luau

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AVISO: ESTE CAPITULO INCLUYE TEXOS EXPLICITOS NO APTOS PARA MENORES DE EDAD, SI TIENES MENOS DE 18 AÑOS, GRACIAS POR TU PREFERENCIA PERO POR FAVOR NO LEAS EL  APARTADO DEL MEDIO.

Suspiro por enésima vez, miro la hierba moverse lentamente, dio otro pequeño sorbo de té a su taza, el lugar era sumamente silencioso. Extrañaba a su hermosa y amable pelirosada, solo pensar en ella le hacía sonrojarse, era perfecta. No podría describir con palabras lo que esa alfa le hacía sentir, debía admitir que le absorbía por completo, y en el fondo le asustaba que ella lo permitía.

Los días pasados habían sido de ensueño, se levantaban, desayunaban en medio de una amena plática, iban al trabajo juntas. En su oficina ella le ayudaba en cosas simples como prepararle un café, ordenar documentos por fechas o prioridad, tareas sencillas que hasta una joven como ella ajena a ese mundo podía resolver. Todo era perfecto, salvo esa última semana.

Sin previo aviso un día la pelirosa le pidió quedarse en casa, sabía que tarde o temprano eso pasaría, ya que muchas veces su alfa tuvo que cancelar reuniones (aunque ella lo negaba), para no dejarla sola en su oficina. Además de eso, la oji verde estaba llegando sumamente tarde a casa, más allá de su horario normal.

¿Acaso ha perdido el interés en mí?- se preguntaba así misma en cada oportunidad. Tenía tanto miedo de que fuese verdad. Si era así, ¿podría luchar por recuperarla?, llevo su mano a su pecho tratando de sofocar ese miedo creciente.

Sonrió amargamente solo de aceptar su realidad, no lucharía, ella no podía ofrecerle nada a esa mujer que lo tenía todo. Sí la joven peliriosa ya no le apreciaba se iría, le desearía felicidad y le agradecería por ese hermoso tiempo que le dio, pero necesitaba escucharlo de sus labios.

Recogió su juego de té y lo puso en el lavado de la cocina, preparo la cena para la pelirosa y le pidió a los muchachos del servicio que les dejaran solas. Era algo sencillo, la pelirosa amaba las comidas al vapor, y detestaba los sabores amargos, así de bien había llegado a conocerla.

Faltando pocos minutos para las nueve de la noche, se puso un fino vestido color rosa claro, que ella misma había confeccionado guiándose en los patrones de una lujosa marca que encontró en internet, recogió su cabello en una peinado alto dejando unos mechones sueltos intencionalmente.

A las nueve con quince, escucho el sonido de sus característicos tacones, la escucho subir a su habitación, sobre su cama le dejo listo su conjunto más cómodo que encontró y le preparo su tina. Ella se quedó ahí en la mesa, esperando a su preciada ojiverde, en medio de la tenue luz que programo en las lámparas del comedor.

Wow- exclamo emocionada la pelirosa al ver el tan elaborado ambiente, se acerco a la joven y le dio un beso profundo en los labios- ¿Qué festejamos hoy?- pregunto sonriente- por cierto te vez hermosa.

Verá- inicio a hablar tímidamente la pelinegra- sé que hay algo que quiere decirme- continuo pero su voz se escuchó más insegura de lo que ella planeaba- y por eso yo.. quer..

Su voz se hizo tan baja que la pelirosa no pudo escucharla, aunque también la alfa se notaba un poco nerviosa- si, tienes razón, hay algo que quiero decirte-La omega sintió esas palabras en lo profundo de su corazón, eran el comienzo del fin.

Sé que estos días te he abandonado un poco, pero créeme no es intencional- da un sorbo a la copa de vino blanco en un acto para tomar valor- he estado adelantando trabajo, voy a estar un tiempo fuera, así que necesitaba dejar todo en orden para irme sin pendientes- le dedico una sonrisa, que a los ojos de la pelinegra fue un tanto nerviosa.

Iba a invitarte a cenar mañana, pero te me adelantaste, hay algo que quiero proponerte...- a pesar de estar sentadas una junto a la otra, y no cada una al extremo de la mesa, la pelirosa se acercó más a la joven, el fin, el fin de su breve aventura de amor estaba cerca, la omega podía sentirlo, cerro un poco sus ojos esperando el momento final.

IndemnizaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora