Metatrón y Azrael, estaban reunidos en Plutón, el planetoide a años luz de la tierra, un sitio de yermo, frío, y el opuesto de toda la vida en la tierra, oscuro, gris y frío, se podía respirar la melancolía, los dos divinos estaban volando velozmente hasta llegar, el primero en llegar fue Azrael, el cual se arrodilló y se puso a mirar la arenosa superficie, Metatrón el rey de ángeles, le siguió de cerca pero no se atrevió a hacer nada fuera de cruzar los brazos y mirar a su hermano que tenía la mano en el mentón como si buscará algo.
-¿Que asemos aquí?- dijo por fin Metatrón.
-Pense que como rey de los ángeles lo sabrías...- dijo Azrael con desinterés -. ¿Acaso nunca te preguntas te dónde estaba el inframundo?
-¡Espera!¿¡Que!?- dijo Metatrón desconcertado.
- Es fácil, cada planeta se une a un plano en el éter, ¿Sabes que es eso verdad?
- Si, lo sé es la esencia divina que une a la realidad, fluye en nosotros y en todo, nos une y mueve a todos y a todo... Es el poder de nuestro Padre...- dijo Metatrón el cual pensaba que Azrael le tomaba por tonto.
- Pues por medio del éter, se puede acceder a otros lugares, a otras dimensiones...- dijo Azrael mientras dibujaba en la arena.
- Te refieres al inframundo...- dijo Metatrón reflexivo.
- Esa es una, el padre me dio poder absoluto en ella, vamos a entrar.... En...- En ese momento Azrael tocó el suelo y una chispa morada salió de la punta de sus dedos y encendió el símbolo que incremento en tamaño, revelando un gigantesco portal -. Ahora...
Al verlo Metatrón quedó perplejo, ¿como es que no conocía ese portal? Se supone que es su responsabilidad y estuvo donde menos se lo pensaba, y ¿Otras dimensiones? ¿No que solo era el plano divino de ángeles y el trono del altísimo, y lo material, la tierra? Las dudas le inundaron y se hubiera quedado así sino hubiera visto a la figura de Azrael, entrando en el portal como si fuera lo más normal del mundo, sintió que sus alas lo jalaban a el sentido contrario, para huir, pero ¿Que podía hacer? El era el rey de los ángeles, debía ser fuerte, era el más fuerte ahora y no quería fallar, sería traicionar al Padre y a el mismo... Así que tomó aire, retomó su gesto serio, se elevó en el aire y cayó en picada, entrenados en el portal.
...
Metatrón llegó a un tierra oscura, con una extraña luz blanca que llegaba de algún lado tan arriba que nada se podía ver, el lugar esa un pozo villas paredes parecían crecer sin parar hacía arriba, Metatrón quiso avanzar pero sintió una mano jalando lo e impidiéndole continuar.
-Nadie puede cruzar el río de Caronte, sin su permiso...- era Azrael.
-¿Caronte?- dijo Metatrón, el cual vio que Azrael señaló a un barca, que era conducida por un anciano esquelético, con Barba blanca y que tenía una túnica larga que parecía sumergirse el el agua, la barca era de color negro profundo como si filtrara la luz a su alrededor de él.
-Es un ángel...- dijo Metatrón extrañado.
-¿Porque la cara de sorpresa?- dijo Azrael casi susurrando.
- No lo se...tiene algo diferente al resto de angeles...- dijo Metatrón tratando de ver al barquero mejor.
- Es una característica de los ángeles de la muerte como yo... Este lugar te cambia Metatrón...- dijo Azrael sacando una moneda de bronce que lanzó al agua donde rebotó hasta el barco y el barquero lo atrapó parando uno de sus saltos con su remo, le dio un impulso con el instrumento de madera y atrapó el metal en el aire para guardarlo en los pliegues de sus prendas, y hacerco la barca a la orilla.
Azrael subió con cuidado y Metatrón, dudo, se quedó en la orilla pero finalmente entró.
-¿A dónde mi amo?- dijo Caronte.
- Llevenos a la anomalía...- dijo Azrael sumamente respetuosa, como si Caronte no le sirviera sino estuviera a la par, cosa que Metatrón no hacía con algunos ángeles menores.
- Si señor- el barquero puso la punta de su remo en la orilla y tomo impulso, navegaron por los canales del inframundo, como los canales de Venecia, estos eran un laberinto, todo se accedía por medio de ellos, y se veía grandes edificaciones, de negro material similar al metal, todos melancólicos, oscuros y deprimentes y en medio de ellos, en sus estantes estaban unas orbes de luz, cada una puras, hermosas, con un aura de un color diferente cada una, y de ellas surgía un pequeño calor, acojedor, agradable y adictivo, que daba una seguridad extraña en tanta oscuridad y decadencia que se veía en ese lugar, era como la luz de una vela, en la mitad de la noche; Metatrón quizá acercarse a tocar alguna, como un niño, que ve un dulce, pero al intentarlo, al sentir la luz cerca, al sentir el calor cada vez más cerca, un cuervo bajo para golpearle la mano.
-¡Maldito pajarraco!- dijo Metatrón a su vez que puso la mano en su espada.
-Que ni se te ocurra...- dijo el barquero -. Aquí ningún ángel tiene derecho a empuñar una espada ¡Ninguno!- sentenció el barquero como si se hubiera ofendido lo más sagrado de su vida.
- ¡Insolente! ¡¿Cómo te atreves!? ¡¿Faltarle el respeto a tu Rey!?· dijo Metatrón.
El barquero soltó una carcajada –. Tú no eres rey de nadie aquí...
Fue lo único que dijo el barquero pero la oscuridad con lo que lo dijo, la sequedad, ni se inmutó ante el rostro furiosos de Metatrón, quien por primera vez se sintió débil, se sintió inferior, así que se sentó y resignó, no lo valia.
...
Pasaron horas en el viaje, hasta que llegaron a una zona donde el agua se hizo más espesa, el barco avanzo con lentitud y llegaron a donde estaba una esfera de color negro, que soltó un líquido viscoso, lo emanaba en cantidades gigantescas y todas las esferas a su alrededor eran consumidas por la sustancia.
–¿Que son esas esferas?– dijo Metatrón poniendo su mano en su espada.
–Son almas, las de todos los seres, las que tienen un hilo de luz blanca que asciende, siguen vivas, las que no, están muertas, mi hoz es lo único capaz de romper el hilo...– dijo Azrael con la dichosa arma en su mano, respiraba hondo, trataba de no hacer ruido y de moverse.
–¿Osea que aquí están las almas de los ángeles de Velkorck?
– No, el los atacó con una espada de fuego... Sus almas fueron consumidas y extinguidas...
– ¿Y la del centro? La más oscura...– dijo Metatrón atrás de su hermano, tratando de mantener un todo de voz firme.
– Acaba de crearse... Es la que correspondía a Adramelek...
–¿Y porque estamos aquí?– Metatrón trago saliva.
–Quizas sea la unica manera de encontrarlo...
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La Angelomaquia
FantasíaLa historia de la humanidad nunca contada, donde los ángeles se dividieron, los dioses pelearon y la humanidad fue el pilar de todo el conflicto, Es hora de revelar la verdad de una de las guerreras más trascendentes del universo, la guerra civil de...
