Capítulo XLVI

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No hay lugar para gente como tú...

Estudio de Pnation...

    Jae-sung se maravillo gratamente con la
última pista que escuchó de la autoria de
Layla, la cual es llamativa en todo el senti-
do de la palabra, la letra de la canción es-
tá llena de reflexiones de la vida, de la vi-
da compleja de una joven adolescente, sin dejar nada como un tabú.

- " Es muy buena, me gusta, pero no va-
ría mucho de tu álbum anterior, ¿no lo crees así? ..." -

- " No, es esa mi intención, yo quiero ha-
cer un retroceso en mi propia historia " - le dijo.

- " Eso es bueno " - suspiró aliviado.

- " ¿Eh?¿Qué pasa? " - preguntó confundi-
da por su expresión.

- " Es que es bueno que escribieras algo
así con la intención de usarlo en ti y no
dárselo a otros..." - respondió.

- " Si..." - extrañada con su comportamiento miró hacia otro lado y vio la hora.

12:40

- " Tío... debo irme, tengo escenas por grabar " - le dijo.

- " Entonces, ve, ve " -

   Aun extrañada con el comportamiento de Park Jae-sung se fue en busca de Ann, quien fue a hacer una llamada y aún no había regresado.

    Mientras esto pasaba, Jin Hi iba a discul-
parse con su abuela enfrente de sus tías, sus tíos y sus arrogantes primos. Algo muy vergonzoso.

    Arrodillada ante los mayores, con la ca-
beza agachada: - " Perdón, abuela, abue-
la perdóname, no he sido filial " - dijo u-
na y otra vez sin mirar la burla en los ojos
de estas personas.

- " Madre, Jin Hi ya se..." - la voz de Li Jia
fue callada, el padre Long detuvo a su es-
posa.

- " Déjala reconocer su error, es lo me-
jor para todos " - le dijo muy seriamente.

    Jin Hi estuvo así y molesto más a la an-
ciana, quien noto que no había sinceridad en esas palabras.

- " Maldita descarada " - le tiro su almo-
hada y empezó a tener dolencias.

- " ¡Madre / Abuela / suegra / doctor! "
- los mayores socorrieron y los jóvenes buscaron al médico.

    Ante la conmoción, Li Jia arrastro a su
hija afuera de la sala y la retuvo lejos de
la vista de esas furiosas mujeres.

- " Te debes disculpar con más sinceri-
dad " - le pidió con nerviosismo, pues te-
mía repetir la historia, no desea ser nue-
vamente odiada.

     La expresión de Jin Hi no fluctúa, ella
no siente nada, solo molestia hacia las pa-
labras de su madre.

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La Emperatriz Del CINEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora