15. Chocolate

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Un rayo intenso lo atravesó cuando término su ruego a la luna, había completado el hechizo. La luz se proyectó desde sus ojos haciendo que todo su cuerpo brillará con intensidad, fue lo último que sintió antes de perder el conocimiento.

Sentía una mano en su frente, después en su cuello. Abrió los ojos espantado, se suponía que estaría solo, pero todo lo que vio fueron los hermosos ojos de Tae, se hallaba muy preocupado, así que le sonrió para hacer saber que estaba bien. Este lo abrazó durante un largo rato llorando.

- ¡Lo hiciste! ¡Sanaste a Jungkook! Lo pude ver con mis propios ojos cuando se levantó y caminó!  ¡Jimin lo lograste!

Pero Jimin no lo escuchaba bien, de nuevo estaba relajándose y perdiéndose en una negrura, se estaba desmayando de nuevo. En su pensamiento se repetían las palabras de Tae una y otra vez.

Cuando volvió a abrir los ojos sentía un dolor en su cabeza, trato de levantarse pero de nuevo una mano lo tocó.

- Jiminie aún estás débil, debes descansar.

La voz de Tae de nuevo, el agradecimiento que sentía  hacia él era inmenso pues que lo ayudara en ese momento hacia que se sintiera protegido y amado. Se recostó de nuevo. Abrió los ojos completamente, todo estaba oscuro, lo único que alumbraba la fria estancia era una fogata improvisada que había echo Tae. Este le paso agua y la bebió toda con desesperación.

Su cuerpo estaba laxo, no había medido las consecuencias que el hechizo traería a si mismo. Parecía que las fuerzas se le habían filtrado. Tae lo miraba con admiración.

- Quita esa cara no es para tanto.

Tae sonrió, es que ese omega no podía verlo así, Jimin no era ningún héroe además estaba acostumbrado a ser siempre la oveja negra, le gustaba ser temido, odiado eso le hacía sentirse vivo, por lo regular no andaba por la vida creándose una imagen se salvador o justiciero.

Por el contrario, el siempre buscaba el papel  del malo, era algo tan delicioso, pelear siempre lo  hacía feliz. Pero su joven amigo lo miraba con orgullo ¿debía aceptarlo? ¿Había echo una buena acción? ¿Merecia su reconocimiento?  Y la respuesta siempre sería no, no y no. Había tenido buenas razones para hacerlo y que Tae romantizara su acción era una putada para su espíritu rebelde.

- Jimin estuve tan preocupado por ti, Jungkook bien se podría haber muerto, pero tu ¡oh Jimin! No lo vuelvas a hacer, que haría yo si algo malo te sucede.

Lo tomo de la mano.

- Prometeme que no lo volverás a hacer, no importa que tanto lo ames, no vale la pena poner tu vida en peligro.

Su mirada, Jimin no lo podía creer, ¿en verdad Tae creía que lo había echo por amor? ¡Si! Su mirada lo decía todo. Jimin no podía simplemente con esa idea, que clase de destino retorcido estaría cumpliendo si eso se cumpliera. Enamorado del hombre responsable de la muerte de su pueblo. No no no.

Pero como le explicaba a Tae que no era amor el móvil de su acción, si no una...

- Impotencia.

- ¿Que?

- Tae, solo sentía impotencia al verlo paralizado.

- Oh bueno si, era una pena, pero ya es cosa del pasado.

- Que bueno que ya se recupero.

- Ahora tendrás que hacerlo tú, mira te traje comida.

Jimin comió.

- ¿Que paso? Digo ... viste a Jungkook cuando se dio cuenta que ya podía caminar.. - Jk comía sin prestarle demasiada atención, no quería que su amigo se hiciera ideas absurdas.

Tae le contó todo, hasta hizo una mímica de él, Jimin sonreía. Imaginandoselo con su cara de idiota viendo que podía mover sus pies.

- Será mejor que no se entere de como sucedió, no creo que pueda vivir con la idea de que fue sanado por un gitano. Demasiado para su cerebro tonto.

- Nunca dire nada. - Tae sonrió alzando el dedo pequeño de su mano derecha. - Es una promesa. Juntaron los dos sus dedos sonriendo.

Pero se acordó de su reliquia.

- Tae, te puedo pedir un favor.

Vio como su amigo se despedía de él, sin antes darle un abrazo fuerte, solo tendría que recuperar su reliquia para irse, ahhh y esperar que pasara su celo, por que en ese momento estaba despidiendo un mar de feromonas que harían que cualquier alfa se le acercara.

Dejo de controlar su expresión  cuando su amigo  se fue volviendo a tapar la entrada , se dejo llevar por los fuertes olas de calor que lo arremetían. Su cuerpo estaba aún débil pero el celo no le daba tregua, necesitaba ser montado fuertemente.

Se imaginó unas manos grandes tomando las suyas apresandolas, unos labios tomando los suyos con pasión. Cerró los ojos y empezó a gemir por lo bajo, las imágenes eran demasiadas vivas.

Saco su erección y la tallo un poco, pero la soltó, ni siquiera hacia falta que se tocara, la imagen de su cabeza era demasiado real. Se imagino un miembro grande abriéndose paso en su interior, follandolo lentamente, mientras que él se sentía sumiso ante él, sus labios, sus labios reclamando los suyos y cayó en cuenta que esos labios tenían dueño, imagino su cara y su cuerpo reaccionó a su mirada, esa mirada oscura, Jungkook, maldito alfa  lo estaba follando en su mente.

Jungkook era demasiado ardiente, su cuerpo era musculoso y perfecto, su altura, su voz, sus manos, su erección, su aroma. Lo tenía todo para hacerle perder la razón.

La imagen mental hizo que el omega se arqueara y gimiera alto, derramando su semilla en su abdomen. Tomo su erección y la siguió friccionando para alargar el placer.

Suspiro dejando que el sueño se apoderara de él.

Chocolate.

El aroma lo despertó, que tan fuerte tendría la imaginación que podía jurar que olía a chocolate. Acomodó su ropa y se sentó disfrutando del delicioso aroma, su erección se levantó ante las sensaciones que lo estaban llevando de nuevo a la locura. Su piel la sintió caliente y se empezó a estremecer.

- Ahhh- nunca había sentido algo parecido, se quitó su ropa pues su piel le picaba,  la marca de su cuello le conquilleaba. Su respiración estaba entrecortada, ¿que sucedía?

Se empezó a sentir frustrado algo necesitaba, algo, y de repente dejo de ser consciente por completo de la realidad, solo  una bruma roja lo envolvió, y entendió lo que sucedía, había llegado al celo por completo donde su lobo omega tomaba el control.

Pero esto nunca le había pasado, dejó de pensar y dejó que su lobo tomara el control pues ya no veía más que borrones, aún así alcanzo a ver que alguien abría la cueva, y entraba.

Jungkook estaba allí.










¡Soy un Omega!Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora