¿Qué he hecho?

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La fiesta de bienvenida acaba de terminar, por lo menos para ellos, se despidieron amablemente de la mayoría de las personas, no sin antes haber brindado un par de veces más, su cara estaba un poco caliente, definitivamente no era bueno con el alcohol, aun así no podía considerarse ebrio, más bien diría un poco mareado.

Cuando iban subiendo las escaleras que llevaban a la salida tropezó un poco, por suerte las personas que iban detrás de él no permitieron que los aldeanos observaran el lamentable suceso.

Escucho el chasquido de lengua del alfa, seguramente lo que acaba de hacer se podría catalogar como algo estúpido y según recordaba fue exactamente lo que le pidieron no hacer.

Una mano firme le tomo por la cintura, se sonrojo al sentir el dulce perfume del alfa a su lado- ¿te sientes bien?- le susurro con esa voz fuerte pero suave.

Si, solo soy un poco torpe- sonrió- es normal en mi- añadió el rubio subiendo con exagerado cuidado el resto de los escalones.

¿Así de débil eres frente al alcohol?- le dijo de nuevo tan cerca que puedo sentir su nariz rosando en su dorada mejilla.

Estoy bien, es solo mi torpeza al caminar, el alcohol no me afecta- mintió, odiaba ser el mas ingenuo o torpe de ese grupo, aunque la mayoría era mayor que él, estaba harto de ser el más bobo del lugar, después de todo la edad no es impedimento para la sabiduría ¿no?.

Siguieron caminado al auto, abordaron pero estaba vez todos juntos en el espacio común de la limosina, el rubio fue el primero en abordar e inesperadamente el alfa se sentó a su lado, el rubio miro todos los demás asientos los cuales aún estaban vacíos.

Por qué no se sentó por allá – decía el rubio en su interior, estar a su lado se sentía como cuando iban al colegio y te tocaba el lugar justo delante del profesor.

Los demás pasajeros abordaron y el coche se echó a andar, todos platicaban amenamente, parecían más que compañeros de trabajo, amigos.

Amo, ¿haremos lo mismo de siempre?- dijo el pelilila emocionado, a decir verdad el rostro de todos brillo con una chispa de emoción.

Si no se levantan mañana temprano los despido- el tono del alfa a pesar de ser serio tenía un toque de alegría en su voz.

El resto se rió y hablaban aún más emocionados, el prefirió no preguntar, se sintió ajeno a todo aquello, aunque el nuevo ambiente le agradaba, todos parecían sumamente felices.

Al llegar a la casa, la puerta cedió de acceso cedió cuando los de seguridad los identificaron, el coche no continuo subiendo si no que se paró a la mitad del sendero que llevaba a la enorme casa.

¿Sucede algo?- le pregunto a suigetsu cuando todos comenzaron a bajar.

Relájate chico, todos iremos a la playa de la casa- dijo sonriente.

Los últimos en bajar fueron él y el alfa- ¿amo, debo ir también?

No debes- dijo serio el alfa, el rubio asintió- pero estas invitado, si quieres venir.

Sinceramente el rubio prefería dormir, su cara aun hormigueaba y sus labios se sentían un poco entumecidos, pero al ver esos ojos negros esperando su respuesta no pudo negarse.

Todos caminaban a un punto en la playa, en medio de la nada se erguía un enorme bungaló del cual colgaban cortinas blancas y luces medias que le daban un toque de ensueño al lugar, también había un mini bar, rodeado de camastros y en el centro una moderna fogata, las luces se encendieron y pudo ver mejor el lugar, jamás en su vida había estado en un lugar así, entendió que aquel dicho era cierto, ¨cuando hay dinero que se note¨.

IndemnizaciónHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora