Capítulo III

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Rowan Lee, Lee Shin Hee y Jin Hi Long

    En una amplia sala de juntas se lleva-
ba acabó una importante reunión, entre
ellos había una gran tensión, había mira-
das pérdidas como nerviosas. En la gran
mesa rectangular había papeles, compu-
tadoras portátiles, vasos con agua y una que otra taza de café, alrededor de unos
parlantes fijos y por sobre ellos había un
pequeño proyector de techo, el cual se lu-
cia entre las luces modernas del mismo, las cuales se encontraban atenuadas por
la hora. Los ventanales de piso a techo i-
luminaba la sala y los rostros pálidos de
todos los presentes, un grupo de unas do-
ce personas de traje de marca y un grupo
de jóvenes con trajes, aunque perfecta-
mente planchados, eran de una calidad baja, que contrastaban con los finos tra-
jes hechos a medida y de telas de alta ca-
lidad, de sus presuntuoso superiores, los
cuales solo intentaban lucir bien para su
superior.
    Enfrente de la seria junta directiva se encontraba frente a una mirada fría, y el
dueño de esos gelidos ojos negros era un
hombre de hermoso rostro. El CEO de la Compañía los miraba a todos, analizaba cada uno de sus movimientos, les daba miedo el verlo.

    Su presidente y CEO era un hombre de
gran belleza, tenía un cuerpo y rostro que
parecían hacer sido esculpido por los mis-
mo dioses, su rostro serio y frío tenía un
par de ojos finos como un fénix. Sus ojos
era de color ambar. Sus finos cabellos de
color negro azabache estaban bien peina-
dos para atrás, parecía un chico malo de
mirada asesina y con una actitud fría, pe-
ro con un aura altanera y peligrosa, que
atraería a mujeres amantes del peligro. Él poseía un cuerpo bien tonificado que se encontraba oculto detrás de su pulcro
traje negro y que solamente hacía desta-
car sus anchos hombros, dando así un look
completo, que lo hacía destacar.

' Que hermosamente aterrador '

    Los integrantes de la junta directiva se
encontraban nerviosos, sudando frío, na-
die hacía el menor sonido, solo el presen-
tador del nuevo proyecto temblaba como
gelatina hablaba, él no se sentía para na-
da bien. No al enfrentarse cara a cara a su jefe.

- " ¿Qué esperan? Comiencen, no tengo
tiempo que perder, señores " - habló el
hombre de hielo e hizo honor a su apodo,
" El témpano de hielo ".

    Todos a la vez, menos él, tragaron en se-
co y dejarían de respirar, con miedo y ca-
si pensaron lo mismo.

' Aterrador '

    El joven presentador explicó el nuevo proyecto, y lo hizo de forma rápida y cla-
ra, su jefe lo miraba tan fríamente que ju-
raba que moriría en ese lugar.

' Por favor, diga algo bueno '

    El presidente y Ceo era Rowan Lee, el hi-
jo menor de la família Lee, era el cuarto jo-
ven maestro. Segundo hijo del segundo hi-
jo de fundador de la empresa matriz. Era
un hombre guapo, casi un dios coreano, quien atraía a las personas desconocidas
a verlo y admirarlo como a uno, pero na-
die que lo conocía de cerca quería estar a-
sí frente a él y trabajar para él. El ser un empleado o alguien debajo suyo era sufrir constantemente, y solo eran masoquistas
por la buena remuneración que se les o-
frecía en contratos cortos de uno a tres a-
ños, que podían renovarse, pero los cua-
les pocos estaban tan locos para hacerlo.
Aunque es un hombre admirable, quien
merece respeto por todo, quien logro ser
un digno heredero, mostrando que los hi-
jos de Chaebol's podían trabajar y hacer
algo más que malgastar sus fortunas en drogas y viajes. Él tiene por cuenta pro-
pia un patrimonio de 200 millones de dó-
lares que crecía a cada mes, y a pesar de
ser un hijo de viejos ricos, comenzó en a
trabajar desde que se graduó en adminis-
tración de empresas y finanzas, en lo más
bajo de la jerarquía empresarial, llego a escalar a lo alto. Su abuelo, tíos e incluso
su propio padre, no tuvieron preferencias
sobre él o su hermano mayor o sobre sus
otros tres primos, pero él lucho desde su
graduación temprana en finanzas y ad-
ministración de empresas, comenzando a ganar lugar desde lo más bajo, y en un
año llego a ser gerente. El joven Lee se dedicó a superarse día a día y llegó a la cima en cuatro años, algo inimaginable, ganando a todos sus pacientes en califica-
ciones y con el favor de su abuelo, here-
dó sus activos, llegando a ser un accionis-
ta mayoritario en seis años.

La Emperatriz Del CINEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora