Lucas.
Domingo, 14 de Febrero de 2016.
«Por última vez, Lucas, Tyson Hemmings no es gay.»
Si me pagaran por cada vez que aquella suave e irritante voz de mi cabeza me repetía una y otra vez eso durante la mayoría de las veinticuatro horas, probablemente sería millonario y pudiera comprar mi propia casa.
- No sabes eso, no sabes nada- Le respondí fríamente a la voz, mientras que buscaba entre mi casillero una caja de bombones que una vez llegue a comprar para mi chico, y que ahora pensaba en dársela con mis sentimientos-. Yo le gusto a mi Tyson, lo se.
«Piensa lo que quieres, Lucas, pero si vas ahí y te confiesas al chico más popular y hetero del instituto quedaras en ridículo.» me recordó suave y lentamente la voz, y yo fruncí el ceño y cerré fuertemente mi casillero. «Mejor vuelve a casa. Olvídate de Lucas. No podrás confesarte. Él no te ama.»
- ¡¿Y tú qué sabes?! ¡Solo cállate!- Le grité con la frustración y la ira pintada en mis palabras, luego de haber retirado la caja de bombones-.
Y entonces, me escondí aún más entre la capucha que llevaba puesta de mi suéter negro, cuando me di cuenta de que todos los estudiantes que estaban a mi alrededor me estaban mirando con ojos juzgadores. Yo no estaba solo en el instituto como había imaginado hace un momento. Ahora, todos me estaban mirando.
Guarde los pequeños bombones entre los enormes bolsillos de mi suéter antes de bajar la cabeza tímidamente con las mejillas rojas de vergüenza, para encaminarme hacia mi parada, hacia el lugar en donde me le confesaría a mi chico. Y cuando crucé finalmente hacia otro pasillo me sentí más relajado al sentir que las miradas de todos los que estaban a mi alrededor, habían desaparecido.
Pero, ahora el corazón se me había acelerado aún más. Y lo seguía haciendo cada vez que me aproximaba hacia la cafetería del edificio, que era en donde Tyson debía de estar, según su rastreador. Además, todos los adornos románticos de corazones y besos que se posaban sobre las paredes grises del instituto, me ponían aún más nervioso. Y no quería ni siquiera pasar por el stand de besos que estaba en el pasillo contrario de donde venía.
- No te acobardes, Lucas. Sé un jodido hombre- Susurré para mi mismo al sentir como una de mis manos comenzaba a temblar, así que la oculté dentro de mi suéter-.
Y cuando presencie la entrada de la cafetería a unos metros frente a mi, un extraño tic se apodero de uno de mis ojos, y el pulso se me aceleró. Sentí un cosquilleo en la yema de mis dedos, y mi respiración se hizo agitada y pesada. No podía creer que enserio iba a confesarme, después de tantos años, lo iba a hacer. No tenía que echarme para atrás, solo un puto cobarde lo haría. Además, Tyson iba aceptarme, iba a quererme, iba amarme, porque yo no era como las perras básicas que estaban detrás de su pene y su cuerpo deseado, yo iba por su amor y sus sentimientos. Iba por quien él realmente era, un chico dulce y bueno, lo que los demás no veían muy bien de él.
Yo debía de ser el novio de Tyson Hemmings, no la perra de Juliet Maxell, quien a pesar de que no era una prostituta como todas las demás seguía siendo muy poca cosa para mi niño, yo era perfecto para él, no ella. Yo amaba cada parte de Tyson, incluso sus imperfecciones. Amaba sus cabellos cortos y lacios que enmarcaban su bello rostro. Sus ojos verdes similares a un par de esmeraldas, y del mismo color que sus guantes favoritos de boxeo que tenía en su habitación. También amaba el hecho de que Tyson siempre trajera los jueves la misma camisa a cuadros desgastada y que siempre lo dijera en voz baja sin que nadie lo escuchara cuando guardaba sus cuadernos en su casillero. Amaba hasta la más mínima cosa de Tyson, y eso solo hacía que amara todo el paquete completo.
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Crush ©
Mystery / ThrillerLucas Hood estaba tratando de que su obsesión por el chico perfecto y popular, Tyson Hemmings, no saliera de control. Pero, un día las cosas se salieron de sus manos por su obsesión psicótica y decidió seguir a Tyson al bosque en una noche de sexo c...
