Capítulo LXVIII

1.3K 123 8
                                        

  Layla se cambió, se preparó para su úl-
tima escena con una sonrisa de logro, y no era mucho. Con un espeso maquillaje de enferma, con un vestido desgastado y con cadenas falsas camino al escenario preparado con antelación. Con el apoyo del staff y con sus compañeros actores listos, comenzó a rodarse la última escena de su personaje.

    Se daría fin a la fiel tercer protagonis-
ta en manos del hombre que amo, por quien se humilló y por cual corazón pe-
leó. Fue arrastrada ante las súplicas de la sirvienta Liu Er, interpretada por la exagerada Mei-Lin, quien casi arruina algunas tomas, pero sin tomar relevan-
cia en ellas.

- " ¡Mei-Lin, deja de estorbar! " - gritó la
directora, quien estaba furiosa. La sacó de
cuadro y se fijo en solo una persona, en su trágica protagonista femenina, quien
morirá injustamente ante los ojos de su amado y sus gustosos enemigos, los cua-
les ríen.

   La joven demacrada fue arrastrada a la
horca, con la soga rodeando su cuello y una bolsa de tela cubriendo su triste son-
risa, por no verlo por última vez, cayó, lu-
chando por respirar, y con una poderosa
asfixia murió la bella mujer.

  Luego de esto, se grabó la voz en off de Layla, lo que pensó su personaje y todo su sentimiento al ser arrastrada a su final. Y así, con una sonrisa melancólica y con su última lucha, se marchito la vida de una inocente flor.

- " Y... ¡listo! " - corto el micrófono con una sonrisa satisfecha.

- " ¡Layla, gracias por tu trabajo! " - dijo la directora con una sonrisa satisfe-
cha.

- " Hermana Layla es su última esce-
na, ¿cómo se siente? " - le pregunto la guionista, triste al no poder verla más.

- " Muy feliz, gracias por su esfuerzo, gracias por haberme dado esta opor-
tunidad " - respondió. Y así de a poco se le acercan sus amigos actores.

     Muchos actores se reunieron alrede-
dor de Layla con una sonrisa, hubo tan-
tas palabras dulces como halagos y una despedida con abrazos y todo, pues era casi un año que grabaron todos juntos, y sienten que son como familia. Era tris-
te no volver a verse la cara día a día, pe-
ro se despidieron de su buena compañe-
ra con un " Hasta la próxima " o un " Es-
pero verte más tarde ". Muchos lo dicen por cortesía y otros con sinceridad, por-
que se llevaban mejor o porque compar-
tieron más con la joven madre, quien la-
mentablemente debía irse a casa con su hija. Y así fue, Layla fue a buscar a Wei Yue y viéndolo aún enfermo fue a una clínica, ya sabiendo más, tomo el auto y llevo a los niños a KFC, obviamente le prometió a Mi-Yon comprarle pollo frito, pero aun con Wei Yue en brazos hizo su pedido para llevar y se sentó en el auto, para comer con su hija.

  Aunque sabía que la niña quería jugar y
comer en la zona de niños, sabe que con
su hermano enfermo no podía, sin moles-
tar a su madre, quien parecía un poco cansada, comió en silencio. Y sin notar, que su madre se quedó dormida en el a-
siento del conductor con Wei Yue entre sus brazos.

- " Mamá, ya terminé " - dijo luego de una hora, pero no recibió una respuesta, preocupada se asoma y vuelve a decir - " Mamá, ya terminé..." - , y nota que su madre estaba dormida, sin querer moles-
tar a su obviamente cansada madre, nue-
vamente se sienta en el asiento trasero y juega en silencio con su tableta.

    Al cabo de un tiempo, se queda profun-
damente dormida, y el enfermo e incó-
modo Wei Yue se despierta, aún molesto
rompe en llanto

- " ¿Wei Yue? " - adormilada ve al niño que lloraba en sus brazos - " ya, ya..." - comenzó a darle palmaditas en la espal-
da para hacerlo dormir sin fijarse que es-
taba en el auto, pero al darse cuenta, ya viendo lo oscuro que es afuera, asustada busca a Mi-Yon, quien duerme en la par-
te de atrás. Y viendo a sus hijos tranqui-
los se calma, pone a Wei Yue en su silla, acomoda el cinturón de seguridad, ajusta
el cinturón y la silla de Mi-Yon y conduce a Busan con cuidado, aun temiendo cual-
quier incidente.

La Emperatriz Del CINEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora