The heart has its reasons...

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Maldita sea, maldita sea.

Solo cinco minutos antes y estaría en camino al supermercado, segura, sin tener que acudir a una celebración a la cual definitivamente no quería asistir.

Pero al estirar su bolso, empujó por error uno de los floreros de la casa, que se había hecho añicos al estrellarse contra el piso. Y precavidamente se había dispuesto a recoger los vidrios y flores, para después secar el suelo y no tener accidentes más tarde.

Y cuando iba de salida, se topó con la cara de un sonriente Elliot, que sostenía el puño por lo alto, haciendo el amago de llamar a la puerta antes de ser sorprendido por Olivia.

—Genial, estás lista... ¡vamos!— dijo mas alegre de lo tolerable para la castaña, que solo lo veía incómoda.

—Eh, yo... de hecho tenía algo que hacer... iba a casa de mi vecino, necesita ayuda con esto que necesita resolver ya y...

—Olivia— comenzó —Eres una pésima mentirosa, ya lo establecimos hace décadas...

—No creo que sea buena idea presentarme en tu casa, con tu familia... sería incómodo, muy incómodo— hizo una mueca de desagrado —No me gustaría toparme con la madre de tus hijos y...

—¿Kathy?— Elliot rió —Si, sería muy incómodo... si ella estuviera aquí.

—De cualquier forma— Rodó los ojos, ese hombre no perdía su torcido sentido del humor —Sería mejor que pasaran la velada en familia.

—Tu fuiste parte de esa familia antes, ¿Recuerdas? Mis hijos solían llamarte tía.

—Eso no es justo, Elliot... es retorcido— dijo sintiendo el corazón en la garganta. ¿Como era posible que para el todo fuera tan simple?.

—Si supiera que no estás segura en el mismo lugar donde están mis hijos, te dejaría tranquila Liv...— tomó su mano para darle un apretón e infundirle confianza —Jamás volvería a hacerte daño de ninguna forma posible... te lo prometo.

¿Porqué tenía ese sentimiento en la boca del estómago, que le decía que se arrepentiría?

Suspiró resignada, ¿que podría ir mal, además de que los Stabler la encararán por ser una mujerzuela y tener una relación extramarital con su padre? Meh. Tomó de la mesilla en la entrada una pequeña caja de cartón con un lazo blanco y la metió en su bolso, para luego salir.

Puso los cerrojos y siguió a Elliot, que mantenía la sonrisa de satisfacción en su rostro. Olivia quiso darle un golpe para borrarle la mueca de suficiencia, pero se contuvo.

Subieron a la camioneta en la que había llegado el ojiazul, Elliot caballerosamente le abrió la puerta y la ayudó a acomodarse en el lugar del copiloto. Un gesto nuevo para Olivia. Luego rodeó el vehículo para entrar en su lugar y emprender la marcha.

—Nunca imagine que fueras un hombre de pick ups— comentó Liv, viendo desaparecer las casas por su ventana con el avance en la carretera.

—Si nunca lo intentas, nunca lo sabrás...—Elliot volteó unos segundos sin perder cuidado del camino y le guiñó un ojo —Es más práctica, para cargar los materiales para las remodelaciones que estoy haciendo en la casa.

—¿Quien eres y que has hecho al Stabler que conocía?

—Mmm, supongo que evolucioné... pero sólo un poco, no te emociones— frunció el ceño y después soltó una risotada —Aún tengo el malhumor del increíble Hulk.

Olivia rió, porque sabía que esa analogía era... la perfecta descripción.

—No hubiera esperado tanto.

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