Capitulo 25: Jaque.

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Adán y Eva iban siendo arrastrados por dos de los esbirros de los rebeldes, los habían encontrado en la enfermería, y querían ver que iban a hacer Samael, Lucifer y Kezabel con ellos; cuando llegaron a la sala del trono encontraron a Samael en cólera gritándole al trono. -¡Viejo desgraciado, déjame entrar!- gritaba a lo que parecía ser solo el techo del trono, los guardias notaron que habían menos ángeles que antes, y que Samael tenía sus garras afuera, y habían varias luces flotando por ahí, almas sin forma física, era un poco obvio lo que estaba sucediendo, pero los guardias no querían interrumpir al caído.

-¿Qué sucede?- dijo Kezabel.

-No lo sé, las almas solo se disipan, deberían entrar al trono.

- Quizá sabe que tratamos de enviar almas corruptas.- dijo Lucifer.

- Lo sabe, viejo cobarde, debemos tratar con más almas, de otra forma.- entonces Samael se dispuso a llamar más guardias, pero Lucifer lo detuvo poniendo su espada al frente de él como una amenaza.

- No vas a seguir sacrificando ángeles por tus planes.- dijo Lucifer, entonces Samael se devolvió y quedó cara a cara con Lucifer, ninguno hacía nada, solo se miraban con ira, con deseo de pelear, como dos perros rabiosos, pero antes de que pelearan, los guardias con Adán y Eva llamaron la atención de Samael, quien en un rápido movimiento de sus alas, llegó hasta los humanos.

-¿Pero qué tenemos aquí? ¡Dos humanos de nuevo, wow, el viejo no se cansa de repetir sus errores!- dijo mirando a Eva,- Ella es mas bella que Lilith, ¿No lo crees Lucio?- dijo tomando a la chica de la cara, forzándola a mirar a Lucifer, quien en Eva vio una especie de recuerdo o reflejo de su amada, imagen que después verían en Adán, haciéndolo sentir una especie de empatía, y compasión, razón por la cuál giró la cara, tratando se ocultar ese sentimiento, de la misma manera que se esconde una verdad, que de ser sabida, podría destruirnos ante los demás.

- ¡Suéltala!- gritó Adán.

- Si no, ¿Qué?- dijo el ángel tenebroso a Adán, acercándose al rostro del humano, quien le escupió en la cara, entonces, tras limpiarse y sin mediar palabra, Samael golpeó a Adán haciéndolo volar por toda la estancia, de una forma que recodaría a un pobre muñeco de trapo, siendo golpeado por un camión.

-¡ Ya tuve suficiente de ti! ¡Te voy a destripar, zángano!- dijo mientras volaba para aterrizar en su cuello, pero mientras caía una idea surgió en su cabeza, haciéndolo cambia de dirección, impidiendo que aplastara la garganta del humano, y en lugar de romperle en cuello, cayó a su lado, lo jaló de su pelo hasta el trono, Adán gritaba del dolor, lo levantó y giró: -¡Anciano, sé que me oyes. Te dejo las cosas así: para el final del día, abrirás el portal a tu reino, o de lo contrario, voy a matar a todos tus humanos de la manera mas oscura que el poder de Moloch me permita!- dijo levantando a Adán, para después hacerle un corte en la espalda, sacándole un gritó tan atroz que todos se taparon los oídos, y giraron las caras, de la forma que se haría si se les torturase a ellos, los gestos fueron especialmente fuertes en Eva y Lucio.

Después del ultimátum, Samael soltó a Adán y le ordenó a sus hombres que lo curaran, y después que lo encerraran junto a la nueva humana, unos segundos más tarde les pidió a todos, salvo a Lucifer y Kezabel, que se fueran, para poder hablar con sus dos secuaces. 

...

Velkorck estaba caminando, buscando a alguna guía para llegar al lugar donde estuviera Gabriel, todo iba bien hasta que pasó al lado de Haidar, trató de disimular, pero entonces sonó,- ¡Hey! ¡Tú, ven aquí!- dijo el genio gigantesco, Velkorck se devolvió, tenía la cara cubierta, con las prendas del ejército, que afortunadamente cubrían la cara con un pedazo de tela.

La AngelomaquiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora