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En el momento de abrir sus ojos, estos pesaban de forma insoportable, mientras que en su cabeza bombeaba debido al dolor de cabeza. Sentía como si entre sus sienes hubiese una televisión con estática, pudriendo sus oídos en todo momento.

- buenos días -escuchó a su lado, seguido de pasos que retumbaron en su cuerpo. Sentía como si fuese un gatito y todo golpe fuerte retumbara dentro suyo. Cubrió sus orejas con sus manos mientras gruñía, dándole la espalda a Bakugou, quien caminaba de forma lenta mientras portaba una bandeja entre sus manos, la cual llevaba unas tazas de té y unas tostadas, que es lo que comía de forma usual.

- no grites -gimoteó el pecoso mientras se daba vuelta sobre sí, saliendo así de entre las sábanas de la cama, cayendo de forma brusca sobre el lado vacío. Katsuki se detuvo cuando el pecoso presionó con mayor fuerza sus oídos, haciendo una mueca de dolor- por favor, no grites -le susurró cuando el ojirubí se quedó quieto, observándolo de forma impasible.

- ¿estás bien? -susurró el rubio mientras se sentaba de forma suave a su lado, colocando la bandeja a los pies del chico- Izuku, ¿quieres que llame a alguien? -le murmuró, viendo como el chico meneaba la cabeza suavemente, gruñendo. 

Bakugou apretó sus labios mientras en su mente barajó unas posibilidades por segundos, suspirando fuertemente al saber cual era la mejor para el pecoso. Sacó la bandeja y la dejó en la mesa del salón, mientras iba hacia la agenda de contactos que tenía Midoriya, dirigiéndose a la "T", hojeó un par de apellidos antes de encontrar el "Todoroki", marcando al hermano deseado. En cuanto le contestó, le pidió que fuera, dado que desde el momento en que Natsuo tenía su título de medicina, el hermano de su amigo se había vuelto su médico personal en casos de emergencia, por lo que sabía que el pecoso estaría en buenas manos. 

Sin embargo, su alma cayó al piso cuando en el momento en que abrió la puerta y vio ingresar a Natsuo seguido de Shouto, quien iba con sus manos en los bolsillos y una sonrisa despiadada. El rubio les dejó entrar a regañadientes, señalando al médico el cuarto donde se encontraba el pecoso. Cuando Natsuo se retiró, Bakugou miró de forma molesta al bicolor, quien se encontraba mirando unas de las fotografías que se encontraban colgadas en la pared. 

- ¿qué mierda haces aquí? -le dijo Katsuki mientras se cruzaba de brazos y miraba al heterocromático, quien se giró y alzó una ceja, mirándolo de forma seria. 

- resulta que mi amigo estuvo en coma y mi hermano es su médico, ¿tengo alguna razón para no estar aquí, acaso? -le gruñó antes de tomar una de las fotografías, sacándola suavemente de la pared- resulta que por culpa tuya no lo veo desde hace bastante tiempo, porque eres una persona posesiva -aseguró Shouto con calma, mirando la fotografía cuando a Izuku se le había premiado como héroe del año, eso hace dos años ya. 

- no soy posesivo, saboteaste la relación que tengo con Deku -gruñó el ojirubí mientras le fruncía el entrecejo, viendo como el hombre dejaba el marco en su lugar, negando con su cabeza suavemente en lo que sonreía, riendo entre dientes un poco. 

- ¿abrirle los ojos acaso es sabotear? No, no lo es, es que se de cuenta en lo que se iba a meter -aseguró Todoroki mientras se cruzaba de brazos al igual que él, sonriendo a pesar del tenso ambiente- ahora, sí me hizo caso o no es algo aparte, aunque parece que no lo hizo -aseguró, apretando sus labios levemente- y mira como ha terminado -dijo, provocando así que la mandíbula de Katsuki se tensara y dejara caer sus brazos, empuñando sus manos en lo que caminaba hacia él con un paso pesado. 

- ya vas a ver, trozo de mierda -gruñó el rubio solo segundos antes de que del cuarto se escuchara un "Izuku, espera!". Bakugou se giró y vio como de cuarto su esposo salió corriendo, directo a la puerta que era el baño, detrás de él salió Natsuo, quien suspiró cuando comenzaron a escucharse arcadas desde el baño, proveniente del pecoso. 

- ¿está bien? -dijo Katsuki de forma rápida, mientras caminaba hacia el hombre albino y miraba a su esposo inclinado en la taza del baño, tratando de vomitar. 

- sí, tiene mareos, es algo normal aún -aseguró antes de entrar y acuclillarse a su lado, sobando la espalda del rizado de forma suave- ¿crees que puedas prepararle algo suave, como té o una sopa? -preguntó antes de tomar unas de las toallas, alzándose al lavamanos para poder mojar la tela con agua limpia. De forma rápida Bakugou fue a la cocina, para poder preparar un té de manzanilla. Una vez lo tuvo listo, dejó la taza en la mesa mientras se inclinaba a ver por la puerta. 

- ¿está bien? -murmuró al ver como el médico le mojaba la nuca al pecoso, quien se encontraba sentado de forma encorvada en el piso, cubriendo su rostro con sus manos mientras tomaba respiraciones profundas, tragando saliva de a segundos. 

- sí, seguramente está fatigado -dijo Shouto mientras caminaba a la puerta y se inclinaba suavemente, mirando al pecoso- hola, Midoriya -dijo de forma suave, haciendo así que el ojiverde alzara su cabeza y mirara de forma impactada al emisor de la voz. 

- Shouto! -dijo antes de levantarse de un solo movimiento, agarrándolo de la ropa ante de abrazarse a él, respirando de forma fuerte- te extrañaba mucho -susurró suavemente, mientras hundía su rostro en el bicolor, apretando con fuerza la prenda entre sus manos. Bakugou lo miró con sorpresa antes de que la sonrisa socarrona de Shouto lo distrajera, quien apegó al rizado a si mismo. 

A Bakugou le gusta MidoriyaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora