Aún no

4.3K 540 264
                                        

—Cre-creo que ya no hace falta —Jiang Cheng esquivó la mirada de Wei Wuxian y, por supuesto, también evitó mirar el papel que estaba frente a él—. De hecho, pienso que es mejor que regresemos a la celebración. Pronto culminará, y sería grato que compartas con la familia. Pronto te irás y aún no le dices a padre; necesitas pensar en esas cosas —no era difícil saber que lo único que buscaba era salir de aquella situación; lo delataba su extenso argumento y la velocidad al hablar.

Jiang Cheng era una persona tan transparente que, aun si no expresaba las palabras con honestidad, el resto de su ser lo exponía. A veces se notaba en su forma de hablar forzosamente elocuente y rápida (como en ese momento); en otras situaciones, era claro cuando simplemente no respondía y pasaba del tema como si nada. Pero lo más frecuente era que cubriera su nerviosismo, vergüenza o cualquier emoción mostrándose enojado y totalmente a la defensiva. Siempre era evidente cuando Jiang Cheng estaba incómodo.
Por otro lado, cuando Wei Wuxian no quería contestar algo, él, sin esfuerzo, conseguía desviar la conversación, confundir a sus interlocutores o salir bien librado con una broma; era experto en el arte de esquivar temas. En ocasiones, Wei Wuxian dejaba que Jiang Cheng se saliera con la suya solo si le placía, pero justamente ahora estaba decidido a que hablara. Y como bien se sabía, si Wei Wuxian pretendía algo, ocurriría sí o sí.

—No te preocupes, hablaré con tío Jiang y Shijie oportunamente —respondió sonriendo; después de todo, estaba preparado para el intento de evasión de Jiang Cheng. Lo leía muy claramente.

Además, estaba seguro de que su tío ya se imaginaba lo que él quería hacer, aunque seguramente no sabía la razón principal. Ya habían hablado sobre la posibilidad de que, una vez terminado el asunto del cortejo, Wei Wuxian emprendiera un largo viaje. Se lo comentaron antes de empezar el evento y muchas veces desde que el omega entró en la adolescencia; era algo que solía mencionar con frecuencia.

—De todas formas, no es un buen momento. Debes ir al festejo; todos los invitados están ahí por ti. Es suficiente de charlas de estas —Jiang Cheng intentó retirarse, pero no contó con la repentina violencia del omega.

Wei Wuxian lo jaló con fuerza, estampándolo contra el suelo y posicionándose encima, restringiendo sus movimientos, clavándole una mirada seria, fue tan brusco y velos que Jiang Cheng se sintió como si un muñeco fuese, no logro hacer nada para defenderse.

—Ya basta —sentenció—. Te la has pasado estos últimos días sugiriendo sentimientos hacia mí, a ratos con rasgos de personalidad cambiantes; me confundes, a veces me tratas como siempre, luego como si fuera tu ser más preciado y después como si no fuera nadie. Créeme que soy consciente de que principalmente es por la situación en la que nos vimos envueltos. Y ahora te pid... no, te exijo una explicación con respecto a ese ensayo.

Wei Wuxian lo miró con los ojos encendidos y comenzó a hablar lentamente; lo había leído tantas veces que había memorizado cada palabra, cada signo de puntuación y, por supuesto, cada sentimiento provocado.

—"Prometo hacer las cosas que ninguno de los dos quiere hacer, si realmente no quieres hacerlo más de lo que yo no quiero hacerlo. Prometo que tu felicidad primará antes que la mía. Prometo..." —Wei Wuxian no necesitó continuar, pues Jiang Cheng continuo, sin desconectar la mirada.

—Prometo no decirte 'te lo dije' cuando te equivoques. Prometo hacer vomitar sangre a quien te lastime. Siempre voy a amarte, no importan las locuras hagas s o las tonterías que digas, lo cual será difícil porque sé que eres un tonto que habla demasiado —al decir esto, Jiang Cheng sonrió sinceramente, como recordando los momentos que inspiraron esa frase.

Wei Wuxian aflojó el agarre y el alfa comenzó a incorporarse, aunque con Wei Wuxian aún sentado sobre él. Jiang Cheng siguió:

—Prometo que lucharé a tu lado por conseguir ese mundo con el que has soñado toda tu vida, ese en el que un omega no es más ni menos que otros —y, estrechando la mano de Wei Wuxian, reforzó sus palabras—. Prometo que pelearemos cada día, porque el día que no ocurra es porque ya no me importas.

Wei WuXian, el omega más deseado.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora