Kaleb subió al elevador hacia el laboratorio de su madre, aún le temblaban las manos. Las miró, estaban llenas de sangre y suciedad, respiró hondo y llegó al laboratorio en el cual no había nadie. Resopló y entró para lavarse y esperar a su madre hasta que que ella llegó.
—¿Kaleb?
—Hola mamá... Necesito decirte algo.
—Primero que nada –se acercó a él y lo tomó del rostro analizándolo –¿Estás bien? ¿Te lastimaste? ¿Dónde está tu hermano?
—Estamos bien, mamá. Ninguna herida de nada. Creo que Oli sigue afuera, con Gael.
—De acuerdo –suspiró aliviada y se apartó de él –. Ahora dime, ¿qué sucede, hijo? –y caminó hacia una de las mesas para limpiarla un poco, Kaleb se aproximó a ayudar.
—Hace un rato, cuando recién salí de la celda, estaba casi totalmente cegado por el impulso, hasta que... –se detuvo.
—¿Hasta qué...? –su madre lo animó a seguir hablando.
—Hasta que partí a un infectados literalmente a la mitad –Ingrid lo miró curiosa –. Anatómicamente eso es imposible y no tengo la fuerza de Gael.
—Hijo, como sabes el V-77 afecta de diferente forma a los diferentes tipos de sangre. Así como los O positivo y negativo tienen huesos extremadamente fuertes, en los de tipo AB sus huesos también se pudren al igual que sus órganos y su piel. Por eso son fáciles de matar o de destrozar –Kaleb asintió –. Pero también tienen un hedor casi tan potente como los tipo A.
—En ese momento no olía nada, supongo que por la adrena... ¿Qué te pasó en el brazo? –dijo al ver la venda, Ingrid señaló la puerta donde aun estaba encerrada la mujer, Kaleb se acercó –¿Quien es ella?
—Ella era el infectado de tipo B- que solicité el otro día –Kaleb la miró perplejo.
—¿De verdad?
—Sip.
—¿Funcionó la cura?
—Así es solo que está cedada, ya solo faltan cuatro curas más –sonrió –. Pero no sé cuanto tiempo tardemos en hacerlas. Teníamos muchos avances con estas cuatro, de las que faltan, no tenemos nada.
—Estoy segura de que tu lo lograrás mamá. Yo confió en ti –Kaleb sonrió, pero antes acercarse a ella, la puerta se abrió.
—Espero que estés aquí, Ingrid, porque... –Joseph se detuvo al ver a Kaleb – ¿Y tú donde te habías metido? Nadie me quería decir donde rayos estaban tú y tu hermano. ¿Qué tienes en el rostro? Responde, Kaleb –el joven mandó rodar los ojos y resopló.
—Te estaba salvando el trasero, otra vez –Ingrid caminó hacia su hijo –. Oliver y yo acabamos con la enorme horda de zombies que nos atacaron ¿y donde estas tú? Llorando en el búnker de refugio.
—Te prohíbo que me hables de esa forma, Kaleb. Te guste o no, soy tu padre y me tienes que respetar –Kaleb cerró sus puños.
—Tienes suerte que por ahora ya no tenga ganas de matar a alguien. Pero hice una promesa, y planeo cumplirla.
—Si, bueno, yo también hice la promesa de cuidarte y protegerte de todo, hijo.
—Nada de "hijo". ¿No entiendes que no te necesito? Cuando te necesité no estuviste, ahora no quieras venir a compensar todo ese tiempo perdido –Joseph frunció el ceño, pero miró el laboratorio.
—Los espero para almorzar, a los dos y a Oliver en una hora. Mi oficina. Almorzaremos en familia –Kaleb respiró profundo pero quien le respondió fue Ingrid.
ESTÁS LEYENDO
V-77 |#2| TERMINADA
Science FictionKaleb y sus nuevos amigos se verán distanciados dentro de la Fortaleza de la Casa Blanca tras haber cumplido la reciente misión, tendrán que aprender a sobrevivir sin esas personas que perdieron. Sin embargo, algunos secretos dentro de la Fortaleza...
