Capítulo 28: Promesa rota.

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Tyson.

Sábado, 23 de Abril de 2016.
Pasado.

Recién había salido de un baño. Me sentía agotado y solo quería dormir. Pero estaba nervioso por lo que había ocurrido antes de que ese pequeño bastardo de Lucas y yo regresáramos a casa. Sentía una presión en el pecho, como si algo malo estuviera a punto de pasar. No podía subir a mi habitación y simplemente dormir. Estaba un poco desesperado. ¿Por qué? ¿Acaso muy en el fondo sabía que la ley me encontraría y me llevaría a prisión?

Cuando terminé de ponerme uno de mis pantalones, una camiseta y unos zapatos deportivos, bajé hacia el pasillo del sótano para ver si Lucas me había obedecido en lo que le había ordenado. No estaba de ánimos, y por suerte Lucas no me provocó. Cuando finalmente bajé por las escaleras del sótano noté que si me había obedecido. Se había puesto una de las prendas de mi verdadera madre, como se lo había pedido otra vez.

Me sentí un poco menos tenso cuando miré que me había obedecido, pero, no dejaba de sentirme molesto con él ya que todo lo que había pasado era su maldita culpa. ¡Todo! ¡Fue su culpa! Por eso había tomado la decisión de hacer que él volviera al sótano a dormir en el sucio sofá con las ratas aquí abajo. No quería que él estuviera arriba conmigo. Lucas necesitaba un castigo, y este era.

- Te ves como la loca de un pueblo- Comenté entre cínicas risas, mientras que me sentaba en las escaleras y miraba a Lucas juguetear con la falda de su vestido tímidamente-.

Él no me había mirado a la cara desde que me vio bajar por las escaleras. Noté que él estaba sudando demasiado y que estaba un poco pálido. ¿Estaba nervioso? ¿Por qué estaba tan tímido y callado? ¿Acaso me tenía miedo?

- ¿Qué no vas a decirme nada, estúpido?- Dije con frialdad, y él levantó cuanto antes la mirada para mirarme con inseguridad y temor mientras que seguía sentado sobre el sucio sofá-.

- Lo siento...- Susurró débilmente-.

Fruncí el ceño, y me levanté de las escaleras para acercarme hacia él a paso duro y firme. Él se encogió sobre el sofá, y yo lo tomé bruscamente de los cabellos, provocando que él diera un chillido de dolor.

- ¡Solo eso tienes que decir, bastardo!- Le grité en la cara fuertemente-. ¡Casi voy a prisión por tú maldita culpa! ¡Estoy en el ojo policial por tú maldita culpa! ¡Maté a Blower por tú maldita culpa! ¡No mereces seguir aquí! ¡Mereces estar muerto!

Apreté su cabello con tantas fuerzas que mis nudillos se tornaron blancos, y el rostro hinchado de Lucas volvió a enrojecerse. Sus lágrimas afloraron, y la marica volvió a llorar. 

- Lo siento- Repitió con un tono más fuerte y tembloroso-. Lo siento.

- ¡Dime más que un lo siento! ¡Eso no es suficiente!- Gruñí, zarandeando bruscamente su cabello y provocando que él diera gritos de dolor ya que todo su cuerpo le dolía y yo estaba siendo brusco con él-. ¡Pide misericordia! ¡Vamos, quiero escucharte pedir piedad por lo que hiciste! ¡No superare tu traición hacia mi, maldito maricón!

- ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Tyson, enserio lo siento!- Continuó diciendo él con más fuerzas, estallando en un violento llanto-. ¡Yo te amo! ¡Te amo, Tyson!

Solté un gruñido, y lo empujé bruscamente para apartarlo de mi. Él se estrelló contra el respaldo del sofá y solo sollozo silenciosamente mientras que me miraba con miedo y dolor. Respiré hondo un par de veces, e intenté no abalanzarme sobre él para golpearlo en su patética cara de niña. Mientras, él abrazó sus piernas y comenzó a susurrar una y otra vez: 

- Lo siento mucho.

Escupí hacia su dirección con desagrado, y me giré sobre mis pies para volver a tomar la ropa que él antes tenía y que yacía en el suelo. Tenía pensado esta vez echarla a la basura, ya que no pensaba en volver a vestir a Lucas con esas prendas suyas. Él volvería a vestirse con la ropa de mi madre, y volvería a ser una madre para mi. Le iba a dar la oportunidad de demostrarme que realmente me amaba, y esa sería la última. 

Crush ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora