Kezabel y varios luciferinos salían a toda velocidad detrás de Nathaniel, quien volaba sujetando con todo su brazo a Eva, con la otra mano sujetaba, con la otra tenía la espada (ahora era el martillo era el que estaba en su cinturón), mientras que Adán estaba en su espalda, sujetándose para no caerse, quienes se sujetaban con tanta fuerza al ángel como lo harían un bebé a su madre para no caer. La velocidad era tal que todo luciferino que terminaba por alguna razón u otra atravesado en el camino del ángel prófugo terminaba siendo arrollado (claro, si Nathaniel no los atravesaba con la espada flameante), Nathaniel estaba rumbo a la escalera del trono, mientras tanto, trataba de decidir a donde ir:-¡Adán!- dijo tratando de no distraerse para no chocar.
-¡¿Qué!?- digo el humano que se agarraba con fuerza mientras movía el rostro cada vez que la velocidad hacía que por poco estrellaran contra alguien o algo, sobre todo puertas de las habitaciones que se sucedían una y otra vez.
-¡¿Dónde están ellos?!- dijo mientras Eva gritaba como loca, bueno, en realidad gritar en esa situación es lo más cuero por hacer, pero, en fin, Adán estaba relativamente tranquilo, lo suficiente como para poder recordar que, en teoría, todos estaban en Behemothis, donde sea que eso estuviera, y le dijo a Nathaniel, quien asintió.
Kezabel estaba furioso tratando de llegar a ellos, tenía su espada en la mano, y en un momento tuvo una idea, como un chispazo casi divino, que le dijo que hacer, así que se paró y lanzó su espada como si fuese una jabalina cuando Nathaniel hacía una curva, logrando hacer un profundo corte en el brazo de Nathaniel, haciendo que soltase a Eva antes de que la espada se hubiera clavado contra la pared, Adán cuando notó esto se bajó y corrió a tomar la espada, luego fue hacía ella, ayudándola a levantar, mientras él veía como se acercaban los ángeles rebeldes, entonces, Nathaniel tuvo que volver por ellos a toda velocidad mientras maldecía.
- Solo puedo llevarme a uno de ustedes.- dijo mirando su cortada, y la sangre que salía de allí. Adán y Eva se miraron,- ¡Rápido elijan!- gritó el ángel. Entonces Adán tomó a Eva y la empujo, mientras le daba la espada a Nathaniel, el ángel la subió a su espalda y voló rápidamente, el humano se volteó, con las manos arriba, respiró lentamente, mientras la horda de ángeles le atrapaban mientras otros iban detrás de los que huían, Adán los vio irse, y cuando volteó de nuevo, un golpe en la cabeza le apagó las luces.
...
Dejando atrás a Adán, Nathaniel siguió avanzando, con la misma velocidad de antes, pero aún no era lo suficiente como para dejar tan atrás a los enemigos como antes, entonces, decidió arrojar la espada, para sacar su martillo, y golpeó la pared con una fuerza tal que una grieta empezó a devorar la pared hasta subir al techo y desplomarlo, aplastando a varios ángeles rebeldes, logrando así romper la persecución. Siendo así, antes de que lograsen llegar a ellos más guardias, corrieron a la escalera, entonces, se fueron a Behemothis. Empezaron a caer en un rayo de luz, así que Nathaniel tomó a Eva para cuidarla entre sus brazos y alas, cayeron a toda velocidad, por unos segundos tuvieron los ojos cerrados por la enceguecedora luz que los rodeaba, luego, la luz se apagó, sintieron el tacto del agua, Eva, sintió como se relajaron los brazos de Nathaniel, quién quedó noqueado por el golpe, Eva naturalmente trató de nadar, pero solo lograba mover torpemente sus brazos y piernas, trató de llegar a Nathaniel, quién se hundía lentamente, trataba de jalarlo, pero no podía, ambos se estaban hundiendo, todo se oscurecía mientras el mar los absorbía al fondo de sus oscuros abismos, entonces Eva vio unos seres extraños, con cola de pez y cuerpo como el de ella, o el de Nathaniel, se asustó, abriendo su boca, cometiendo ese error, buena parte del aire que tenía en sus pulmones huyó, cediendo su lugar al agua salada, ella trató de salir de impulsarse fuera del agua, pero no pudo, pero cuando se sintió que la oscuridad poblaría toda su visión, una luz brilló iluminando el agua, tomándola y sacándola, luego se vio fuera del agua, también pudo percibir como sacaban a Nathaniel seres iguales a él, llevándolos a una especie de castillo destruido, ahí estaban varios ángeles, los cuales los recibieron con brazos abiertos, uno de ellos, se acercó a los recién llegados, -¿Estás bien?- le dijo, ella solo asintió, entonces, voló hacía Nathaniel, empezando a oprimir su pecho, con un afán como el de una madre queriendo salvar a su hijo, así por lo que parecía una eternidad, todos los ángeles se quedaban al alrededor de la escena, no prestaban atención a Eva, hasta que Gabriel la vio, y se la llevó para hablar con ella, lo último que vio Eva de Nathaniel era como empezaba a escupir agua como una fuente. Entonces, Gabriel junto con Eva se fueron, a una sala medio roída, Eva veía un montón de cristalitos o esferas rosas en el suelo, -¿Qué son esas?- dijo la humana.
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La Angelomaquia
FantasiLa historia de la humanidad nunca contada, donde los ángeles se dividieron, los dioses pelearon y la humanidad fue el pilar de todo el conflicto, Es hora de revelar la verdad de una de las guerreras más trascendentes del universo, la guerra civil de...
