Capítulo 3 - Mal Sentimiento

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"¿Lista para hacer la cena, Emma?"

Ella alzó la mirada del sofá para ver a Roy, y tiró su paquete de curso a un lado. Una mirada rápida a su reloj reveló que ya eran las 7:30pm. ¿Cómo ya era tan tarde? Ella se había sentido como mierda desde que había llegado a casa esa tarde y no había podido concentrarse mucho en los casos de estudio que tenía que leer para el siguiente día.

Sus pensamientos seguían mantenidos en Max y su mirada cuando él se dio cuenta que ella tenía novio. Ella no pensó que necesariamente le había dado entrada hasta ese punto. Claro, se habían metido en discusiones acaloradas que eran un poco insinuantes, pero no pensaba que ella había hecho o dicho algo que lo haría pensar que ella estaba disponible. Todo lo que ella realmente quería era hacer nuevos amigos por su cuenta. Ciertamente era demasiado temprano para que él tuviese sentimientos hacia ella. ¿No?

Descartando sus pensamientos, se puso de pie y miró a Roy. "¿Qué estabas pensando hacer?"

"Algo simple como una ensalada de pollo y aguacate. En realidad, ¿te importaría prepararlo esta noche? Realmente quiero ir al gimnasio."

"Pensé que habíamos acordado que esto sería nuestro tiempo para pasar juntos," ella señaló. Ella sabía que mudarse a otro país para hacer la maestría sería difícil para una pareja, y como tal había puesto unas reglas para ellos. Sus horarios serían tan atascados que se quería asegurar que todavía hicieran tiempo uno para el otro.

"Lo sé. Sólo que realmente podría usar el gimnasio ahora. Iré rápido y estaré de vuelta para la cena. ¿Hablamos entonces?" él dijo, besándola en la cabeza y rápidamente saliendo por la puerta.

Ni siquiera le había dado oportunidad para responder. Ella debió haber sabido que traía entre manos, pero no se había dado cuenta de su ropa para hacer ejercicio hasta que se fue. Uf, a veces pensaba que él estaba casado con el maldito gimnasio.

"Claro, cariño," ella dijo tardíamente bajo su aliento, de repente sintiéndose como una esposa de trofeo que tenía que ceder y atender a las necesidades de su esposo rico. Decidiendo que era mejor no pelearse, se dirigió hacia la cocina y preparó la cena por sí sola. Disfrutaba cocinar después de todo. Sólo esperaba que no se volviese una costumbre de todos los días.

Desde que había tomado la decisión, ella no estaba enteramente convencida de que era la mejor opción mudarse a España. En aquel tiempo, ni siquiera había considerado hacer la maestría. Pero Roy había solicitado y había sido aceptado y lo siguiente que supo ella también había entrado a la universidad. Él la convenció de ir juntos después de darse cuenta que probablemente no tendría una oportunidad así de nuevo, por lo que decidió ir juntos.

Su papá había estado muy opuesto a la idea. No entendía por qué no sólo estudiaba en Estados Unidos, que tenía muchas mejores universidades según él. Probablemente cierto, pero no siempre era el caso. Encima de eso, ella se estaba mudando con su novio, a quien ni siquiera había conocido y ciertamente no sabía que habían estado viviendo juntos durante el último año. Ella nunca había tenido una buena relación con su padre. Desde que su mamá murió, sentía que lo único que hacía era decepcionarlo.

Al final, ella había ido en contra de los deseos de su papá y su mejor juicio. Ahora simplemente era esa chica. La que seguía a un chico a algún lugar esperando que todo saldría bien. Sólo realmente deseaba que fuera así.

Hubo un pequeño golpe en la puerta y se sorprendió que Roy había guardado su promesa y había hecho una sesión rápida de ejercicio. Pero cuando la abrió, encontró en vez al Profesor Bernabe parado ahí.

Ella se lo había topado en el supermercado anteriormente después de que Roy la había abandonado con una excusa mala, sólo para darse cuenta que él era un profesor de derecho en la universidad y resultaba que vivía justo en el apartamento al lado de ellos. No era totalmente coincidencia ya que vivían en un edificio residencial de la universidad, así que estaban llamados a encontrarse con otros estudiantes y profesores a cierto punto.

Robando A EmmaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora