Capítulo 4.

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-Narra Loida-

No puede ser. Voy a tener que aguantar al plasta de Hemmings todo el curso y encima quiere llevarme a la cama. Já, lo lleva claro. No voy a caer en su trampa. Voy a ser la primera chica que le diga que no. Los últimos diez minutos de patio se pasaron bastante rápido, ya que se empezaron a reír de mi y de lo mal que lo pasaré. Pero bueno, por lo menos me reí yo también.

-Bueno, está a punto de sonar el timbre, yo iré tirando a clase porque el profesor que tengo ahora, si un minuto después de que toque el timbre no estas en clase te echa.-dijo Harry dándole un beso a Laia y levantándose de la silla.- Hoy tengo entreno de fútbol, queréis venir?

-Sisi porfavor! Así no estaré sola.- no nos dio tiempo a contestar que Laia ya estaba diciéndole a Harry que si que iríamos.-

-Pero nosotras no hemos dicho que si.-dijo Lina riendo.-

-No tenemos nada que hacer, no?.-Le pregunté a Lina.

-Am…-se puso a pensar.-Nop, creo que no.-contestó-Solo tendríamos que acabar de ordenar el apartamento, ya sabes, ropa y eso. Pero lo podemos hacer otro día.

-Donde quedamos y a que hora?

-Que bien, hoy no estaré sola medio muerta de frío! El entrenamiento es de las seis y media hasta las ocho, quedamos a las seis aquí en la puerta del instituto y vamos a merendar a una cafetería que hay aquí al lado?-Laia preguntó mientras sonreía. Lo planeó todo en un momento, como se nota que se encarga del periódico!

-Claro, pues a las seis en la puerta del instituto!

Sonó el timbre y nos fuimos a clase. Las tres últimas horas nos tocaban a las tres juntas. Ahora teníamos clase de Literatura, después Ética y por último Frances. Cuando se acabaron las clases intercambiamos los números de  teléfono con Laia y nos despedimos.

-Bueno, nos vemos luego chicas! A las seis aquí, en la puerta, acordaros eh!-gritó Laia mientras nos íbamos a por las motos y ella iba hacia el lado contrario.

-Que si pesada! A las seis aquí!-Le respondí riéndome.

-Como seas tu la que llegue tarde te vas a enterar!-le chilló esta vez Lina, divertida por la situación.

-Entendido! Lo voy a apuntar en mi libreta de cosas que me importan una mierda!-contestó Laia, reímos las tres y nos sentamos en las motos.

-De quién son esas motos de ahí?-me preguntó Lina, señalando unas preciosas motos de bmw 1200 de diferentes colores. Una era negra, otra gris, otra azul y la última roja.-

-No tengo ni idea, pero son preciosas.-me quedé embobada mirándolas.- Nosotras con simples scooters y gente con esas motos, que envidia de gente.

-Os gustan nuestras motos?.-Se escuchó a alguien hablar. Nos giramos y nos encontramos con los calm, empezaron a subirse cada una a la suya. Es que estaban en todas partes? Nos habían puesto un microchip o algo? Suspiré y metí la llave para poco después arrancar la moto.

-Si, las motos son preciosas. Que pena que no podamos decir lo mismo de vosotros.-Dije y me puse el casco. Lina me imitó mientras reía.

-En vuestro caso es todo lo contrario, vuestras motos son horribles, pero vosotras preciosas.-Calum. Ya decía yo que tardaba demasiado en hablar.

-Claro.-Comentó Lina.- Adiós!

Metimos gas y nos fuimos, dejando a esos pesados ahí atrás. Cada vez les cogía más asco. Al llegar a casa preparamos la comida.

-Me da tanto palo preparar algo ahora…-Lina comentó mientras se tumbaba en el sofá.-

-A mi también, pero esta vez no me vas a dejar sola cocinando. Siempre te sales con la tuya, hoy no. Va, levanta.-le contesté cogiéndola del brazo.-

Just You.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora