Cambiando el destino

421 17 20
                                        

Elfriede se quedó helada; un nudo se formó en su garganta y estrujó su corazón. - No- dijo- No. ¡No! ¡Por favor, dámela, tío!- gritó con desesperación, tendiendo los brazos en dirección a la criatura, mientras una cascada de lágrimas brotaba de sus ojos. También llorando, Sysiphus depositó el inmóvil cuerpo de la infante en los brazos de su madre. Esta la estrechó, la cubrió de besos y apegó su frente a la diminuta frentecita de su hija. - Sabes que mamá te quiere mucho- murmuró Elfriede, con la voz quebrada por el profundo dolor que la embargaba. Mas, para felicidad y regocijo de ella y su tío, la recién nacida se agitó y comenzó a llorar desconsoladamente. - ¡Está viva!- exclamó Elfriede con indescriptible alivio y dicha, sonriendo entre lágrimas- ¡Nos asustaste! Calma, todo estará bien. Sysiphus le ayudó a limpiarla con unos algodones asépticos y agua tibia, la secaron bien y la envolvieron en una manta. Luego, Elfriede arrulló a la niña y le dio el pecho. La pequeña abrió su boquita y empezó a succionar por puro instinto. En ese instante, Deuteros irrumpió en la habitación repentinamente, muy agitado. - ¡Sysiphus!- gritó- ¡Me dijeron que Elfriede está...!- se interrumpió al ver a su mujer con la criaturita en brazos. - Es una niña, mi amor- dijo Elfriede, con una expresión radiante- Nuestra Alzir. Deuteros se acercó para observar por primera vez a su hija. - Déjame sostenerla- pidió- Así tú podrás descansar, has estado demasiado tiempo en trabajo de parto. Elfriede le entregó a la niña, quien miró fijamente al hombre que la cargaba y puso su manecita en la mejilla morena, cosa que provocó una gran sonrisa en Deuteros, además de un ambiente de ternura. Aquel era el momento más feliz de su vida. Claro, todos insistieron en conocer a la nueva integrante de la familia de Sysiphus, hecho que ya no cabía un alma más en Sagitario, y Démeter, Arkhes, Sasha y hasta Calvera otorgaron sus bendiciones a la niña. Ese día fue una fiesta; la fiesta donde se celebraba la vida.
Unos días después...
Elfriede oyó el llanto de su hija y se apresuró en sacarla de su cuna para amamantarla. Observó con admiración la curiosa mezcla de caracteres que poseía Alzir: piel morena, cabellos dorados y ojos turquesas azulados. Definitivamente, era la combinación perfecta de Elfriede y Deuteros. Ahora, él pasaba la mayor parte del tiempo junto a su mujer; la situación había cambiado radicalmente, puesto que Athena y el Patriarca habían decretado que podía ponerle fin a su ocultamiento oficialmente y custodiar el templo de Géminis junto a su hermano (aunque Aspros no estaba muy feliz con la idea). Deuteros solo observaba los senos descubiertos de su bella amada con crecientes ansias de poseerla. Elfriede se percató de que él no dejaba de verle el pecho y de morderse el labio inferior.  - No me mires así, cariño- dijo Elfriede, volteando la cabeza en dirección a su pareja con una sonrisa y un guiño pícaros. - Cómo te deseo, Elfriede-san- dijo Deuteros, con un acento tan seductor que la hizo enrojecer. - Pronto volveré a darte mimitos, mi amor- dijo Elfriede, dándose cuenta de que Alzir se había dormido- Pero, ahora, debo ir a cambiar un futuro que avizoré. - ¿Vas a salir?- inquirió Deuteros, entre sorprendido y preocupado- No puedes, estás en la cuarentena. - No te preocupes, sé lo que hago- dijo Elfriede sonriendo confiadamente, mientras retiraba su pecho de la boca de Alzir con cuidado y se levantaba de su asiento para frotarle la espalda a la bebé- Es mi deber- colocó a la dormida criatura en su cuna- La felicidad de muchas personas depende de esto. - Confiaré en ti, cuídate- expresó Deuteros con un suspiro, pues sabía que ella no cambiaría de opinión. Elfriede lo besó para tranquilizarlo y salió de allí hacia la casa de Aries.
En la casa de Aries...
- Ay, Shion-chan, mira cómo está mi armadura- dijo Elfriede con pesar, tomando los pedazos de su cloth- Desde que ese estúpido de Ares la destrozó, y con todo el tema de mi embarazo, no tuve tiempo de pensar más en ella- hizo un gesto de autorreproche- Lo siento, Orión- concluyó con tristeza. - La armadura entiende tu situación y te disculpa- tradujo Shion, interpretando las continuas resonancias de la cloth- Tranquila, la repararé en un segundo. Diciendo y haciendo, Shion se cortó las muñecas y dejó que su sangre ungiera la armadura moribunda. Acto seguido, vendó sus heridas, tomó el polvo estelar y sus herramientas y pronto la armadura quedó como nueva. - ¡Gracias, hermanito carnero!- exclamó Elfriede con entusiasmo, vistiendo su ahora resplandeciente cloth. - Suerte con tu misión, hermana- dijo Shion, a quien le preocupaba que ella se marchara sola, pero creyó prudente no comentar nada, pues no conseguiría cambiar las cosas. Elfriede solo se marchó saltando alegremente.
Horas después, en un orfanato de Italia...
Elfriede había llegado a su destino justo a tiempo. El sacerdote rubio de ojos dorados y sonrisa tranquila y malévola se encontraba hablando con el jovencito de largos y finos mechones rubios y ojos de color azul puro: exactamente igual que en su visión; aquel era el evento que lo cambiaría todo. Al observar al chico, viva imagen de la inocencia, Elfriede no pudo evitar pensar en Regulus, igual de puro e ingenuo. Tomó aire y entró al recinto; estaba decidida, cambiaría ese destino. Empero, sus ojos perdieron el brillo, su Cosmos se alteró y se irguió de manera arrogante frente al falso sacerdote. - Hypnos, Dios del Sueño y consejero de Hades- dijo, con una voz notoriamente masculina saliendo de sus labios- Es Apolo quien te habla. No me es permitido interferir en esta Guerra Santa y mucho menos en el curso del destino, pero es voluntad de mi hija Arkhes y de mi nieta, mediante la cual te hablo, que un sino sea alterado. Mis pitonisas no tienen ese poder, pero a los humanos que luchan por sus semejantes sí les es concedido ese privilegio. Soy un dios neutral en la guerra, por eso te advierto: este humano no es el recipiente escogido para Hades. Otra persona ha estado manipulándolo todo desde las sombras para que así lo crean. Será mejor que busques al verdadero contenedor elegido de Hades, o tu dios y su ejército sufrirán las consecuencias. A todo este discurso, Hypnos solo había alzado una ceja, dudoso; pero aquel era el Cosmos del Dios del Sol, no había forma de confundirse. Este solo le sostuvo una firme y fría mirada, lo suficiente como para convencer al dios menor de la veracidad de sus palabras. - Muy bien, Apolo, daré crédito a lo que dices- dijo Hypnos con su calmado acento- Pero, solo si me dices quien es el verdadero contenedor. - A ciencia exacta no lo sé, pero puedes encontrarlo en España- dijo Apolo, con acento meditabundo. - Lo aceptaré...por el momento- dijo Hypnos, para después desvanecerse ante sus ojos. Elfriede casi cae por el mareo cuando el espíritu de Apolo abandonó abruptamente su cuerpo. - Señorita, ¿se encuentra bien?- preguntó con gentileza el chiquillo rubio, sosteniéndola para que no cayera. Había asistido a todo lo acontecido sin entender ni una palabra, por lo que estaba abrumado, confundido y hasta asustado. - No te preocupes- dijo Elfriede, incorporándose con agilidad- ¿Cómo te llamas? - Alone- respondió el chico. - Alone, yo soy Elfriede- dijo ella, con una sonrisa que hizo sonrojar al chico al ser la primera vez que veía a una dama tan hermosa frente a él- Eres un gran pintor- comentó, admirando un cuadro de un gran ángel que estaba ante ellos. - Gracias, Elfriede-san- dijo Alone, con una cálida y dulce sonrisa. - ¿Te gustaría venir conmigo?- preguntó Elfriede muy amablemente- Yo deseo adoptarte. A pesar de las palabras de Hypnos, ella no quería dejarlo allí a merced de la maldad de esos dioses y anhelaba darle una alegría a Sasha llevándole a su hermano. - Bueno...este...yo...- tartamudeó Alone, nervioso. Aquello lo había tomado por sorpresa, él no quería abandonar a Tenma y a sus demás amigos del orfanato. - Piénsalo y mañana me das tu respuesta- dijo Elfriede con dulzura, pues lo comprendía y no deseaba presionarlo. - De acuerdo, Elfriede-san- dijo Alone, que sentía una calidez especial en ella. Elfriede sonrió al recordar que Deuteros siempre la llamaba así y se fue a pasar la noche en una posada del pueblo.
Al día siguiente...
Cuando Elfriede fue a ver a Alone al orfanato, lo encontró llorando desconsoladamente delante de una pintura de su mejor amigo, quien acababa de marcharse. - Ya, calma, te prometo que se volverán a ver- le consoló Elfriede, abrazando al chico y acariciándole la cabeza- ¿Ahora quieres venir conmigo? Yo te protegería siempre. Además, tengo un hermano de tu edad y nos divertiríamos. Alone sonrió al igual que ella lo hacía y enjugó sus lágrimas con sus manos. No sabía por qué, pero intuía que podía confiar en aquella desconocida, a su lado se sentía seguro y querido. - Está bien, iré con usted- aceptó. Se despidieron de todos en el orfanato y partieron. - Y, ¿adónde vamos?- preguntó Alone, curioso. - Al Santuario de Athena, donde sus guerreros luchan por la paz y la seguridad de la Tierra- dijo Elfriede, con una nota de orgullo en su voz. - Ah, pero yo no sé pelear- dijo Alone, un poco confuso, pues no imaginaba a esa mujer tan delicada y amable envuelta en una pelea- No me gustaría lastimar a nadie. - Pierde cuidado, tú no tendrás que luchar- le tranquilizó Elfriede- Yo cuidaré de ti.
Unos días después...
- No sé para qué trajiste al Santuario a un chiquillo inútil que ni siquiera sabe pelear-  reprochó Aspros por enésima vez, mientras visitaba la casa de Sagitario, donde se encontraban alojados Elfriede, su hija y Alone, quien se escondía tras la joven, pues Aspros era el único Santo que le inspiraba temor, aunque insistía en su creencia de que no era malo del todo. Alone se había aclimatado de maravillas al ambiente del Santuario, donde casi todos eran muy amables con él, sobre todo Elfriede y Deuteros, quienes lo trataban como a un verdadero hijo. Ella había usado la excusa de que el chico la ayudaría con el cuidado de la niña, pese a que Elfriede no necesitaba ayuda; había cuidado a su hermano cuando era pequeño y sabía cómo manejar a un bebé. - Te sorprendería saber el destino que tenía este chiquillo- le contestó a Aspros y se volvió hacia Alone- Vamos a los campos de entrenamiento- sonrió- Es hora del reencuentro. Alone no entendió, pero la obedeció y, al llegar al lugar mencionado,...no podía creer lo que sus ojos veían. Un chico de cabellos castaños de su misma edad conversaba con una bella niña de cabellos lila muy largos. ¡Eran sus amigos! - ¡Tenma! ¡Sasha!- gritó emocionado, con lágrimas saliendo de sus hermosos ojos. - ¿Alone?- dijeron Sasha y Tema a la vez, mirándolo con gran sorpresa. Pronto, corrieron a encontrarse y terminaron fundidos en un gran abrazo triple. - ¡Estamos juntos de nuevo, como lo prometimos!- murmuraron los tres llenos de dicha, sin soltarse. Mientras, Elfriede solo observaba con una sonrisa de satisfacción la conmovedora escena. Había cumplido su objetivo, pero aún le quedaban muchos destinos por cambiar. - Empezaré por el de Aspros- pensó en voz alta. Y solo pudo concluir:
Tenma, Sasha-san, Alone, disfruten de este momento de amor y felicidad, juntos los tres, con las personas que aman. Las guerras dejan pérdidas dolorosas, pero no irreparables; el destino es caprichoso, mas no inevitable. Nadie sufrirá, juro que usaré cada gramo de mi fuerza para proteger este bello mundo del dolor y la muerte. El mundo que amó mi padre; el mundo que le legaré a mi hija.

Fin.

La foto de multimedia solo la puse porque me pareció linda.
Aclaraciones:
• El nombre de la hija de Elfriede y Deuteros, Alzir, no lo escogí al azar. Es una estrella de la constelación de Géminis, cuyo nombre significa "el botón".
Léanse mi otra obra sobre The Lost Canvas. Se llama Camile, será corta y tratará sobre ese otro personaje que amo.
Ya está en camino mi tercer fanfic de este spin-off. Se llamará Atrapadas y es comedia, principalmente. También emprenderé un proyecto de one-shots con las parejas de este manga, tanto canónicas como inventadas por mí o shippeadas por los fans. Acepto sugerencias (sin incluir yaoi). Trataré de subir el primer capítulo de cada uno de estos dos últimos fics para cuando este se encuentre publicado .
Gracias por leer y soportar mis tonterías hasta el final.

Yo te voy a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora