Cassandra
— ¿Quieres decir que quedaron en ir ¡Con sus hijos! a una cita? —la pregunta de Maia es demasiado alta para la sala de urgencias. Veo como la señora de la cama de enfrente parece muy interesada en nuestra conversación.
— ¿No quieres gritarlo de una vez por el alta voz? Y no, quedamos de que yo los acompañaría a un evento del colegio de los increíbles tres.
— Por favor—la risa de Maia no fue lo que me incomodó si no que la señora soltó también una risa "disimulada"— ¿No se supone que a ti los niños no te gustan?
— No me gustan, pero debes admitir que los tres juntos son un verdadero show de ternura y amor.
— ¿Sabes cómo se le llama a eso? Pretextos, temes admitir que esos niños ya te tienen comiendo de sus manitas. Ayer, estuviste todo el día de mal humor por tener que estar en la inauguración de Vainilla & Chocolate luego apareció el flamante señor Miller alias el sexy papá soltero y te concentraste en ello, la prueba está en que cuando te interrumpí para pedir ayuda, me dejaste los problemas resueltos para regresar a supervisar y mira que es la primera vez que te veo interesada en algo que no sea el trabajo o tu hermano.
Eso me dejó pensando un poco, ¿De verdad estaba poniendo excusas para justificar mi repentino cambio de humor? Pero por supuesto que no, yo no hago esas cosas, si tengo algo que decir lo hago y ya.
— Los niños tienen un humor interesante.
— Sin mencionar que te vi hablando con el señor Miller por un buen tiempo y no estaban con los niños.
— Me comentó los motivos por lo que David no pudo ir—Eso la silencio por unos minutos, me sentí idiota por tocar el tema, para trabajar juntas en su proyecto de la cafetería tenía que aclarar las cosas y no me molestó para nada escuchar su versión de la historia y si es verdad, lo que dijo a mi hermano le sucede algo serio.
— ¿Cómo está David? —su pregunta me dejó sintiéndome más idiota.
— Tratando de superarlo—Por su mirada intuí que le dolió la respuesta— Te aprecio demasiado Maia y estoy segura de que en este punto de mi vida eres una persona que atesoraré por siempre, pero sabes que siempre voy a apoyar a David, es mi hermano y solo a él lo tengo seguro para toda la vida, no podría hacer algo que lo dañe y como sé que no me pedirá nunca que deje de verte espero que esto no sea un problema entre las dos.
Ambas comenzamos a caminar hacia la salida de la sala para ir a los casilleros donde teníamos nuestra ropa para el fin de turno.
— Lo amo de verdad Cassandra, pero mi orgullo no me permitirá volver a él, no creo poder olvidarlo nunca y aun así sé que no lo perdonaré. ¡Nunca me dijo que me amaba! Y yo estúpidamente creí que con sus acciones me bastaba... luego lo vi besando a esa mujer y acabó conmigo. Nunca supe de sus sentimientos hasta que estuve saliendo con Darío, irrumpió la vida que estaba intentando reconstruir después de que lo dejé, ¡Él solo apareció! —comienza a llorar mientras la sostengo en un abrazo, nunca me contó realmente como se sentía al respecto— ¡Apareció como si tuviera el derecho de poner en duda mi amor por Darío! Desde que volvió dudo de todo, dudo de si podré algún día continuar sin él.
— ¿Por qué no hablas con él, Maia? —su risa irónica en medio del llanto le dio un aspecto algo psicópata.
— Porque me va a convencer y no voy a caer en su juego otra vez. ¿Lo amo? Sí, pero no perdonaré un engaño porque sé lo que valgo y no dejaré el amor propio para ir a perder la cabeza nuevamente por él.
Con esa respuesta limpió su rostro y me dio un apretón en mi mano en señal de agradecimiento. Me quité el esterilizado uniforme blanco para poder ponerme mi blusa negra, pantalones de mezclilla y zapatos alto, no eran tacones, pero sí me ayudaban a no verme tan pequeña como de costumbre.
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Todo lo que nunca quise
RomansaLos Miller #3 Adam Miller es el mejor papá del mundo según sus adorables trillizos Jace, Jake y Jared. No hay nada que este súper papá no haga por el bienestar de sus pequeños. Pero ¿Que pasa cuándo el amor está frente a él y no se da cuenta? Esta...
