Sus hábiles dedos interpretaban una canción triste, era alrededor de media noche, todos sus acompañantes se habían ido a sus habitaciones, tuvieron un día largo, lleno de juegos en el agua y boberías, en su punto de vista, así que debían estar cansados.
Extrañamente había padecido insomnio en los días recientes. Hacía mucho que ese problema no se le presentaba, pensándolo bien dejo de sucederle cuando se alejó de su familia y curiosamente volvió en la época en la que los bastardos Uchiha se habían presentado de nuevo para complicarle la existencia.
En un área de su conciencia que no deseaba tocar, admitía que en cierta parte era por un anhelo no concedido y no todo por su familia como el juraba. No podía sacar de su mente el aroma del rubio, su voz, sus ojos, y su perfecta silueta enfundado en ese pegado traje acuático deportivo.
¿Qué se sentirá morder esa nuca?- le cuestionaba su alfa una y otra vez- ¿Qué gima nuestro nombre mientras nos venimos en su interior?- el morboso pensamiento le hizo desatinar el ultimo acorde. Afino su instrumento y volvió a comenzar.
La fresca brisa llevo hasta su olfato el olor de su musa, sabía que el rubio estaba detrás de él, escucho la puerta deslizarse para cerrar y los apenas imperceptibles pasos, cuando se sentó al otro extremo de la forma en u que representaban aquellos mullidos sillones exteriores.
El alfa no dejo de tocar, estaba vez la canción no era triste, era alegre, dedicada en secreto para su espectador. Cuando termino el rubio sonreía amablemente, era como si hubieran hablado sin palabras.
Fue hermoso- recogió sus doradas piernas para subirlos al sofá camastro, tomando una posición más cómoda, dejándole ver al alfa que no le dejaría solo pronto - es una guitarra muy pequeña- el comentario le saco una sonrisa al alfa.
No es una guitarra- se la pasa al rubio para que este le sostuviera en sus manos, el oji azul la observo por largo rato, ante sus ojos lucia como una guitarra para niños solo que algo desgastada- es un ukelele, un instrumento típico hawaiano, mas no es originario de la región. Me lo dio el gran kahuna después de construir el hospital, justo cuando estábamos levantando la escuela- el alfa de pronto parecía muy animado así que el rubio no se atrevió a interrumpirle- me miro, me abrazo sin pudor alguno y me dijo: Joven en mi choza solo hay dos cosas de valor, le doy esta- el uchiha señalo al ukelele- porque sin la otra me moriría, el viejo hablaba de su familia- suspiro- fue un buen trueque me dijo mientras me veía a los ojos.
¿Un trueque?- la intriga se dibujó en sus azules ojos- ¿usted que le dio?
Según ese hombre... esperanza- el viento soplo entre ambos y se creó un silencio apacible, arrullador, el sonido inexistente de alta mar hacia perfecta aquella escena- era un hombre muy sabio, o muy loco dependiendo la perspectiva de quien lo viese, siempre hablando del destino.
El rubio vio el hermoso color que tomaba la piel del alfa bajo la tenue iluminación, estaba varios tonos más bronceado de lo acostumbrado, además de vestir mucho más informal que como de costumbre, era muy grato verle representando a un hombre de su edad.
¿y usted cree en el destino?- el uchiha vio al rubio por largo rato después de su pregunta. Hace mucho que no se cuestionaba eso, era obvio que el destino existía, le estaba dando de bofetadas junto con el karma desde que eligió al rubio para algo tan miserable. ¿Qué diría el rubio si le decía lo que su cuerpo sentía cuando le tenía de frente? ¿Cuál sería su reacción al decirle que estaban destinados a estar juntos? ¿O tal vez ya lo sabía?.
Si, si creo en el destino, pero también sé, que puedes tomar el curso que te depara o elegir el tuyo propio- esa respuesta no era la que el rubio esperaba, tontamente pensó que era la oportunidad para confesar lo que sentía- ¿y tú? ... ¿tú crees en el destino?.
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Indemnización
FanfictionEl mayor problema en la vida de un omega era su vulnerabilidad, al poseer el celo más fuerte que betas y alfas, eran víctimas de constantes abusos, ya fuera físicos, emocionales o en el peor de los casos sexuales. El mayor índice de abandonos infant...
