No sabía que hora era, la persiana cerrada a cal y canto le impedía saber en que momento del día se encontraba, aunque intuía que demasiado pronto para su habitual hora de despertar un sábado.
Le estorbaban las sábanas y notaba un ligero hormigueo en la parte baja de su vientre además de unas intrusas caricias a lo largo de sus piernas y el interior de sus muslos.
Se removió ligeramente mientras destapaba la poca cantidad de su cuerpo que aún seguía cubierto por la sábanas, abrió los ojos y se sobresaltó ligeramente al encontrarse un primer plano de la morena colocada entre sus piernas mientras besaba el interior de sus muslos y repartía caricias por los mismos.
-¿qu-qué haces ahí?- le preguntó aún con la voz ronca y ligeramente dormida.
-Buenos días Albi- dijo dejando un beso en su monte de venus que hizo que se excitará ligeramente- Anoche me quede con muuuchas ganas de probarte- volvió a hablar mientras se lamía los labios y dejaba la vista fija en el rosado sexo de la rubia.
-Joder- jadeó- ¿me vas a desayunar?- preguntó ya más cachonda que nunca.
-ya ves que si... y luego tienes un café y unas tostadas preparadas para ti- le dijo al tiempo que empezaba a pasar la lengua por su coño recogiendo la abundante humedad que ya acumulaba.
Que me ha hecho él desayuno y me ha despertado comiéndome el coño.
Natalia cásate conmigo. Pensó al tiempo que gemía por las caricias que la experta lengua de la morena estaba realizando en su zona sur.
-Joder Natalia
-¿Te gusta?- preguntó al tiempo que subía para dejar un casto beso en los labios entreabiertos de la rubia.
-¿Qué si me gusta? Me cago en dios- exclamó en cuanto la lengua de la morena volvió a su centro.
-Tu coño si que me gusta
-Joder, no puedo más, mételos ya- dijo haciendo referencia a aquellos largos dedos que la noche anterior la llevaron al extasis.
-mhmhmh- negó con un sonido de su boca- te vas a correr en mi boca mientras te como el coño, Alba.- y ahí Alba no pudo hacer otra cosa que gemir y agarrarse a las sábanas para evitar la tentación de arrancarle los pelos a la morena de todo el placer que estaba sientiendo.
Natalia aceleró los movimientos de su lengua en su clítoris antes de intercalar con su lubricada entrada y volver a su zona más sensible. Ayuda, que me desmayo.
-Nat, Nat, NATALIA me corro- gritó la rubia al tiempo que notaba todo su cuerpo retorcerse por el increíble orgasmo mañanero que le acababa de provocar la Navarra.
Natalia se bebió toda su excitación antes de subir repartiendo cortos besos por el pequeño cuerpo de la rubia antes de concentrarse en su cuello poblado de lunares y notar el acelerado pulso de la chica que seguía recuperando la respiración.
-¿bien?
-¿bien? Joder Natalia- dijo antes de lanzarse a devorar los labios de la morena impregnados de su sabor y darle un intenso beso de agradecimiento.- me quiero despertar así todos los días- dijo ya intercalando cortos besos en sus labios.
-Cuando quieras rubia, ahora levanta que vamos a desayunar... comida- dijo entre risas antes de ir a la cocina para calentar el café que previamente había preparado.
Desayunaron prácticamente en silencio, una en frente de la otra, Alba no podía apartar los ojos de la cara de la morena, recordando todo lo acontecido en aquel día y medio que había pasado junto a ella, hacía años que no se sentía tan a gusto con alguien, en todos los sentidos posibles y una pequeña sonrisa se le formó al darse cuenta que aquellas sensaciones que la morena provocaba en ella no la agobiaban ni le parecían algo precipitado.
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ABC | Albalia
FanfictionNatalia a sus 32 años trabaja como directora de teatro. Alba a sus 34 es profesora de arte en la Universidad. Ambas con una vida acomodada y dentro de una rutina empiezan a conocerse gracias a una pequeña pelea entre las dos personas más importantes...
