Dolor. Eso es lo que despertó al castaño: un fuerte dolor de cabeza y ganas de vomitar hasta su estómago.
Un ruido extraño y una sensación de algo sobre su pecho lo llevó a abrir los ojos encontrándose con una mata de pelo blanco que ronroneaba sobre él.
¿Dónde mierda estaba?
Apenas volteó se encontró con lo que nunca hubiera esperado: el cuerpo desnudo de una mujer. No llevaba ni una sola prenda. No la cubrían las sábanas ya que la mañana era bastante calurosa.
Se percató de que él también estaba desnudo. Completamente.
¿Qué había pasado? ¿Lo había hecho y no se acordaba?
Se levantó lentamente apartando al gato con delicadeza. Eso se ponía cada vez peor. Toda su ropa estaba desperdigada por el suelo al igual que la de su acompañante.
Necesitaba orinar pero no tenía idea de donde era el baño. En la habitación había dos puertas. Alguna de ellas tenía que ser.
Ahora que lo pensaba... ¿Dónde estaban? ¿Por qué? ¿Era un hotel? Y si era así,nunca había estado en uno tan amplio y bonito. Todo era en colores blancos y rosas, algunos adornos dorados, flores frescas sobre el tocador y los muebles, velas... Era todo ordenado y pulcro.
Caminó en absoluto silencio hasta la primera puerta y por primera vez la suerte lo acompañó dando con el baño. Orinó y se aseó un poco. No tenía idea de dónde habían quedado sus lentes. Tampoco sus bóxers. Era un idiota, había perdido su virginidad y ni siquiera pudo disfrutarlo.
O tal vez lo hizo pero no lo recordaba. Todo lo que tenía era ese maldito dolor de cabeza.
—Buenos días,mi hombre —Unas manos tibias viajaron por su pecho al tiempo que sentía una mordida en el hombro. —Lo de anoche fue salvaje.
Shawn sentía que iba a desmayarse. ¿Acaso estando borracho se volvía algún tipo de sexópata perverso? ¿Qué le había hecho a su jefa para que ella lo considerara salvaje?
—B-buenos días —No quería voltear. Podía sentir la piel desnuda de ella contra la suya. — Lo siento.
—¿Por qué siempre pides perdón? No hiciste nada que yo no quiera — las manos de la morena descendieron hasta la marcada V de la parte baja del abdomen de Shawn .—¿Quieres una tercera ronda?
—¿T–tercera?— No había tenido sexo una sino dos veces y no podía recordarlo. Esas cosas sólo le pasaban a él.
—Vamos a la cama. Tu mami necesita cariño — jugaba con sus uñas en aquella peligrosa zona. Él trataba de calmarse pero las pequeñas mordidas sobre su espalda lo estaba alterando demasiado.
—Yo... No recuerdo que pasó anoche. — Confesó tratando de no apartar la vista del suelo.
—Anoche te convertiste en hombre, mi bebito. Y me hiciste gritar como nadie lo hizo en mucho tiempo — dejó un beso en el pectoral del muchacho. —Es una lástima que no lo recuerdes, pero tal vez podemos recordarlo.
Buscó los labios del castaño y se aferró a los rizos de éste hundiéndose en un apasionado beso. Shawn la rodeó con sus brazos por la cintura pegándola a él. Caminaron pegados sin dejar de besarse hasta llegar a la cama nuevamente.
— Eres tan caliente — gimió la morena apartándose para recuperar el aliento. — ¿Dónde escondías éstos músculos y por qué?
Bajó con un camino de besos por el cuello del castaño, pasó por sus pectorales, descendió por su abdomen, mordió el afilado hueso de la cadera y observó cómo la erección de Shawn crecía.
Se incorporó para luego obligarlo a recostarse en la cama. Shawn sólo cedía. Estaba tan excitado que no podía negarse.
Además, ¿ya lo había hecho?
Cecilia se colocó a horcajadas sobre él, su húmeda y tibia intimidad chocaba contra su miembro erecto. Ésta comenzó a mover su cadera suavemente rozándose sobre el castaño.
—¿Te gusta, bebé?— Susurró en el oído del muchacho.
—Sí — Quería hundirse en ella. Sus instintos más salvajes y primitivos amenazaban con salir, pero su parte romántica y sensible lo obligaba a ser delicado y controlarse.
—¡Ay,carajo! ¡Me voy a a tener que arrancar los ojos! —Brian entró sin aviso a la habitación.
—¡Rubio,tienes dos segundos para desaparecer! — Cecilia se cubrió con las sábanas y Shawn la abrazo tratando de cubrirla con su cuerpo,como el caballero que era.
—Lo siento, sólo buscaba el baño —El muchacho salió de la habitación.
—¿Será que algún día te podré follar o es alguna especie de protección virginal que te rodea?— Se quejó Cecilia, que ahora tenía migraña, mientras se bajaba de la cama y buscaba ropa en su armario.
— Pero tú dijiste que nosotros, anoche... — Shawn estaba más confundido que antes.
—No hubo un nosotros,bebito. Sólo tu bailando de manera sexy y quitándote la ropa a cambio de Skittles —Se burló Cecilia. —Sigues siendo puro y virgen. Tal vez no tan puro,pero sí virgen.
—Hice el ridículo,¿verdad?— Shawn recogió su ropa del suelo y comenzó a vestirse.
— No, te mueves bien cuando estás pasado de copas. Lo único loco fue cuando creíste que el piso era lava y saltabas sobre la cama cargando a mi gato — se burló Cecilia.
—Qué vergüenza. Lo siento mucho — el muchacho estaba como un tomate.
—Me divertí,bebé. No era lo que esperaba, pero me hiciste gritar. Gritar de risa. — Se arrojó a los brazos del castaño. — Ahora ve a la cocina y prepárame ese café que sólo tu sabes hacer. Si se me pasa esta migraña tal vez te lo recompense.
— S–si quieres puedo ayudarte con la migraña —dijo como un niño pidiendo un dulce escondiendo su rostro avergonzado en la curvatura del hombro de la muchacha.
—Veamos si aprendiste, bebito.
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Sweaters Boy ||S.M||
FanfictionGafas, suéteres grandes, lentes fuera de moda, torpeza extrema, timidez... Es lo opuesto que te imaginas cuando piensas en un becario de la revista Icon: la jungla más salvaje, la jefa más despiadada y donde mantener tu cordura por más de un día es...
