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No recuerdo si me sorprendí al principio y luego me alegré o si fue al contrario. Me sorprendió el significado de la palabra. Resultaba evidente tras desvelarlo Taehyung. Y me alegré. Tal vez alguien que llamaba Príncipe a mi hermano había escrito la carta. Podía ser una carta de mi hermano. 

Taehyung me miraba fijamente. Bajé la vista.

— ¿Dónde la encontraste? —preguntó.

—En el trastero —respondí en tono dubitativo.

La canción del disco terminó, y en la habitación se impuso un vibrante silencio. Taehyung sabía algo de la carta o al menos de la persona llamada Príncipe.

Me sentí fatal. No debería haberle contado dónde había leído el extraño nombre. Pero ¿por qué estaba Taehyung tan callado?

De nuevo sonó la música, una melodía triste de piano, acompañada poco después por una tenue percusión y un bajo.

—Mira por dónde, Jungkook —comentó Taehyung—, cuando crees que has olvidado cosas, los viejos recuerdos vuelven solos. Piensas que estás a salvo, que lo sucedido ya no importa. Pero te equivocas, sí, vaya si te equivocas, porque tarde o temprano volverán. Y recuerdas. Y el pasado ya no es algo lejano, no ha desaparecido, no te deja.

Se calló con expresión serena. Miró por la ventana, y luego deslizó los ojos por la habitación sin mirar nada en concreto. Como Hoseok en la fotografía del colegio: presente sin estar presente.

— ¿Hoseok era Princi? —quise saber. Taehyung asintió.— ¿Quién lo llamaba Princi?

Taehyung se inclinó hacia delante y enterró la cara entre las manos. Durante un momento pensé que iba a llorar. Lo miré, aterrado. Pero se enderezó y posó la vista en mí, respirando con dificultad. Tenía los ojos enrojecidos.

—Tu hermano Hoseok era una de las personas más encantadoras que conocí. Me caía muy bien. Pero después de su muerte se ha convertido en un horrible fantasma. No te miento si te digo que pienso en él todos los días.

— ¿A qué te refieres con lo del horrible fantasma? — Taehyung se rio entre dientes. —Supongo que la expresión te parecerá estúpida. Naturalmente, no estoy diciendo que Hoseok me visite envuelto en una sábana. No. Pero me visita en sueños, en las pesadillas. Tal vez no debería decirte esto, no lo sé, pero es como si me acusase de lo que ocurrió, como si me echase la culpa. Intento que me explique por qué soy el culpable, pero no lo hace. Se limita a mirarme con aquellos ojos tan bonitos...

—¿Y por qué iba a ser culpa tuya la muerte de Hoseok? —pregunté—. No lo entiendo. Lo arrolló el tren porque estaba distraído pensando en otra cosa... una chica o algo así...

Taehyung suspiró y me miró.

—No, Jungkook. No me refiero a eso. No me echa la culpa del accidente.

—Entonces, ¿de qué?

Hizo un gesto negativo con la cabeza.

—No puedo contártelo. Ahora no.

—Pero ¿quién lo llamaba Princi? Eso sí que puedes decírmelo.

—No, no puedo porque no lo sé.

—Pero yo creí que tú...

—No lo sé, Jungkook —interrumpió—. Hoseok estuvo aquí un día, un par de meses antes de morir, y estaba contentísimo. Eufórico. —Hizo una pausa y contempló las estanterías con libros—. Ese día le hice una foto. Te la enseñaré.

Se levantó despacio y se acercó a una estantería.

—Vamos a ver —murmuró, hojeando un álbum de fotos—. Sí, aquí, es esta.

Mi Hermano y Su Hermano --- JHS+MYGHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora