Capítulo XLIV

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Vuelo...

Residencia de la família de Layla . . .

   Layla terminó su transmisión en vivo y
dejo su teléfono a un lado, termino de gra-
bar sus escenas, y regreso temprano a su
casa, y se centró completamente en pasar
tiempo a lado de sus hijos, su último día de descanso.

- " Señorita, el señor Li esta al teléfono
" - interrumpió Sasha la hermosa escena.

- " ¿Señor Li? " - fruncio el ceño confundi-
da y un poco molesta al pensar en esa esco-
ria.

- " Mami, ignora a ese señor y juega con-
migo " - dijo Mi-Yon pensando que ese Se-
ñor Li es su papá malo, quien hacía llorar
a su mami.

- " Esta bien, Sasha, dile que estoy ocu-
pada y que llamé más tarde o... mejor
dile que no llame nunca más " - le dijo mientras agarraba una muñeca para jugar
con Mi-Yon.

   Sasha los vio felices y sonrió feliz al ver
a esta buena família de tres reír, agarró el
teléfono de línea y transmitió el mensaje
antes de colgar.

- " Señor, le repito, la señorita Long no
desea comunicarse con usted, sino lo en-
tiende es su problema " - dijo y le colgó de una vez.

    Si a su jefa no le importaba esta perso-
na mucho menos le importa a esta perso-
na a ella.

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Residencia de la família Li...

   En su estudio, Li Shin Hee fruncio el ce-
ño mientras miraba fijamente el teléfono
en sus manos.

- " Tanto así me odias..." - susurró al ver
como era ignorado, él recordó como Lay-
la solía llamarlo, como solía ir a verlo a la
compañía, o le enviaba un betún, que ter-
minaba en la basura, la llamada era igno-
rada y las puertas de la compañía eran ce-
rradas para ella.

- " Recién ves, lo bella que es la mujer que dejaste ir " - dijo el abuelo Li al ver
a su único nieto sufrir, como era castigado
una y otra vez por ser ciego.

- " Abuelo, yo ..." - no sabía que decir, pues
un 'Lo siento' o un ' Tenias razón' se queda-
ba corto si se trataba de todo.

- " Calla, tu te equivocaste, dejaste a un
bello ángel y ahora pagas " - dijo antes de irse.

- " Tienes toda la razón " - murmuró. Él le
falló a su abuelo, a su propia madre, a su
padre, Layla, a sus hijos y a su vida de fal-
sas promesas. Sus errores lo han llevado
a estar solo. Y esto es menos de lo que en
verdad se merece - " Todo es por mi cul-
pa " - se repetía la misma rutina, una y o-
tra, y otra vez.

    Abrió una botella de ron y la acompaño
otra de whisky para desahogarse, pero a-
compañando su dolor estaba escuchando
la bella y melodiosa voz de Layla.

La Emperatriz Del CINEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora