capítulo seis.

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006: opportune auxilium.

— Creo que necesitamos calmarnos— comentó Stiles sentándose en un sofá

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— Creo que necesitamos calmarnos— comentó Stiles sentándose en un sofá.

— Maldita sea Stiles, por favor no pidas que me calme— murmuró Parrish mientras se levantaba de su lugar— ¡alguien se llevó a Grace!

El oficial se pasó las manos por su cabeza y murmuró un par de cosas, sólo audibles para el alfa.

— Okay, Parrish. Stiles tiene razón necesitas calmarte— le dijo Scott mientras buscaba su mirada— trae algo que creas que tenga el aroma de Grace impregnado en el.

Todo tiene su aroma. Pensó él. Soltó un pequeño bufido y caminó hasta la habitación de ambos de donde tomó el vestido favorito de Grace.

Antes de salir de esta, miró detalladamente la prenda que estaba sobre sus manos, sonrió cuando la imagen de ella usando ese vestido llegó a su mente. ¿Por qué otra vez la vida le está jugando ésta mala pasada? Ya había tenido suficiente cuando Grace había regresado al Cielo, no podía estar lejos de ella otra vez y ahora que no sabía quién se la había llevado era una de las cosas que lo estaban matando, porque dentro de todo él no sabía si ella estaría bien.

— Aquí está– murmuró Parrish llegando a la sala y entregándole el vestido al alfa.

Scott tomó la prenda y la llevó hasta su nariz para olfatearla, lo hizo por un rato. Miró a sus amigos e hizo una pequeña sonrisa que más bien pareció una mueca.

— Tengo su aroma, ahora iremos a buscarla.

C  o  n   G  r  a  c  e   y   C  h  a  o  s.

La castaña se movió sobre el colchón que estaba por debajo de su espalda y sintió un pequeño dolor en su cabeza. Apretó los ojos y después los abrió cuando sintió una presencia con ella.

— Oh, has despertado. Llamaré a Nicholas para que venga a verte— el chico que habló no le pareció conocido pero una parte de su mente le decía lo contrario, ella asintió y el chico salió de la habitación.

Miró a su alrededor. El lugar donde se encontraba era pequeño, sólo había una cama, una cajonera y un espejo. Nada más. No recordaba haber estado ahí antes, más bien no recordaba nada de su vida. Sólo sabía que se llamaba Grace y eso era todo. Sentía que había un espacio vacío en su mente, un espacio donde tal vez sus recuerdos se encontraban, pero no podía verlos.

— ¡Oh mi Grace! Estábamos tan preocupados por ti— habló eufóricamente un hombre que entró a la habitación.

Ella lo vio confundida e hizo una mueca.

— Perdón, ¿quién es usted?— preguntó Grace con un poco de pena.

El hombre la miró y su expresión cambió a una de tristeza, cruzó sus brazos y negó.

amnisía ; jordan parrish IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora