Tras la ida de Jonathan, Nancy sintió un gran vacío en su interior, el cual sin ella saberlo solo Robin podría rellenar.
[Historia Nancy x Robin. Stranger Things]
[Da lugar después de la tercera temporada]
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Ese día me encontraba caminando por las calles junto a Jessica. Habíamos quedado para hablar, me había contado lo que la había ocurrido con Skylar y yo todo lo que había solucionado con Nancy y Jonathan.
—¿Crees que volverá a buscarte?— pregunté refiriéndome a Skylar.
—Pareció entenderlo— suspiró ella.
—Oye, antes has dicho que me querías decir algo ¿Qué era?
Recordaba el principio de nuestra conversación, pero habíamos parado en la heladería y se nos había olvidado lo que me iba a decir.
—Oh, tienes razón— rió—Se me había olvidado completamente.
—Tranquila— dije con una sonrisa.
—Hay un lugar, una especie de discoteca donde van personas de nuestro colectivo, es una ubicación secreta, pero yo iba con Skylar— me sugirió ella.
Mis labios se entreabrieron por la sorpresa, no sabía la existencia de un lugar como ese.
—No sé Jessica ¿Y si nos pillan o algo?
—Robin, he ido cientos de veces— ella me miró a los ojos—Es increíble, es un lugar donde sientes que puedes ser libre sin tener que ocultarte.
Sonreí ante sus palabras y asentí. Sería un buen lugar para ir con Nancy, ambas podríamos besarnos delante de gente y no a escondidas como siempre hacíamos.
—¿Tú vendrás?
—Claro, os acompañaré— dijo ella emocionada de que hubiera aceptado.
—¿Crees que debería llevarme un spray de pimienta?
Ella rió ante mi pregunta, seguramente notaba que no había ido nunca a una discoteca.
—Si te hace sentir mejor, claro, no hay ningún problema.
Sonreí. Después de esa conversación ambas nos despedimos, era sábado así que, era mi día libre.
Decidí ir a ver a Nancy a su casa, la había llamado por teléfono horas antes. Al verme llegar por la ventana corrió a abrirme la puerta y me abrazó con todas sus fuerzas.
—¿Tanto me echabas de menos?
Ella hizo un puchero y me obligó a entrar. Ambas subimos a su habitación.
—¿Qué tal tu charla matutina con Jess?— me preguntó ella con cierta curiosidad.
—Todo bien, es más, me ha sugerido algo que te podría interesar— sonreí juguetona.
—¿En serio?
—Parece que hay una especie de discoteca donde personas del mismo colectivo que nosotras van. Es como si fueras libre. Sonaba bien.
Al principio pareció emocionarle la idea, pero segundos más tarde mostró sus primeras inseguridades sobre el asunto.
—¿Es seguro?
—Jess me ha dicho que ella ha ido cientos de veces y es más que seguro. Además, ella nos acompañará.
Una sonrisa se dibujó en sus labios, colocó ambos brazos en mi nuca y me atrajo a ella. Nuestras frentes se juntaron.
—¿Eso significa que podré besarte delante de todos?
—Será increíble— sonreí mirando sus labios.
Ella juntó sus labios con los míos mientras me acercaba más a ella para profundizarlo.
—¡Nancy!
La voz de Mike hizo que ambas nos separamos sobresaltadas. Noté un leve dolor en mi labio inferior.
—Mierda ¿Estás bien?—susurró preocupada al ver una pequeña herida en mi labio.
—Tranquila, así tengo un recuerdo tuyo durante varios días— bromeé pasándome la lengua por la herida.
Ella me observó con un sonrojo en sus mejillas.
Ambas bajamos para ver porque había chillado Mike.
—¿Qué quieres Mike?— preguntó Nancy molesta.
—Se han acabado las patatas fritas.
Nancy frunció el ceño y yo no podía hacer otra cosa que reírme. Finalmente, nuestro momento a solas se vio interrumpido por Karen Wheeler, la madre de Nancy, la cual entró por la puerta sorprendiéndonos a los tres.
—Pensaba que venías más tarde, mamá— dijo Nancy con una mueca.
—No, acabé antes y...— sus palabras fueron interrumpidas al ver a Robin—¿Hola?
Estaba nerviosa, las palabras se me habían congelado, Nancy me regaló una sonrisa, diciendo que todo estaría bien. Después de todo solo era otra amiga más, por lo menos para su madre.
—Soy Robin, vine para estudiar con Nancy.
Ella me sonrió dándome la bienvenida para después dirigirse a la cocina. Suspiré aliviada. Mike rió.
—Mamá ¿Podemos ir esta noche a una fiesta?
—Claro, pero tened cuidado— exigió ella, a lo que Nancy asintió rápidamente.
El resto de la tarde la pasamos juntas, comentábamos sobre cómo sería el lugar y antes de irnos elegimos la ropa que nos íbamos a poner.
Miré a Nancy con una gran sonrisa. Parecía emocionada por la idea, y yo también lo estaba, aunque reconocía que algo nerviosa. Habíamos quedado con que el hermano de Jessica nos llevaría y nos recogería, así será mucho más seguro. Al salir ellos ya estaban allí, en un pequeño coche grisáceo para cuatro personas.
—Todos a bordo— bromeó él, viéndonos por la ventanilla.
Alan comenzó a conducir mientras ponía algo de música, Jessica nos iba explicando algunas cosas del lugar.
Nancy parecía saber algo más del tema, después de todo no dejaba de ser una discoteca, y yo no había ido nunca a ninguna.
—Es divertido, sobre todo la zona de karaoke, si tienes suerte incluso te pueden dejar algún que otro instrumento— nos informó Jessica.
No estaría mal poder tocar algo. No tardamos mucho en llegar, se entraba por un pequeño bar, al pasar este y una especie de puerta escondida llegabas al sitio que nos había dicho Jessica.
La música comenzó a sonar y más de cincuenta personas se encontraban allí al son de la música mientras bailaban y bebían. Al momento de entrar me sentí parte de ese lugar, como si toda la vida hubiera estado esperando para poder ir a un sitio como ese.
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