Después del encuentro con Nie Mingjue, Wei Wuxian decidió ir a dejar al niño, pues aún debía encontrar la forma de entrar en el palacio sin ser visto. Por lo tanto, primero lo primero. El orfanato no estaba demasiado lejos, caminar no sería un problema.
—De acuerdo, A-Yuan, el fin del paseo — Wei Wuxian le extendió la mano y el niño de inmediato lo sujetó.
En el camino, el pequeño no dejaba de preguntar por cualquier cosa que se le viniera a la mente y Wei Wuxian, como siempre, le contestaba cada pregunta, pero siempre con burlas u ocurrencias muy propias de él.
—Señorita, ¿por qué soy más pequeño que otros niños de mi edad?
—Mmm... porque a ti te cosecharon muy pronto.
—¿Qué?
—Claro... los niños salen de la tierra y deben cosecharse. Te recomiendo hacer un agujero y meterte un poco, así al salir estarás más alto — respondió con tanta naturalidad que era difícil que el pequeño no le creyera.
—Ooh, ¡lo haré! Y dígame, señorita... ¿cuál es la diferencia entre los alfas, omegas y betas?
—Pues... — Wei Wuxian se detuvo unos segundos antes de responder — en realidad, son todos lo mismo.
A-Yuan era aún muy pequeño; no era sino hasta los doce años que comenzaban a manifestarse los rasgos que indicarían la naturaleza de cada persona. Por lo tanto, era muy poco lo que conocía de esto, pero Wei Wuxian dio la respuesta que, según él, era la más correcta.
Durante veinte minutos más continuaron caminando y conversando en lo que era un bombardeo de preguntas del pequeño huérfano y respuestas bastante creativas por parte de "la joven".
Al llegar al portón del orfanato, A-Yuan se aferró al vestido de Wei Wuxian.
—¿Qué sucede? — preguntó el omega.
—Yo... nada, señorita. Gracias por todo — el pequeño se desprendió y, luego de una dulce reverencia, corrió hacia adentro. Wei Wuxian esperó que el niño se encontrara con la cuidadora y, luego de que ambos se dirigieran un saludo con la cabeza, se retiró.
A-Yuan no podría pronunciarlo por vergüenza, pero el asunto era que durante esas horas con Wei Wuxian sintió que por primera vez tenía una familia. Que no era uno más entre un grupo de huérfanos con una cuidadora, era un niño y su madre.
Wei Wuxian comenzó su retorno al palacio con rapidez. No le tomó mucho tiempo el regresar, ya que anteriormente caminaba despacio por la consideración al pequeño y sus pasitos. Le tenía mucho cariño, definitivamente debía visitarlo más seguido.
Al llegar a la entrada del palacio Jiang, se detuvo y disimuló, fingiendo ser solo una doncella pasando por ahí, pues en ese instante un guardia realizaba la custodia de rutina. Fue entonces que el omega se dio cuenta de que no sería tan fácil, pues habría aún más seguridad considerando que habría tan importantes exponentes en aquel evento: los líderes de los cinco imperios.
Esperó que el guardia se alejara y con rapidez entró, ocultándose tras un árbol. En el jardín principal del palacio ya se podía observar todo listo y dispuesto para la celebración de la luna roja que se llevaría a cabo esa misma noche. Escabulléndose, logró llegar al jardín trasero, en donde se encontraba la puerta que llevaba al pasillo en dirección al segundo piso y, por lo tanto, a las habitaciones.
Mientras intentaba entrar al edificio, pudo ver cómo ya se encontraban los líderes siendo escoltados en dirección al campo abierto de entrenamiento.
Con la atención centrada en ese lugar, Wei Wuxian logró ingresar al palacio sin mayores dificultades, pero justo en el momento en que se disponía a subir las escaleras, Lan Xichen venía bajando por estas. Se miraron unos minutos al encontrarse frente a frente. Lan Xichen, algo más impresionado al ver al joven omega vistiendo tales atuendos y maquillado como chica; si no fuese porque el alfa era sumamente observador, no habría notado que se trataba de él, sino de una bella doncella del palacio.
—Joven Wei... — no sabía exactamente qué decir el acompañante del representante Lan.
—Larga historia — dijo sonriendo el omega sin una pizca de nerviosismo —. Ahora que lo pienso, es un oportuno encuentro. Yo... quisiera hablar contigo, sabes exactamente de qué — dijo con su típica sonrisa, pero sus palabras estaban impregnadas de una leve seriedad.
—Por supuesto, nos podemos encontrar mañana antes de marcharnos y te lo diré todo, pero ahora debes...
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Wei WuXian, el omega más deseado.
RomancePor convencionalismos sociales además de tradición, cuando un omega resaltaba sobre los demás por distintos atributos como belleza, astucia, inventiva, personalidad, elegancia u otras habilidades difíciles de encontrar en un omega. Estos se volvían...
