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-Pobre iluso.- Jisung arrojó su celular hacia el sofá evitando que se quebrase. Estaba satisfecho con lo que había causado en la población. Las noticias reproducían nuevamente el vídeo recientemente grabado y hablaban de aquello.

Estaba apoyando su barbilla en sus manos, parecía que veía el televisor muy serio, pero realmente estaba planeando cuál sería su siguiente paso y en quién sería. 

Sabía que había gente que pensaba que el vídeo era una broma de mal gusto y querrían comprobarlo tarde o temprano. Podía demostrarles a todos que sus palabras no eran un juego y todos corrían por el mismo camino de inseguridad sin importar que relación tuvieran con Jisung.

Suspiró y tomó su mochila negra que reposaba en su cama. Recorrió su pequeño departamento con la mirada para cerciorarse de que no se le olvidara nada. Sonrió y se colocó un cubre bocas al ver que en efecto sí se le olvidaba algo, una pistola. No tardó en meterla en su mochila y cerrarla para salir.

Notó que las calles estaban algo más solas que de costumbre, sonrió levemente al saber que él era la razón. 

Caminó mirando sus pies hasta llegar a la tienda más cercana. Entró buscando algo que tomar y agarró varios jugos de manzana.

Mientras buscaba algo más que comprar entraron seis chicos riendo escandalosamente. Se veían unos dos años menores que Jisung pero eran más altos que él. 

Han y el más alto de los jóvenes cruzaron miradas unos segundos, segundos suficientes para saber que tenía que salir de la tienda. 

Intentó dejar todo en su sitio y salir de la tienda antes de que el escándalo ocurriera, pero fue demasiado lento. Dos chicos sacaron armas, uno apuntó hacia el señor de tercera edad detrás de la caja de cobro y el otro apuntó hacía el cachetón que se mantenía inexpresivo. 

- Saquen todo su dinero, venimos en nombre de J.One y si no lo hacen, vamos a matarlos. - El señor no paraba de temblar, haciendo caso inmediato. En cambio Jisung  sintió su sangre hervir. ¡Por qué usaban su tan original nombre para excusar sus maldades de niños chiquitos? Él ya estaba en las grandes ligas como para hacer eso. Igual... ¿Por qué necesitaría que alguien más asaltara una tienda si podía hacerlo él mismo si así lo quisiera? ¿Pero seis personas para eso? 

Miró las pistolas que portaban los supuestos asaltantes y después de unos cortos segundos se dio cuenta que de igual forma no corría peligro.

- En mi mochila tengo mi dinero, por favor, déjenme sacarlo.- Suplicó el cachetón con voz temblorosa y alzando las manos para que confiaran en él. Solo le asintieron en silencio, se les notaban los nervios, pero hizo caso omiso  para poder tomar sus pertenencias y buscar dentro de su mochila.

- Tengo un trato...- Empezó a hablar Jisung mientras buscaba dentro de su mochila. Cortos segundos pasaron cuando se levantó con la pistola en manos y suspiró acercándose a ellos. - Juguemos un juego, seguro a J.One no le molesta... se llama quien dispara primero gana. Las reglas son fáciles. Tú me apuntas a mi con esa pistola que tienes en tu mano. - Apenas unos pocos centímetros separaban a Jisung de aquel que le apuntaba, y fue suficiente esa distancia para colocar la boca de la pistola en la cabeza del joven.  - Y yo te apunto con esta... obviamente quien tarde en disparar... - Esbozó una cínica sonrisa.-  Morirá.

Los seis jóvenes se miraron asustados entre ellos sabiendo que moriría si aceptaban.

¿Por qué?

Las pistolas que traían eran de juguete. Tal vez dispararían alguna cosilla pero no balas ya que son para entretener y no para matar realmente. Las habían modificado para que parecieran más reales pero... estaban frente un asesino demasiado experto, obviamente sabe las diferencias entre una real y una de juguete.

- N-no... yo... perdón por buscar problemas... no nos haga daño...- Rogaron los niños, el chico frente de Han incluso dio unos pasos hacia atrás y bajó su arma.

- Dejen todo en orden y salgan de la tienda.- Ordenó con seriedad.

Sin quejarse salieron del lugar con dirección a un carro al final del pequeño estacionamiento.

- Muchas gracias, de verdad... yo no diré nada de lo que pasó, me salvó la vida y... - El señor de tercera edad se agradecía con Jisung mientras éste lo veía con cierta lástima.

Un disparo. Dos disparos.

El cráneo del señor había sido perforado por dos agujeros profundos creados por balas. Trozos de su cabeza y sesos ahora por toda la tienda.

- Ya me aseguré de que no le dijera a nadie...- Se aseguró de desconectar y borrar las grabaciones de la cámara de seguridad antes de salir del establecimiento.

Su siguiente objetivo...

Los 6 jóvenes.

No era nada personal, para nada. La sed de sangre que constantemente tenía Han era un problema, una vez que iniciaba no podía parar. Era su adicción más fuerte.

El carro seguía estacionado donde antes. Los jóvenes estaban reunidos atrás del coche discutiendo su fracaso como buenos delincuentes, bastante enojados.

- Al parecer son estúpidos.- Jisung llegó a la puerta opuesta del carro y la abrió sin problemas porque no le habían puesto seguro. Se escondió en los asientos traseros y esperó a que su presa entrara.

No tardaron en empezar a abordar el vehículo.

Contó exactamente tres minutos para empezar con su tan habitual plan.

1.

2.

3.

Sacó una navaja de su mochila y sin hacer ruido apuñaló a los tres pasajeros de atrás dejándolos sin vida al instante. Hizo su característico corte en la garganta procurando que se vieran sus acciones en el retrovisor del carro, siempre manteniendo esa sonrisa de loco en su rostro, realmente disfrutaba escuchar los últimos suspiros de sus víctimas.

-¡Seunggyo, deten el auto!- Gritó el copiloto mirando a sus tres compañeros sin vida en los asientos de atrás.

- ¿¡Qué mierda!?- No se lo podían creer, de un momento a otro sus amigos habían muerto. Aunque sus destinos no eran muy distintos.

Todos estaban shockeados, era el momento perfecto para hacer sufrir a los demás.

Golpeó fuertemente la cabeza de los tres restantes. A dos de ellos los dejó abordo del auto. Mientras el tercero estaba amordazado junto a Jisung a unos metros lejos.

- Mmm...- Seunggyo despertó y no tardo en querer escapar de las ataduras que tenía en las muñecas.

-No hagas esfuerzo y disfruta de la muerte de tus amigos - Lo calló Jisung.

Han agarró un fósforo y lo prendió. Lo aventó por la ventana del carro y al instante el carro prendió en llamas por la gasolina que había vertido minutos antes de que el chico despertara.

Jisung no permitió que Seunggyo bajara la mirada en ningún momento al tenerlo agarrado del cabello. Podía ver cómo sus ojos se llenaban de lágrimas y movía desesperado por poder soltarse. Todos sus amigos habían muerto por su estúpida idea de robar una tienda.

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La función temiblemente para el cachetón había terminado... pero para el menor apenas había empezado la tortura.

Jisung tuvo que noquearlo para poder llevárselo arrastrando hasta  su departamento, si alguien le preguntaba, decía que estaba borracho y lo llevaría a descansar, siendo que obviamente lo llevaría a su lugar secreto donde lo encerró y encadenó todavía amordazado.

- De aquí no podrás salir... bienvenido al paraíso. Mi paraíso. Tu infierno.


Hellevator || Stray Kids Donde viven las historias. Descúbrelo ahora