Salió de su casa a paso lento, sin ninguna prisa aún cuando el suave viento de invierno golpeaba su piel levemente, haciendo que se erizara. Sin embargo, no se inmutó.
Subió al mustang rojo y arrancó en dirección a su escuela. Su madre llevaría a sus hermanos a la escuela y todavía faltaba media hora para que las clases comenzaran.
Una canción que desconocía sonaba en la radio, pero pensó que era perfecta para empezar el día.
Manejó al autoservicio de Sweet Dreams por un café y una dona, ya que la pereza era aún mas grandes que sus ganas de desayunar, así que lo hizo de camino a la escuela y aparcó en el estacionamiento y esperó dentro del auto hasta que fuera hora de entrar.
Se miró en el espejo del piloto eh hizo cara de disgusto.
Su cara era una perfecta combinación de ojeras, cansancio, pena y un poco de enfado. Había tenido que dormir con un ojo abierto gracias a la llegada de su hermana.
Para ella, Judy era muchas cosas, pero "santa" no era exactamente la palabra que usaría para describirla, por lo que tendría que dormir con precauciones mientras estuvieran bajo el mismo techo.
Cerró el espejo de golpe y bajó del carro dando zancadas.
Era temprano, pero aún así se podía ver perfectamente como poco mas de veinte alumnos rondaban por el lugar, desayunando o simplemente haciendo desmadre por los pasillos.
Saludó a varias personas en caminó a la cafeteria, donde planeaba terminar su desayuno, pero solo una de ellas llamó su atención.
Una cara que tenía bien grabada.
La de Phillip entrando a la oficina del director.
Después de que se le pasara el pequeño shock y entrara en razón, se despidió y aseguró de que nadie la veía, después entró a paso rápido a la sala donde pasaba varias horas al año firmando reportes y recibiendo cartas de suspensión.
Cruzó la oficina de la secretaria y cerró la puerta. Por suerte, ellos habían dejado abierta la puerta de la dirección, y tras ocultarse en un escritorio, pudo oír la conversación perfectamente bien.
-¡No seguiré con esto!- Exclamó en un susurro la voz del director, que no se escuchaba nada agradable.
-Creo que fui demasiado claro como para hacerle saber que no es una pregunta.- Aún de espaldas a ella y sin saber de su prescencia, Paige pudo sentir la sonrisa en su cara.
-Esto es ilegal en muchas maneras, ¿Hacer un club solo para perjudicar a una alumna? ¡Son solo niños!- Golpeó el escritorio y, tras un ruido sordo, supo que Phillip había golpeado al director.
-Si yo quiero algo, lo obtengo. No permitiré que seas un obstáculo en el camino.
-El club de ajedrez a estado en pie por generaciones, te prohibo que llegues tu con tus ideas homicidas a arruinarlo ¡Y solo por una niña!- Se escucharon tres pasos y después se abrió un poco mas la puerta de la oficina.- Ya no tenemos nada que discutir.
Unos segundos después, la silla se arrastró levemente y logró ver los pies del pelirrojo en la puerta del despacho.
-La niña Beckham ni siquiera debería ser catalogada como humano.- Lo que más se podía resaltar en sus palabras, era el odio, uno tan profundo que asustaría a cualquiera que lo escuchara. Paige ya se podía imaginar la cara del director.- Es un monstruo.
Sus manos sudaban peligrosamente, sus rodillas temblaban y su respiración era igual de fuerte que sus ganas por salir corriendo en ese instante.
***
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Secrets of a Sin_
Horror-Yo escuche que uno de ellos fue quien se acostó con Cristine. -Yo escuche que Paige fue quien hizo desaparecer a Allison y Taylor del pueblo. -Yo escuche que Matthew cambió a Brook por alguien de su familia. -Yo escuche que Lowell se peleó con Raya...