La puta madre...- Paige arrojó el vaso de vidrio a la pared y luego se tomó la cabeza, peinándose el cabello una y otra vez y pasando sus manos por su cara con frustración.-Dame otro de esos.- Exigió en tono duro y el chico de la barra rápidamente hizo caso.
Se encontraba en el área VIP del bar más prestigioso de su pueblo.
Ella pagó por tener esa área para ella sola, ya que ni su madre ni amigos lo hacían, necesitaba hacerlo antes de que se arrepintiera de hacer algo que no quería.
-Aquí esta, Señorita Beckham.- El chico la dejó con cuidado y se fue en dirección contraria a la chica, parecía que estaba asustado por la actitud de esta, así que hacia todo lo que le pedía.
Ella tomó el pequeño vaso de vidrio y lo dirigió a su boca sin dudarlo un segundo, dejando que el líquido ámbar impregnara su garganta, dándole un ligero sabor a miel y mucho a alcohol, todo un par de veces y luego habló.
-Hey, traeme la botella ¿Quieres?- Se recostó en uno de los sillones y cerró los ojos mientras esperaba su pedido.
Segundos después, el mismo chico dejó en la mesita la botella junto con un bote de hielos.
-Disculpe, emmm....- El estaba nervioso y era la primera vez que hablaba en toda la noche, por lo que Paige ni se preocupó en mirarlo, pero al no oír nada de su parte, hizo un ademán para que continuara.
-Continua...- Lo animó con obviedad y él habló.
-Nuestro jefe dice que tendrá que pagar por los daños.- Refiriéndose a la mesita de madera y los cuatro vasos ya rotos, situados en el piso, cerca de la pared.
El chico se sonrojó un poco y volteó a otro lado.
-Dile que como sea.- Tomó la botella y sirvió hasta el tope un vaso con hielos, y después de llevarlo a su boca alguien entró.
-Buenos días.- El chico rubio entró por las dos cortinas y se dirigió con Paige con una sonrisa, a lo que ella hizo cara de asco.
-Disculpe, señor.- Un gran hombre lo detuvo al otro lado de la puerta y lo tomó ligeramente del brazo- Una clienta rentó esta área exclusivamente para ella, no tiene permitido el pa...
-Dejalo entrar.- Dijo sin siquiera voltear a ver.
El chico se acercó y se sentó frente a ella, recordando que el bar que estaba pisando era de Tyler, por lo que tenía que ir con cuidado.
Un silencio incomodo se hizo presente.
-¿Dijiste "Buenos días"?- Preguntó minutos después, mientras el chico le enseñaba la hora.
-¿Cuanto tiempo llevas aquí?
-Yo... em, no lo se.- Voltearon con el chico de la barra y este se puso a pensar, contando con sus dedos.
-Cuarentaicinco horas.- La chica se ahogó y empezó a toser como loca.
¿Cuarenta Y Cinco horas? ¿Que tanto había hecho en un bar para ella sola durante dos días? Pensó en su madre y en Nolan, estarían preocupados y le dio pánico de tan solo pensar como él estaría llorando por que su hermana estaba desaparecida.
-Tengo que irme.- Se levantó de su lugar rápidamente y sintió un mareo, lo que la hizo tomarse de la barra y recibir una mirada de desaprobación de el rubio, que ya había tomado un trago de la botella de su amiga.
-Yo te llevo.- Se ofreció él sin expresión alguna, mientras pagaba por las tres botellas de alcohol que se había tomado la chica.
-No pagues eso.- Trató de impedirlo pero sintió un escalofrío y después un líquido amargo por su garganta, se tapó la boca y corrió al baño, abriendo la tapa con rapidez y desechando cualquier líquido tóxico para su cuerpo, que era lo único que había estado consumiendo desde hace ya rato.
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Secrets of a Sin_
Horreur-Yo escuche que uno de ellos fue quien se acostó con Cristine. -Yo escuche que Paige fue quien hizo desaparecer a Allison y Taylor del pueblo. -Yo escuche que Matthew cambió a Brook por alguien de su familia. -Yo escuche que Lowell se peleó con Raya...