Jungkook buscó a Jimin entre la multitud, su aroma estaba en todos ellos, podía asegurar que todo el pueblo lo había abrazado, en su pecho algo estaba muy pesado, era un sentimiendo que lo hacía creer que él rubio era suyo y que nadie ténia tocarlo.
Después de hablar con Namjoon sobre los términos de su estancia en el pueblo un hormigueo en su cuerpo lo sorprendió, la ansiedad lo puso en alerta, y supo que una vez más Jimin se estaba alejando de él, rápidamente Tomó su caballo, la lluvia lo sorprendió cuando buscaba su rastro.
Trato de tranquilizarse para poder concentrarse en su aroma. Cerró los ojos justo cuando salía por la compuerta pero no encontró nada, regresó hacía el pueblo abriéndose paso por la gente que se escapaba de la lluvia. Y su aroma se intensificó. Y con una sonrisa dirigió el caballo hacía ese camino.
Jimin lo había sanado.
El agradecimiento que sentía por el incrementaba cuanto más pasaban los minutos. Ahora entendía todo, las piezas encajaron todas a la perfección, ahora tenía sentido su debilidad en la cueva, la cicatriz de su espalda, su enojo cuando supo que él no lo había respetado durante su celo.
¿Y que es lo que le había echo en compensación?
Lo había dejado ir sin importarle su seguridad.
Había salvado a él y a el pueblo, si Jimin no hubiera ido por ayuda su pueblo no hubiera resistido el ultimo ataque.
Jimin estaba embarazado.
Cada vez podía asegurarlo con más determinación, su aroma a vainilla tenía unos destellos a Mora, estaba seguro que ese aroma era del bebé en su vientre.
Un trueno retumbó fuerte en el cielo y un rayo alumbró el horizonte, la tormenta lo rodeó, pero el no aminoro el paso, nada lo haría que dejase de ir tras él.
Pero no había pensado que era lo que le diría, ¿gracias? Sabía que Jimin era distinto a cualquier persona que él conociera, él era complejo y no se dejaba gobernar. Era un omega de cuidado pues su fuerza no tenía comparación, su enojo era explosivo y tomaba desiciones sin dar un paso atrás de manera precipitada, pero también por el otro lado podía ser la persona más dulce de todo el jodido planeta, la vez que hizo una pataleta por no dejarlo dormir con él, o la vez que anduvo detrás de él en la militancia, ahora recordaba que estaba recién marcado y no lo podría dejar solo, o la vez que simuló ser un Ángel desnudo en mitad de su cama.
Jungkook saboreaba esa última imagen como su más preciado recuerdo.
Entonces ese era Jimin, era completamente dual, y eso lo tenía vuelto loco.
¿Pero lo amaba?
No
Jungkook no podía definir a sus sentimientos como amor. Pues aún lo creía capaz de traicionarlo y abandonarlo. Esa era la esencia de Jimin irse como lo estaba haciendo ahora y dejarlo a él atras, era demasiado testarudo para fijarse que su seguridad era primero, la de él y la del bebé.
Y Jungkook en ese momento estaba preocupado por él y la tormenta, el camino era una pendiente peligrosa que con el agua los cascos del caballo podrían resbalar y tirarlo.
Se enojó por su necedad.
◇
Jimin subia la pendiente con dificultad, el caballo se había atascado hacia unos minutos y decidió continuar a pie, pero la lluvia no le dejaba ver y el barro hacía que se resbalase. Así que solo alcanzo a resguardarse en una pequeña cueva, totalmente mojado y enlodado, sabía que venía detrás de él.
Lo sentía su proximidad, su cuerpo reaccionaba, su aroma era cada vez más fuerte. Su corazón latía con tormento, no quería verlo, el alfa le había dicho que se fuera con Namjoon por que era un problema para el. Jimin lloraba amargamente, por que todo le tenía que salir mal, desde su escape del internado, caer en la casa de uno de los asesinos de su pueblo, la marca y ahora su embarazo. No tenía razones para no llorar.
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¡Soy un Omega!
FanfictionJungkook estaba hechizado, su sentido del olfato no detectaba omegas. Jimin era un omega que solo quería salvarle la vida. - Nunca conocí a un Beta que se obsesionara tanto con ser un omega. - ¿Tu qué sabes de omegas? no reconocerias a uno aunque l...
