Empezó la primavera, pero caí en cama con gripe. Cuando remitió la fiebre, se apoderó de mí el aburrimiento. Y cogí el álbum de fotos de Hoseok. Estaba acostado mirando la foto en la que salías del baño. Intenté ver tus ojos, pero la imagen no era nítida. Durante un momento incluso me pareció distinguir la marca de la mano de Jong-in en tu pecho, como si fuese un estigma. Pero seguramente fue cosa de mi imaginación. Traté de descubrir la semejanza que todos nos atribuían, aunque no creo que fuésemos tan parecidos.
Entonces recordé el espejo de cuerpo entero del interior de una de las puertas del armario del vestíbulo. Me levanté de la cama y abrí el armario. Sí, vi mi reflejo desde la puerta del baño. Pero faltaba algo. ¡Claro, la toalla! Descolgué una toalla del toallero, la cogí con la mano derecha y posé de la misma forma que tú en la foto.
Sí, de ese modo nos parecíamos más. Pero seguía habiendo diferencias. Mi pelo. Tenías el pelo mojado y despeinado. Dudé un instante y me mojé el pelo en el lavabo. Durante un buen rato me limité a permanecer allí, comparando tu foto, tomada al salir de otro cuarto de baño diecisiete años antes, con mí reflejo. Éramos muy parecidos. Aunque yo estaba un poco más delgado. Pero éramos parecidos. Como hermanos. En ese preciso instante mi padre abrió la puerta del fondo del pasillo.
— ¡Hola! —saludó. Me apresuré a cerrar la puerta del baño y pasé el pestillo.
— ¡Hola, papá! —respondí, secándome el pelo. Le oí junto al armario y me di cuenta de que había dejado los calzoncillos en mi habitación. Me toqué el pelo. Estaba casi seco. Tiré de la cisterna. Mi padre estaba sentado a la mesa de la cocina con el periódico delante. Alzó la vista cuando abrí la puerta del baño. Nuestros ojos tropezaron. «Ahora sí que se va a armar», pensé.
— ¡Por amor de Dios, Jungkook! —explotó—. No deberías andar por ahí desnudo en tu estado. No te pondrás bien nunca.
—Sí, ya lo sé. Pero tuve que ir al baño corriendo.
Desaparecí en mi habitación y escondí la foto. Me vestí y salí a hablar con mi padre, que preguntó:
— ¿Aún tienes fiebre?
—No, creo que no. Pero me duele el pecho y la cabeza. —Tosí un poco. Dobló el periódico y se rascó el hombro.
— ¿Has estado en cama todo el día? — Asentí. —Te aburres, ¿verdad?
—Sí.
—Puedes leer.
—Ya lo sé. Pero no me apetece.
—Entonces tendrás que buscar algo que hacer —dijo—. Algo que puedas hacer acostado, porque creo que has de guardar cama un poco más. Puedes dibujar. Yo lo hacía cuando era joven y estaba enfermo. También puedes escribir. No pongas esa cara de sorpresa. Escribe una carta, por ejemplo. A un amigo. O a la abuela. También podrías escribir un diario, como Hoseok.
Me estremecí de emoción.
— ¿Hoseok tenía un diario?
— ¿No lo sabías?
—No, creo que nunca me lo comentasteis.
—Pues sí. Durante varios años.
— ¿Y dónde está?
Mi padre cabeceó.
—No lo sé. Si te soy sincero, casi me había olvidado. Pero debe de estar en algún sitio. Tal vez en su... —se interrumpió de pronto, frunció el entrecejo, y luego sonrió
—... en tu habitación, quiero decir.
— ¿Tú crees?
—Allí o en el trastero. No lo sé. —Le miré, perplejo. —No tienes buena cara —dijo mi padre—. Deberías meterte en la cama. Vuelvo al trabajo. Solo quería ver cómo estabas. — Me sentí avergonzado. Mi padre pocas veces manifestaba interés.
—Ahora me acuesto —murmuré. Al llegar a la puerta me volví. Mi padre sonrió y asintió. —Gracias —dije en voz baja.
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Mi Hermano y Su Hermano --- JHS+MYG
FanficNos narra la historia de uno de ellos. Jungkook, de dieciocho años, que ha pasado su adolescencia rastreando en la historia de su hermano fallecido. La necesidad de crear una imagen de su vida, le lleva a investigar las causas de su muerte. En la b...
