Tanjirou se marchó a la mañana siguiente tal como lo prometió.Llegó casi junto a él, con un enorme ramo de jazmines de leche para despedirse. Le dio un rápido beso que a Muichirou le supo a nada por lo breve.
-Antes que te vayas ¿No quieres que te lea la fortuna? Sé que no eres muy creyente pero no está de más- Tanjirou sonrió dejando que Mui agitara el hexágono de madera y un palito se asomara. Tanjirou lo tomó, mirando el número y él le extendió la hoja doblada que correspondía para que la leyera. El gesto tranquilo en sus ojos borgoña pasó a uno de incredulidad y confusión, mostrándole la hoja con un solo y prolijo kanji.
-Llanto- dijo con el mismo gesto contrariado- esos trazos no son míos, debe ser de los que dejó mi padre todavía- se encogió de hombros, extendiéndole la mano- si no te sientes cómodo con la predicción puedes dejármela a mí y yo la colgaré en el árbol por ti si confías tu suerte en mis manos-
-Mi suerte está en las manos más hermosas del mundo, por supuesto que me siento afortunado- se rió al inclinarse a besarlo una vez más antes de despedirse con la mano y alejarse. Mui arrugó el papel y lo guardó en sus ropas.
El día fue más bien aburrido pero al finalizar se sorprendió gratamente al ver a su gemelo esperarlo en el lindero del bosque, ayudándole a cargar sus materiales y preguntándole cómo había estado su jornada.
-Son unas flores muy bonitas- señaló Yui al ramo que sostenía contra su pecho.
-Me las dio Tanjirou. Hoy fue su último día en el pueblo-
-¿Viaja? Pensé que vivía aquí- se quedó meditando unos segundos- aunque este es un pueblo pequeño, supongo que debí suponer que si no lo conocía es porque es un foráneo ¿No te pone triste que se haya marchado?
-Prometió volver en cuanto pudiera y enviarme cartas- sonrió a pesar de la tristeza al mirar el bosque.
-Más le vale que no tarde, con una carita tan linda en un segundo cualquier chica termina robándole tu corazón ¿No?-
-No... no estoy muy seguro de sentirme atraído por las mujeres, Yui- confesó, jugueteando con las hojas de su ramo, sin mirarlo- antes de Tanjirou ya había sentido esa clase de cosas por otras personas. Masculinas-
-Oh- Yui miró hacia el camino bajo sus pies, la nieve comenzaba a encrudecer el invierno, estaban a poco de los días más fríos del año- ¿Sabes? Creo que nunca me había cuestionado esta clase de cosas. Supongo que no era tiempo, pero siempre pensé que viviría para verte a ti casado y con hijos, de alguna manera era lo que me daba esperanzas. Nunca pensé que no fuera la vida que quisieras-
-Me encantaría tener hijo, pero con ver a los tuyos crecer me conformo. Además serían casi como si fueran míos, somos idénticos. Tanjirou tiene una hermana, si te casas con ella...-
La risa de Yuichirou espantó a un par de aves que estaban cerca de ellos, le hizo voltear, sin palabras. Tenía años que no lo escuchaba carcajearse así.El camino a casa relucía como nunca. Entre los dos hicieron la cena y al final se quedaron conversando en la mesa, hablando de todos los detalles de su día a día que no habían compartido. Muichirou pensaba que Tanjirou tenía un poder sanador, alguna magia que se extendía en su dulzura a todos quienes tocaba. Se recostaron ambos en el futón de Yuichirou al sentir que el clima estaba empeorando. Quizá mañana convenciera a su hermano de tomarse el día.
-Eres un desordenado, ni siquiera te quitaste el traje- se rió entre dientes, desanudándole el kimono. Vio la hoja resbalarse de su pecho mirando los finos trazos, hermosos y precisos. La dobló, acomodándola bajo su almohada para no perderla. Acarició la mejilla de Muichirou, besando su frente antes de cerrar también los ojos. El aroma de los jazmines se quedó flotando en el aire para cobijarlos.
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Manzanas de plata
FanficMuichirou Tokitou es un adivinador del templo de su pueblo, acostumbrado al ir y venir de personas y una soledad que le ha entumecido desde la pérdida de sus padres. Tanjirou es un vendedor de carbón que ha ido de visita a la ciudad y al volver deci...
