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Sus pieles se pegaban una a la otra, el constante rozar junto con los gemidos de Izuku que llenaban la habitación matrimonial, el olor a perfume y sudor, los besos húmedos con un leve sabor a pasta dental y el rostro de placer de Midoriya extasiaban a Bakugou, quien seguía mirando atónito como su esposo se aferraba con fuerza a las almohadas y apoyaba una mano en la pared, gimiendo fuertemente ante las estocadas que ejercía su esposo es su interior. 

- Kacchan, más -le gimió como pudo el pecoso mientras gemía de forma libre, tragando saliva en cuanto tuvo oportunidad- más, por favor -susurró de forma ahogada mientras apretaba sus ojos, cerrándolos con fuerza. Bakugou permanecía mirándolo de forma embobada justo antes de frenarse, jadeando fuertemente. 

- Deku -jadeó levemente, viendo como su esposo aún recuperaba la respiración- dime la verdad -susurró, haciendo así que el pecoso abriera sus ojos y le mirara de forma confundida- ¿tú me amas de verdad? -susurró con angustia en su pecho, sentándose antes de que el pecoso se apoyara en sus manos, sentándose y apoyándose en la pared, tragando saliva de forma confundida. 

- ¿que si te amo? -murmuró confundido, mientras llevaba una mano a su pelo y lo peinaba hacia atrás con su mano, ladeando su cabeza levemente. Deku observó como su esposo se encorvó un poco, clavando su carmín mirada en las sábanas a su lado, haciendo evidente su malestar- ¿te ha pasado algo en el trabajo? -le dijo mientras se sentaba y llevaba una mano a la mejilla del rubio ceniza, acunando esa en el momento en que su esposo se mordió el interior de la mejilla de forma suave. 

- suena una estupidez, pero hoy alguien me ha dicho que nadie sería capaz de amar a alguien despiadado, y bueno, muchos me ven como alguien sin sentimientos y... ¿tú me amas? -le volvió a murmurar, alzando su vista hacia la del pecoso, quien le miraba de forma fija y con una amable sonrisa en sus labios. 

- Kacchan, te amo -susurró suavemente, alzando su otra mano para tomar entre ellas el rostro de su esposo, haciendo así que le viera de forma fija- te amo mucho, Kacchan -le había dicho el pecoso, antes de volver a besarlo de forma suave, uniendo apenas sus labios. 

En ese momento Bakugou abrió los ojos en la ducha y suspiró pesado, agitando su cabeza al pensar que lo que había comenzado como "buscar en su memoria material para poder masturbarse" había finalizado en un recuerdo de una vez que terminaron tomando té en la cama y su esposo mimándole, sin importar el sexo que habían dejado pendiente. Bajó su vista a su miembro, que ya ni se encontraba erecto antes de cortar el agua de la ducha, bufando profundamente mientras tomaba la toalla entre sus manos, comenzando a secarse con ella. 

En el momento en que salió del baño con la toalla alrededor de su cadera, vio como en el sillón de la sala se encontraba Izuku, recostado mientras tenía una mano sobre sus ojos, negando suavemente con su cabeza. 

- no te escuché llegar -dijo Bakugou mientras afirmaba la toalla con su mano, viendo como el pecoso sacaba la mano de su rostro y le miraba, sosteniendo su mirada levemente irritada- ¿estás bien? no tienes buena cara -aseguró mientras ladeaba su cabeza. Vio como se sentó y asintió suavemente con su cabeza. 

Desde hace unos cuatro meses, que es el tiempo que había transcurrido desde que Midoriya había comenzado a trabajar como héroe nuevamente, Bakugou había visto como todos los días volvía con dolor de cabeza y con rostro acomplejado, según él porque aún no se acostumbraba y tal vez llevaba el estrés demasiado alto. Aunque había tratado de hacer algo por el pecoso, Katsuki se vio limitado al momento en que Midoriya le dijo que no se preocupara, ya que él vería como lidiaría con sus problemas. 

- solo... estrés y dolor de cabeza -se quejó mientras negaba con su cabeza, tomando una almohada para poder abrazarla suavemente- ¿cómo es que no me mantenía así? -le dijo el rizado en un quejido mientras miraba al rubio. Detuvo en como por el pecho del rubio caían aún unas gotas de agua, deslizándose con agilidad por la piel y su trabajado cuerpo, perdiéndose en la zona donde cubría la tela. 

- ¿puedes escuchar la respuesta sin sonrojarte? -dijo con una sonrisa amplia, apoyando su frente en el momento en que el rizado se rió suavemente- bueno, ya sabes bien de que hablo -dijo con una sonrisa suave, viendo como el hombre se sonrojaba levemente. Permanecieron en silencio unos segundos en silencio antes de que Bakugou arreglara la toalla a su cuerpo- deja me pongo ropa y preparo la cena -dijo con una sonrisa dulce, antes de irse caminando descalzo al cuarto. 

Midoriya Izuku se quedó quieto unos segundos, viendo como el fornido hombre se iba directo al cuarto que ambos compartían, perdiéndose cuando fue hacia el armario. Comenzó a trabajar su mente intentando analizar lo que le había dicho, ¿era acaso una invitación para seguirlo?, ¿sería correcto si lo seguía? Sin poder pensarlo mucho, dejó la almohada en su lugar y se levantó, siguiendo a paso firme el rastro de pequeñas gotas de agua que había quedado en el piso. 

- Katsuki -murmuró cuando estuvo en la puerta, haciendo así que el rubio se girara y mirara como su esposo le miraba serio, pero de forma intensa- ¿puedo besarte? -le susurró de forma suave, que sonó casi dulce a los oídos del contrario. 

Se sintió transportado al pasado al momento de que soltó lo que tenía en mano y estuvo al frente suyo en solo dos zancadas, tomando el pecoso rostro entre sus manos para así estampar sus labios en los del más moreno. Mientras que en la mente de Midoriya se creaba un nuevo recuerdo conciente, Bakugou se aferraba a él al recordar que fue la misma pregunta que le hizo al momento de decirle que quería ser algo más que amigos. 

A Bakugou le gusta MidoriyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora