Wen Ning, trastabillando, se sentó junto a Wei Wuxian. Para ese momento, una doncella dejó junto a ellos unos pequeños panecillos dulces que de inmediato el omega comenzó a comer.
—Al final, el tío Jiang ha solicitado que tú tomes el lugar de Wen Chao en todo este asunto, pero me preguntaba si realmente estás de acuerdo. Es decir, ¿te sientes obligado de alguna manera? —le preguntó Wei Ying dulcemente.
—Jo-joven Wei, ¡por-por supuesto que n-no! —tartamudeó Wen Ning agitando sus manos con algo de desesperación.
—Bien, comprendo —a Wei Wuxian se le hacía muy adorable aquel joven, le relajaba tenerlo cerca.
—S-sé muy bien que no soy lo que se espera de un alfa, pero si usted me lo permite, yo... yo aun así quisiera continuar siendo un pretendiente —Wen Ning bajó su rostro. Un pequeño sonrojo se encendió en sus mejillas, el cual fue parcialmente cubierto por su flequillo largo.
Wei Wuxian, pese a que en el pasado solo lo vio una vez a la distancia y durante esta visita se habían tratado poco, ya se había hecho una idea de que aquel joven era muy tímido, nervioso y casi en cada frase que decía comenzaba con un tartamudeo. Esas características en cualquier otro se verían lamentables, pero en él eran absolutamente adorables.
—Escúchame muy bien, Wen Ning. No puedo decirte qué pensamiento adoptar, pero quiero que tengas claro que cuando te encuentres conmigo jamás debes sentirte obligado a tener algún comportamiento debido a tu clan o tu clasificación; esas cosas para mí no tienen importancia. Te lo digo yo, que he cargado y quizás cargaré cuanto tiempo más con el hecho de ser un omega, pero eso no impedirá que yo sea siempre yo mismo. Así como la carga de ser un alfa no debe dominar los aspectos de tu vida. Importa ser justo, noble. Importa lo que hay aquí y aquí —con el índice de su mano derecha señaló a la frente de Wen Ning y con el izquierdo hacia su pecho. Luego se acostó de forma poco refinada, mirando hacia el cielo.
—Joven Wei, nunca escuché a alguien hablar así.
Wen Ning miró a Wei Wuxian con una admiración palpable. Experimentó una grata sensación de alivio que lo hizo sentirse cómodo. Ante esto, Wei Wuxian, sin voltear la cabeza, le dirigió una mirada. No se parecían para nada en las personalidades, pero él también sabía lo que era caminar con los zapatos del estigma. Aunque Wei Wuxian tuvo las cosas más fáciles, tenía personas que siempre lo apoyaron: cuando él quiso convertirse en guerrero, fue su padre adoptivo quien intervino para que pudiera marchar en las filas de entrenamiento; cuando quiso aprender arquería, fue Jiang Yanli quien intervino con los maestros para que se le enseñara; y todo lo concerniente a las demás habilidades o, de hecho, la posibilidad de estudiar cosas distintas a quehaceres domésticos, siempre fue Jiang Cheng quien sometió al mundo entero para que él tuviera esa oportunidad. El omega siempre fue excelso y perfecto en cada cosa, el más diestro de todos en cada práctica, pero para poder demostrar aquello siempre necesitó que otros le abrieran la primera puerta. Siempre fue así. Para Wen Ning fue mucho más duro: un alfa que no destacaba demasiado, poseedor de una personalidad suave, de aspecto dulce, tímido y algo torpe, totalmente desinteresado en desarrollar el ímpetu de un "macho". Jamás encajó con nadie, ni con alfas, omegas ni betas siquiera. Se volvió alguien retraído que no podía cumplir con las expectativas de su naturaleza; probablemente, el único alfa en el mundo que acariciaba con gran deseo la idea de haber nacido en cualquier otra clasificación. Ser un alfa era muy exigente: debías ser el mejor en todo, debías verte y comportarte de cierta manera. Ser como Wen Ning era un desperdicio ante los ojos de otros.
—Siempre va a ser difícil. Todos tenemos nuestras cargas. Yo te miro y veo un joven de buen corazón, pero que necesita dejar salir su valor. Para mí no es importante que las personas se comporten según su clasificación. ¿Qué sentido tiene? Nadie lo escoge. ¿Por qué debes regir tu vida por algo en lo que no tuviste derecho a elegir desde un principio? Es una tontería. Pero puedes escoger en este punto si te vas a someter o si vas a atreverte a ser tú mismo siempre. Al menos eso es lo que yo intento. Nos tocó nacer así y ya, el resto depende de nosotros, nada que hacer. Aunque yo no me quejo del aspecto físico que poseo, estoy bastante conforme. ¿Qué dices tú? ¿O soy tan guapo que te has quedado sin palabras?
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Wei WuXian, el omega más deseado.
RomancePor convencionalismos sociales además de tradición, cuando un omega resaltaba sobre los demás por distintos atributos como belleza, astucia, inventiva, personalidad, elegancia u otras habilidades difíciles de encontrar en un omega. Estos se volvían...
