Capítulo XVII

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Abriendo los ojos, para caer...

   Layla pasó su semana libre con sus dos
hijos, alentando la creatividad y la inde-
pendencia de Mi-Yon. Esta pequeña niña
había crecido retraída, siendo extremada-
mente dependiente de su madre, quien a
pesar de su estres post-parto, sus cambios
de humor, sus altercados verbales, aún le
demostrada un poco de afecto materno, a
diferencia de su padre. Pero desde que e-
lla llego a su vida, su pequeña personali-
dad logró crecer, madurar, y dejar de de-
pender del estado de ánimo de otros.

- " ¡Mi-Yon, vamos a comer! " - le hablo mientras llevaba a la mesa la pizza que había recalentado del día anterior.

- " ¡Piza! " - muy contenta saltaba a su al-
rededor - " ¡Piza! " - gritaba muy feliz.

    Mi-Yon había comido pizza dos veces desde que llegó a la nueva casa, y desde la
primera vez que lo probó de la mano de la niñera Min durante una noche caótica, se
enamoro de la pizza y cada vez que puede
lo pide, y lo prefiere por sobre su comida
chatarra favorita, el pollo frito del KFC.

- " Mi-Yon, cuidado, la bandeja esta ca-
liente. Y es pizza, pi-zza " - la corrigió mientras bajaba la pizza en la mesa.

- " Mami " - hizo pucheros y se acercó a la mesa - " Mi-Yon, sabe " - bajo la cabeza y pisoteo el piso con frustración.

- " ¿Por qué pones esa cara? " - pellizco sus mejillas y la beso.

- " Ya quieto comer " -.

- " Cariño, espera un poco " - la cargo y
la sentó en su sillita - " Se va enfriar en-
seguida " - beso su mejilla antes de volver
a entrar en la cocina y buscar la pizza ca-
sera que hizo para acompañar a la pizza recalentada de la noche anterior.

    Al ver su espalda, la pequeña se estiró con cuidado para agarrar un poco de pi-
zza, pero su madre se acercó antes de que tuviera éxito en su robo o se quemara.

- " Espera, no crees problemas " - le dio
un ligero manotazo cuando quiso agarrar una punta del pizza.

- " Mami..." - hizo pucheros.

- " Esta caliente, Mi-Yon. Por favor, es-
pera un poco más " - repitió - " Además
no he cortado la pizza, espera un po-
co, cariño " - le sonrió y volvió a la coci-
na, y regreso con un cortador de pizza.

- " Mami, piza " -.

- " Espera un poco, voy a buscar a tu hermano y comemos juntas " - le dijo mientras se secaba las manos antes de su-
bir las escaleras.

- " Bien " - hizo pucheros y como su ma-
dre le dijo, no toco la pizza caliente y la espero con impaciencia.

   Cada expresión no escapo de la vista de
su madre, quien la observaba desde el pie
de la escalera, con orgullo y con calma se
acercó a la habitación de su hijo, quien la
esperaba despierto con una mirada pica-
rona.

La Emperatriz Del CINEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora