capítulo diecisiete.

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017: idee.

De vuelta en casa pero esta vez sola, dio un par de vueltas en su sala mientras pensaba

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De vuelta en casa pero esta vez sola, dio un par de vueltas en su sala mientras pensaba.

— ¿Demian?— lo llamó— sé que donde sea que estés, me estás escuchando— murmuró— ¿podrí...— se trabó— ¿podrías llevarme contigo?

No tardó mucho cuando volvió a sentir aquella sensación que había experimentado cuando Xavier la teletransportó a la ciudad. El aire comenzó a faltarle, sintió una presión en su pecho y algo recorrer todo su cuerpo. Su vista se nubló por unos segundos pero volvió a la normalidad cuando el oxígeno regresó a sus pulmones. Enfocó su vista y frente a ella estaban Demian y Jordan en lo que parecía un departamento.

— ¿Que pasá, Gra— Jordan no pudo terminar de preguntarle porque Grace puso una de sus manos sobre su mano para evitar que continuara hablando.

— ¿Cómo puedo hablar con el Señor?— se dirigió a Demian, quien la vio confundido.

— ¿Para qué quieres hablar con Él?—preguntó.

— Necesito hacerlo— dijo— ¿tu sabes cómo puedo llegar hasta Él?

— Yo puedo mandarte, pero primero quiero que me digas para qué lo necesitas.

— Lo sabrás cuando terminé, por favor Demian, es urgente.

Su hermano y Jordan la vieron sin entender que estaba pasando pero al final, Demian se rindió, asintió y puso sus dos manos sobre la cabeza de ella. Murmuró un par de palabras que fueron inaudibles y posteriormente, Grace desapareció de su campo visual.

Ella aterrizó en una habitación completamente blanca y sin nada alrededor. ¿Estaba en el Cielo? eso parecía. Sintió una paz en su interior, como si sus problemas hubieran desaparecido. A pesar que no había nada en aquel lugar, aún así lo admiró, por un momento pensó que ya había estado ahí antes y aunque era cierto, seguía sin recordarlo. Dio unos cuantos pasos pero se detuvo cuando sintió una presencia atrás de ella. Se dio media vuelta y se encontró con un rostro que parecía serle familiar pero no lograba encontrarlo en su mente.

— Hija mía— Él se acercó a ella—¿a qué has venido? ¿me recuerdas?

— No Señor, sigo sin recordarlo— confesó— pero tengo algo muy importante que decirle.

— Pues aquí estás, puedes decirme lo que quieras.

— No puede darle el Reino de los Cielos a Nicholas sólo para tenerme de vuelta.

El Señor la vio confundido y caminó lejos de ella.

— ¿Por qué?

— Sé de lo que él es capaz de hacer— le dijo Grace un poco ansiosa— y todo eso es una trampa. Usted le da el Reino de los Cielo pero aun así me quedaré junto a él. No piensa dejarme ir.

amnisía ; jordan parrish IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora