o a los nervios que siente.
—Comencemos —dice la bruja anciana —. Me llamo Abigail y soy la jefa de este aquelarre, quiero que te pongas esto —señala un anillo que sostiene entre sus arrugadas manos—, y me respondas a unas cuantas preguntas.
Él asiente, recuerda ese nombre. Sebastian robó un objeto mágico a una bruja con el mismo nombre, aunque era mucho más joven que ella.
Lily le coloca el anillo y le lanza una mirada tranquilizadora antes de susurrarle algo al oído.
—Es un objeto mágico, no puedes mentir si lo llevas puesto, es como un suero de la verdad pero más inmediato —dice.
Al chico no le tranquiliza para nada llevar un objeto mágico encima, pero aún así intenta mantenerse lo más relajado posible.
La anciana empieza con las preguntas.
—¿Ha matado alguna vez a una bruja?
—Sí —responde inmediatamente, despertando una gran cantidad de susurros.
—¡Silencio! —ordena la mujer.
—¿A cuantas?
Jake mira a su alrededor y teme que en cualquier momento cualquiera de ellas salte y vaya a por él.
—A cinco.
—¿Se arrepiente de haberlo hecho?
—No, hasta hace poco.
El barullo se calma y todas las brujas le miran curiosas.
—¿Hasta cuando? —pregunta una de ellas alzando la voz.
—¡He dicho que silencio! —vuelve a ordenar Abigail.
—Hasta que conocí a Ana —responde él, sin poder evitarlo.
Las preguntas siguen inmediatamente.
—¿Tiene planeado desvelar nuestro paradero o matar a alguna de nosotras?
—No, nunca haría eso.
Todas ellas empiezan a murmurar, cada vez más alto.
—¿Por qué no? —pregunta a gritos la misma que ha interrumpido antes.
—Porque sois su familia —a Jake la voz le suena lejana, aunque sabe que es la suya.
Abigail intenta calmarlas pero las brujas siguen hablando entre ellas sobre el chico y la mayoría no para dedicarle palabras bonitas precisamente.
—Simplemente no lo comprendo. Él es un cazador, lo lleva en la sangre. ¿Por qué no va ha querer matarnos a todas? — se escucha entre murmullos.
Él intenta concentrarse en su respiración y no fijarse en lo que dicen, ya que si preguntan algo más tendrá que responder. Y no quiere hacerlo más.
—Porque la quiere.
La sala se queda en silencio. Jake levanta la cabeza y alcanza a ver a Iris, la chica que les ha recibido. Todos los ojos están puestos en ella.
—La quiere —repite—, por eso no nos hará daño .
—¿Es eso cierto? —pregunta Abigail.
Por alguna razón esta respuesta tarda más en llegar.
—No lo sé —dice finalmente.
***
Ana está sentada en la que será su cama durante bastante tiempo según parece.
La habitación es bastante acogedora, aunque no tiene demasiado. Sólo un armario de madera, una mesilla y una cama de matrimonio cubierta con una gran colcha roja. Además tiene una chimenea, que está encendida y justo enfrente de Ana. Que la mira, esperando que el calor la reconforte.
Escucha un ruido procedente de la puerta y su mirada se desvía del fuego para encontrarse con Claire que sostiene una toalla entre sus manos con la que se está secando el pelo.
Lleva una camiseta de tirantes negra y unos pantalones ceñidos a juego, parece ser el color de las brujas. El negro.
—Necesitaba una ducha caliente —dice ella sonriente.
Ana intenta devolver la sonrisa, aunque falla.
—Lo siento —dice su amiga mientras se acerca a ella y se sienta al otro lado de la cama—. Sé que si esto es una mierda para nosotros tiene que serlo aún más para ti.
—No tengo que perdonarte nada, lo entiendo. En serio.
Claire la mira con una expresión triste, aunque rápidamente, después de quedarse pensativa, cambia por una curiosa. Hasta que no puede contenerse y habla.
—¿Por qué quieres que él se quede? —pregunta.
Ana duda al contestar.
—Él no es de los malos, sólo intenta ayudarme.
Ambas se miran y sin decirse nada más se dan un abrazo. Un abrazo que es interrumpido un segundo después cuando escuchan el sonido de alguien tocando la puerta, cosa que hace que ellas se separen y se giren para encontrarse con Lucas.
—Ya han regresado —dice.
No hace falta que diga quien, las jóvenes saben perfectamente que se refiere a Jake y a Lily.
Se levantan de la cama y se dirigen hacia el salón, que se está en la planta de abajo.
Claire sale antes que Ana de la habitación y cuando ella va a ir tras si amiga Lucas la agarra del brazo y hace que se pare.
—Yo…—intenta hablar, pero no sabe como disculparse.
Ella le corta antes de que termine.
—Lo sé —dice dedicándole una ligera sonrisa.
Eso es todo lo que el chico necesita para soltarla y poder respirar tranquilo de nuevo.
***
Ana baja corriendo las escaleras para encontrarse con Jake y Lily, que están al lado de la puerta principal.
Ella intenta que sus miradas se encuentren pero el chico lo evita y mira hacia el suelo, entonces acaba dirigiendo su atención hacia su madre, que parece a punto de decir algo.
—Haced hueco para otro, Jake ya es uno de los nuestros —dice ésta.
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Secreto
Romance"—¿Sabes? Podrías estrangularme ahora mismo, volver con los tuyos, y todos tus problemas acabarían. Lo dice en serio y él sabe que tiene razón, pero no piensa hacerlo. —No voy a matarte. —¿Por qué? —le pregunta, por segunda vez en el día. Piensa bi...
