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Esa noche escribí a Min Yoongi.

Tras la visita a la hemeroteca, fui a la tienda de Telecom. No recuerdo cuántas guías telefónicas consulté antes de encontrar su nombre. Y por fin lo encontré en la guía de mi propia ciudad y sus alrededores. «Min, Yoongi», leí.

No había acentos diacríticos y ningún título acompañaba al nombre. Pero figuraba la dirección: una calle de Påskallavik, una pequeña comunidad a unos veinte kilómetros al sur de la ciudad. Me sentí feliz cuando lo encontré, y decidí escribirle inmediatamente.

Le expliqué quién era yo y por qué me ponía en contacto con él.

Me gustaría conocerte. Pronto. A ser posible antes de que empiecen las clases. Tengo muchas cosas que preguntarte. Y hay otras que me gustaría que vieses. Por favor, responde pronto.

Después de cerrar el sobre y poner el sello, empecé a sentir cierta reticencia.

— ¿Vas a salir ahora? —preguntó mi padre, sorprendido—. Casi es medianoche.

—Ya lo sé —respondí—, pero quiero echar esta carta en el buzón.

—No llegará antes por más que la eches esta noche —observó—. No vacían el buzón hasta mañana por la mañana.

—Sí, pero yo quiero enviarla ahora.

Esa noche soñé con mi hermano. Mi hermano estaba sentado al borde de la cama. Se inclinó sobre mí y susurró mi nombre.

— ¿Sí?

—Ven conmigo —dijo Hoseok—. Esta noche han salido todas las estrellas.

Me cogió de la mano y me condujo al exterior. Las estrellas brillaban más que nunca. Parecía como si flotasen sobre los tejados y las copas de los árboles.

— ¿Ves todo eso, Jungkook? —preguntó Hoseok, señalando el cielo.

—Sí —respondí—. Ahora lo veo.

— ¿Sabes qué estás viendo? — Negué con la cabeza. —Los fuegos artificiales de la eternidad. Los fuegos artificiales eternos que nos encandilan constantemente. Están siempre sobre nosotros, aunque no podamos verlos. Son los fuegos artificiales de la eternidad.

— ¿Y qué es la eternidad? —quise saber. Hoseok no respondió, se limitó a sonreír. — ¿Es algo vivo? —insistí—. ¿O una fuerza? ¿Es acaso una divinidad?

Mi hermano hizo un gesto negativo.

—No, la eternidad no es un ser vivo ni una divinidad. Tal vez sea una fuerza, sí. La eternidad está en nuestros pensamientos y nuestros deseos.

— ¿Y por qué se ha enamorado de ti la eternidad?

—La eternidad está enamorada de todas las obras del tiempo. Y ahí también entras tú, Jungkook. La eternidad te ve. Ve tus ojos. Pero tus ojos son obra del tiempo. La eternidad no conoce el tiempo. La eternidad trasciende el tiempo y, por tanto, no ve a través de tus ojos. Por eso la eternidad está enamorada de ti y de todos los que viven en el tiempo.

—Entonces, ¿no debería yo estar contigo?

—Y estarás algún día. Con el tiempo. Pero no hay prisa. La eternidad nunca tiene prisa. Es su esencia.

—Si la eternidad no tiene prisa, ¿por qué moriste tan joven?

Hoseok se encogió de hombros y sonrió.

—Son cosas que pasan —respondió—. Estaba pensando en la eternidad, las estrellas y el amor y...

— ¿Y Yoongi?

Hoseok me acarició la mejilla.

—Yoongi—susurró—. Můj bratře.

Mi Hermano y Su Hermano --- JHS+MYGHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora