Los segundos se hacían interminables y ni siquiera Jiang Yanli se atrevía a intervenir en aquel enfrentamiento de miradas.
—Responde de una vez —insistió Jiang Cheng, sin moverse ni un ápice del frente del omega, protegiéndolo de las supuestas intenciones de Lan Wangji.
El representante Lan se detuvo de pronto y, sin decir una palabra, lo observó con un temple serio e indescifrable.
—¿Qué sucede? —Nie Huaisang se acercó con sigilo. Hizo un ademán para tocar a Wei Wuxian y consolarlo, pero la mirada de Jiang Cheng bastó para detenerlo. Aun así, añadió unas palabras—. Si te sientes mal podemos terminar este evento, solo dilo.
El tono cálido y amable de Huaisang hizo reaccionar a Wei Wuxian. Miró al joven y negó con la cabeza mientras secaba aquellas lágrimas.
—Estoy bien —respondió, aunque su tono no convenció a nadie, mucho menos al alfa de túnica morada.
—No lo parece en absoluto —dijo Jiang Cheng. Se inclinó apenas hacia él y lo miró con mayor detenimiento.
Al ver la expresión de Wei Wuxian, se precipitó a dar un paso para acercarse más y lo tomó por los hombros. No volvió a cuestionarlo, solo analizó su gesto y esos ojos que buscaban esquivar los suyos. Cuando el omega, intentando evitarlo, se topó con la mirada de Lan Wangji y apartó los ojos casi con pánico, la paciencia de Jiang Cheng llegó a su límite.
—Este evento se da por terminado. Los quiero a todos fuera de este lugar —logró decir. Tenía otras palabras en mente, pero tuvo el autocontrol suficiente para contenerse.
El heredero Jiang quería quedarse a solas con Wei Wuxian para averiguar qué sucedía y poder solucionarlo. Estaba intrigado y muy preocupado. Wei Wuxian era inquebrantable. Era ilógico que una melodía lo sacudiera tanto.
—Wei Ying... —la voz suave pero firme de Lan Wangji resonó en la sala.
Los murmullos se apagaron. Al fin Lan Wangji había hablado, pero su llamado no obtuvo respuesta. Solo recibió una mirada del omega.
—¿Tampoco recuerdas aquella canción?
Wei Wuxian sentía una mezcla amarga. Por un lado, un pesar doloroso. El rostro de su madre había aparecido sin previo aviso y no sabía qué sentir. No sabía si eso lo hacía feliz o lo lastimaba. Por otro lado, sentía culpa. Le dolía no poder recordar. Conocía incluso la letra de la melodía, pero no tenía idea del porqué.
—Yo... no, no —logró decir.
—No necesitas responder —replicó Jiang Cheng con seriedad mientras se giraba hacia Lan Wangji—. Sea lo que sea que está pasando, no me gusta que confundas a Wei Ying. Salgan.
Aunque la orden era para todos, estaba claro quién era su principal objetivo. Sin embargo, en un instante tan rápido que pocos lograron comprender, todos contuvieron el aliento.
Lan Wangji había hecho el ademán de acercarse. Jiang Cheng reaccionó enseguida y llevó la mano a su espada para desenvainarla, pero antes de que pudiera atacar, Lan Xichen se interpuso y golpeó el mango, desviando el impulso. Jiang Cheng no soltó el arma, pero desistió del movimiento. En cuestión de segundos cambió de decisión, tomó a Wei Wuxian del brazo con brusquedad y lo sacó de allí a pasos rápidos, denotando su molestia, se conocia bien y sabía que si permanecia alli pasaria algo desastroso.
La habitación quedó cargada de incomodidad. Con inquietud y muchas conjeturas en mente, los presentes se retiraron. Jiang Yanli observó en silencio la puerta por la que habían salido Wei Ying y Jiang Cheng. No dijo nada, pero por dentro ardía de preocupación por lo ocurrido.
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Wei WuXian, el omega más deseado.
RomancePor convencionalismos sociales además de tradición, cuando un omega resaltaba sobre los demás por distintos atributos como belleza, astucia, inventiva, personalidad, elegancia u otras habilidades difíciles de encontrar en un omega. Estos se volvían...
