Un adiós que mata

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Los personajes no me pertenecen, todo lo escrito aquí es estrictamente ficción y no alude a ninguna relación o preferencia sexual real.  NO APTO PARA MENORES DE 18,  PERSONAS QUE NO DIFERENCIEN LA REALIDAD DE LA FICCIÓN  O PERSONAS DE FÁCIL INFLUENCIA.

El frió le calo un poco, se removió buscando cobijo, movió sus piernas en la cama cuando de repente sintió que su espacio estaba invadido por algo. Abrió sus ojos y por un momento se desconcertó, estaba en la cama con el hombre de sus sueños y anteriormente de sus pesadillas, el pobre hombre estaba hasta la orilla de la cama, mientras que el ojiazul estaba de forma horizontal abarrancando la mayor parte de la cama, se sonrojo y se volvió a acostar pero ahora en una fracción decente de la cama.

Vio el cielo por la ventanilla de la tienda, aun no amanecía, el alfa se removió en el ahora espacio libre, el rubio sintió una pena repentina por lo que se giró para darle la espalda, esperaba que siguiera dormido porque sinceramente no sabría que decir ante la vergonzosa y ventajosa posición en la que había dormido la mayor parte de la noche. Sin esperarlo un par de fuertes brazos le rodearon por detrás, sintió como el alfa llevo su rostro en el espacio de su cuello, la sensación era increíble, un simple abrazo le provocaba mil y un sentimientos, se dejó querer, pensó que volverse a dormir era la mejor opción cuando al mover su pierna sintió algo que pese a ser normal le impacto un poco.

El alfa estaba despierto solo de una parte de su cuerpo, el rubio se sintió como un atrevido pero bueno tenía que conocer a su futuro esposo, llevo discretamente su mano hasta ese lugar, iba a tocarlo cuando- Creo que hay un pervertido en mi cama - la ronca voz del alfa le saco de su degenerado plan.

Lo siento es que... - estaba pensando en que decir cuando recibió en beso en la base de su nuca- lamento despertarte – agrego apenado el ojiazul.

No te preocupes, creo que no pude dormir bien toda la noche- Uchiha se sentó en la cama, lo primero que hizo fue alborotar su pelo en la parte de atrás. -Como un gato -pensó el rubio- cuando lleguemos a Japón compraremos una cama más grande para nuestra habitación- se estiro y escucho varios de sus huesos reacomodarse con un sonoro ¡clac!.

El comentario le saco una sonrisa melancólica, ¿Cómo sería la verdadera casa del alfa?, desde que llego había estado solo en una casa vacía, ocupada únicamente por él y la seguridad del Uchiha, obviamente esa no era la casa principal del alfa.

Eso hasta que compre nuestra nueva casa, o si lo prefieres podemos construir una a tu gusto- se colocó una playera sobre la de tirantes que era su pijama, volvió a recostarse sobre su lado derecho para ver al rubio- Naruto... - el breve y nervioso silencio que se formo en la garganta del alfa le enterneció- ¿te gustaría pasar el día solo conmigo?, ¿o prefieres hacer las actividades que harán los demás?- se puso exacerbado al darse cuenta que parecía una invitación para una cita, se aclaró la garganta- Bueno es porque tenemos cosas que hablar, sobre nuestra boda, nuestro futuro.

Depende- el rubio sonrió al ver lo nervioso que se había puesto con solo invitarle- solo si prometes no rechazarme como ayer- paso saliva frente al comentario del omega.

Naruto, sobre eso, hay algo debo decirte- se sentó en parte superior de la cama recargándose en la cabecera, el rubio le veía atento mientras estaba recostado boca abajo.

Yo soy un alfa de casta, eso quiere decir que en mi sangre solo hay genes de alfa, por eso mi celo es un poco más fuerte- el rubio se sonrojo- y no solo eso, a veces pierdo la conciencia, lo note porque durante mi celo había partes que olvidaba, o mis parejas decían que podía llegar a lastimarlas, pero te juro que yo no recordaba nada de lo sucedido, pase mucho tiempo lejos de alguna pareja por temor a lastimar a alguien.

IndemnizaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora