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Deja de ser zorra por una noche

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Capítulo 20

Odiaba mucho los hospitales, la comida era realmente mala, olía a desinfectante por todos lados y el maldito sonido de la máquina a mi lado era fastidioso.

Luego de beber el vaso que había sacado de las manos de un chico en la fiesta, todo se fue al demonio ya que estaba completamente intoxicada.

Genial ¿no?

Cuatro días en aquella incómoda camilla blanca fueron una tortura, mi padre venía todas la tardes a verme junto con Charly e Ian junto con sus amigos venían después de los entrenamientos.

Creo que no les había mencionado... Ian había comenzado las prácticas de fútbol. Éramos fanáticos del Real Madrid desde pequeños.

En fin, baje de la camilla con cuidado de que nadie lograra ver mi dulce trasero a través de la bata de hospital que no dejaba nada a la imaginación, y con pasos pesados y lentos me arrastre al baño para cambiar mi ropa. Saldría esta mañana libre.

Adam estaba enojado conmigo, decía que era una estúpida adolescente que no podía estar fuera de los problemas ni por dos segundos. Estaba más que claro que lo había mandado al demonio y me dedicaría a los entrenamientos más que nada, ya quería acabar con toda esta mierda de James y su grupo.

Veinte minutos más tarde amarraba las agujetas de mis botines negros y tomaba todo lo mío de la habitación, no tenía intenciones de volver a este lugar.

-Vanos hija, aún puedes llegar al segundo período de clases.

Joder, como detestaba esto.

Según por lo que me contaba mi hermano, las chicas estaban vueltas locas, más de lo normal. ¿La razón? El baile de bienvenida. Técnicamente debería haber sido hace un mes pero por problemas con el director y cosas de ese estilo están retrasados.

La extraña modalidad de este "baile" era que las chicas invitaban a los chicos, algo claramente humillante para quienes no tenían la personalidad para poder acercársele a un chico y decir pío.

Y eso fue lo primero que vi al llegar, folletos por todas partes, las porristas con su puesto en pleno corredor para ayudar a recaudar fondos para sus trajes y cosas que no me importaban. Otro grupo acosaba a los chicos del equipo de natación para conseguir pareja ya que quedaban solo tres días.

Estaban desesperadas.

Llegue al laboratorio de biología y tome el último lugar, junto a la ventana, estaba agotada pero debía hacer algo productivo en mi vida. Sin el surf todo era un asco, extrañaba la sensación del mar, el olor a sal en el aire y aquellas interminables tardes en donde todo iba bien.

-Vete de aquí Phipps, yo me sentaré aquí- la voz chillona de una rubia sin neuronas retumbó en mi cráneo como si hubieran gritado a solo centímetros de mi.

-E-esta bien- la chica que había visto mi primer día aquí tomó sus cosas y camino en busca de otro asiento.

Me sorprendía el nivel de rechazo en este lugar, aquí importaba como te vestías, tu forma de ser y de seguro tu estrato social. Claro además de ser porrista o algún estereotipo parecido. Ella camino de lugar en lugar disponible buscando donde sentarse pero cada persona negaba con la cabeza y la miraban como si fuera un fenómeno.

Al llegar a mi lado podía percibir el temblor de sus manos, levantó la cabeza y pude ver una lágrima caer por su mejilla, asentí y ella soltando un suspiro colocó sus libros a mi lado y se sentó.

-Buenas tardes chicos, en esta clase veremos como reacciona la sangre según el contacto de distintos tipos de sueros que se le colocarán.

Este experimento lo había hecho hace un año en biología, Ronnie se negaba a pinchar su dedo por lo que tuve que hacerlo yo, varios chicos se desmayaron ese día.

Self-destructionHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora