Emma caminó titubeante dentro de la sala de estudio. No podía recordar la última vez que había estado tan nerviosa. ¿Cómo diablos había quedado junto con Max como compañeros de trabajo? Su plan de dividir el trabajo de curso entre los miembros de su equipo había sido un tiro por la culata. Cuando se lo había mencionado al equipo, nunca se le ocurrió que esto podría pasar. Y luego claro que con su suerte, sí pasó. Sólo había estado pensando en aliviar su carga de trabajo e intentar recuperar una vida normal en aquel entonces.
Respirando profundamente, ella trató de ignorar la manera en que su corazón revoloteó cuando lo vio sentado en la mesa de conferencia estudiando su paquete de curso. Desde que habían acordado a ser amigos, seguía jugando en su mente que tal vez había algo más entre ellos. Obviamente eran pensamientos totalmente ridículos.
Él alzó la vista a mirarla mientras entraba, dándole la misma sonrisa fácil que parecía estar reservada sólo para ella. "Hola, Em."
Dios, hasta la manera en que casualmente decía su apodo hacía que su cabeza diera vueltas. Él parecía tan cómodo con ella todo el tiempo, mientras que ella tenía una batalla interna consigo misma veinticuatro horas al día.
"¿Estás bien, compañera?" él le preguntó pareciendo preocupado.
"Este ... sí. Hola," ella contestó. "Lo siento, estoy un poco distraída hoy."
"¿Quieres hablar sobre ello?" él preguntó, parándose a jalar un asiento para ella junto a él.
Siempre el caballero perfecto. "Realmente no es nada pero gracias."
"Bueno si alguna vez necesitas algo ... mi oficina está abierta," él dijo gesticulando con brazos abiertos y sonriendo.
"Bueno saber." Ella se sentó y sacó su computadora. "¿Así que estaba pensando que podíamos dividir y conquistar? ¿Yo puedo hacer la parte escrita y tú puedes trabajar en el PowerPoint?" Cuanto menos se comunicaran entre ellos sería mejor.
"Seguro. Tú eres la jefa. Yo sólo recibo órdenes."
Esto estaba yendo mucho mejor de lo esperado. Le encantaba como él no era nada complicado. "Bueno."
Ella pasó el resto de la siguiente hora trabajando diligentemente en la parte escrita. Bueno, si diligente incluye echar miradas de reojo a tu compañero cada quince minutos. Digo, alguien tenía que revisar que él estaba haciendo su trabajo. La peor parte era que cada vez que ella lo miraba, él la miraba de vuelta y sonreía. Nada incómodo en lo absoluto.
Fue durante uno de estos concursos de mirada que él se estiró y finalmente tomó la palabra. "Voy a ir por un descanso. ¿Quieres algo?"
"No, estoy bien. Gracias," ella dijo mirando a su computadora y fingiendo escribir algo súper importante.
"¿Segura?"
"Sí, no te preocupes."
"Hmm. Bueno," él dijo murmurando algo al salir de la sala.
Ella respiró fuertemente y finalmente sintió que se pudo relajar. Tomó el tiempo para concentrarse y finalmente escribir unas palabras decentes. Estaba en la mitad de acabar la parte de los Retos del caso, cuando vio que un Snickers fue arrojado enfrente de su computadora.
Sus ojos se prendieron al instante, y luego se deslizaron hacia Max quien había vuelto a trabajar como si nada hubiera pasado.
"Este ... ¿creo que esto es tuyo?" ella preguntó alzándolo.
La miró brevemente y sacudió la cabeza. "No, es tuyo."
"¿Cómo supiste?"
"Por favor. Como si no los comieras todo el tiempo."
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Robando A Emma
RomanceEmma Blake está lista para un cambio de su vida monótona en Los Ángeles. Así que cuando su novio Roy sugiere que vayan a estudiar la maestría juntos en España, ella está lista para la aventura. Nueva ciudad, nueva vida, nuevos amigos. ¿Qué podría sa...
