Capítulo 16: Guardianes.

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Kezabel y Yekún estaban en el jardín de el cielo, rodeados de blanco material, barandales de orichalcum y arbustos donde salía el fruto de ambrosía, los árboles eran los más hermosos que la mente humana no pueda dimensionales, el agua más cristalina con unos tildes de dorado corría alimentando a la vegetación y ahí en tan bella situación estaban Yekún y Kezabel, mirándose, hablando, riendo y disfrutando el uno del otro, del amor y el cariño, se adoraban y llevaban asi varias horas, las cosas estaban más calmadas y el concilio de los arcángeles había partido hacia un día así que todos los angeles por el momento estaban libres.

- Deberíamos escapar...- dijo Kezabel a su amada la cual se separó de el y lo miro incrédula.

- ¿Escapar? Ummm... ¿En serio?· dijo ella sin dar crédito a lo que escuchaba.

- Si ¿Porque no?- dijo el con una mirada pícara -. Déjalo todo, vivir en la tierra o en otra colonia de ángeles, lejos del Padre, de Metatrón y Miguel... Vivir juntos, hablar así y pasar la eternidad juntos...- dijo el de manera pausada y con los ojos brillantes de ilusión.

- Pero recuerda que moriríamos... Sin ambrosía seremos mortales... Y no nos la dejarían si decidimos desertar... Y recuerda que cuando un ángel muere no hay vida después de la muerte... No somos como los seres corporeos y terrestres...- Yekún abrazo a Kezabel y se apoyo en su pecho.

- Voy a encontrar la manera... ¡Ya verás!- dijo Kezabel tan inspirado que contagio a Yekún y ambos se miraron y en un acalorado beso exploto su amor, emoción, deseó, era algo que ninguno conocía pero le encantaba. Pero en ese momento otro luciferino entro en la sala interrumpiendo a los dos ángeles amantes que trataron de disimular. El ángel que acababa de llegar era Sahum amigo de Kezabel y quién lo resibio con una mirada de complicidad sabiendo lo que estaba pasando y casi felicito a su amigo algo incómodo pero a la vez con unas ganas inmensas de reírse de su amigo, quien aguantando los mil comentarios que tenía que decir tomo aire y dijo su encomienda - El ángel comandante honorario, Miguel el Metatroniano, director de las legiones luciferinas, solicita la precencia de Kezabel el Luciferino... Tiene una misión de suma importancia...- Sahum no aguanto y dijo -. Y felicidades a los dos...- dijo riéndose y dándole una palmada a Kezabel - Bueno vamos...

...

Ambos amigos estaban caminando por los pasillos de el nido, duraron varios segundos en silencio hasta que Sahum dijo-. ¿Con que Yekún, eh?- dijo dándole un codazo a su amigo.

- ¡Cállate! - dijo riendo Kezabel.

- Y dime... Si la quieres o es la emoción de el momento...- dijo con una mirada pícara a Kezabel. Kezabel tomo aire, sonrió y pensando antes de hablar duro varios segundos hasta que por fin dijo -. La adoro, es la primera vez que siento esto por alguna ángel....- dijo con otra vez el brillo en sus ojos -. Quiero estar toda la vida con ella, la amó y es genial cada segundo a su lado, me da más vida que toda la ambrosía que existe...- dijo con gran inspiración.

- Sabes que no pueden estar juntos, los arcángeles y serafines no pueden unirse a ningún otro ángel...- dijo Sahum buscando saber la reacción de su amigo.

- Voy a escapar... Encontraré la manera...- dijo mirando a su amigo quien detuvo la marcha y extendió su mano - ¿¡Sabes lo orgulloso que estoy de ti!?- dijo tomando la mano de su amigo y dándole un abrazo -¡Cuenta totalmente conmigo!- ambos sonrieron y se abrazaron - Bueno ahora apúrate que debemos llegar pronto con nuestro nuevo "jefe".

...

Kezabel entro al trono donde Miguel le esperaba, hablando con Metatrón quien al ver qué Kezabel llegaba, se fue, Kezabel no entendía bien lo que pasa a pero llego hasta el lado de Miguel y con timidez dijo – Me han llamado a su precencia mi señor ¿Porque me honra con tal alto honor?– dijo el ángel luciferino.

– Bueno usted ya sabe, el rebelde Samael ha sido apresado y capturado. Yo debería cuidarlo pero me veo obligado a viajar lejos y me han informado de su intachable historial por eso le encomiendo la misión de cuidar a Samael en su prisión...

Kezabel se quedó perplejo, no sabía que decir o hacer solo abrió mucho los ojos y un tanto más la boca.

– Se que la misión parece difícil, lo es y si tienen dudas no me sorprendería ni tampoco ofendería...– dijo Miguel alistando dos espadas de orichalcum que se colgó en la espalda.

– Se... Sería todo un honor– dijo Kezabel sin aún digerir la situacion. Miguel camino hacia el y le entrego una llaves se le hacerco al oído y dijo –. Hagas, lo que hagas, nunca le escuches su lengua es su mejor arma y el peor de nuestros enemigos...– así dijo y Miguel se fue volando velozmente dejando a Kezabel en la gran sala con la llave plateada, decorado con runas mágicas en sus manos.

...

Samael estaba mirando la esquina de su jaula, resultaba en voz alta en lenguaje más antiguo que lo propios ángeles, llevaba así días y al rededor de él se creo una sombra  que filtraba toda la luz de la habitación que solía ser blanca y ahí llegó Kezabel, temeroso le dijo al carcelero que lo llevará frente al ángel tenebroso, y al llegar Kezabel vio un banco y una espada esperando por el, tomo el arma en sus manos y se sentó alfrente de la prisión de orichalcum y no quito los ojos de su prisionero, peor las horas pasaron y este no se movía, Kezabel se aburría y quería irse pero una sensación de constante alerta le bombardeaba cada vez que sentía la tentación de irse así que se puso a jugar con el brillo de la espada que sostenía en sus manos, guardando la y sacándola de su funda varías veces hasta que de repente el tenebroso dijo – Quieres escapar ¿Eh?– dijo sin mirar aún a kezbael pero si saliendo de su trance –. Quiere huir con...¿Yekún? Es como se llama ¿Verdad?– un gran temor se alzó en Kezabel quien desenfundó la espada y se pudo en guardia.

_ Cállate...– dijo Kezabel tratando de no mostrar temor pero Samael se levantó de su cama y reveló su gran altura, ojos rojos y dientes afilados.

– Yo te puedo ayudar, si tú lo deceas, escaparan y les daré una inmortalidad infinita sin el monopolio del Padre...–  dijo acercándose a Kezabel lentamente hasta los barandales que impedían su escape.

– No haré ningún trato contigo ¡Mataste a Lucifer!– levantó la espada en alto – ¡Un paso más y te asesino!– Kezabel sentía que no podía ver a nada más que no fuera Samael, sentí un dolor de cabeza y estaba listo para atacar. Pero cuando Samael se hacerco a los barrotes se liberaron unos rayos que lanzaron en feas convulsiones a Samael al otro lado de su celda, derribandolo frente al impotente Kezabel, luego varios Metatronianos entraron con sus armás de orichalcum.

– ¿Estás bien?– dijo uno, Kezabel solo asintió y vio a Samael que aún convulsionaba por el rayo que le dieron los Metatronianos, peri antes de ser totalmente disminuido Samael dijo una última frase –. Lucifer aún vive...– dijo mirando a Kezabel quien salió corriendo sin poder soportarlo.

La AngelomaquiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora