Capitulo doce

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El día era alegría, todo era paz y tranquilidad. Caminaban hacia el pueblo, hablando del compromiso de los dos chicos. La boda sería dentro de poco. Cosa que les alegraba a todos, tener una fiesta así de grande. Ese día, todos los habitantes de Karmaland se enterarían, festejarían, comerían y beberían hasta decir suficiente. Pasaron a la alcaldía. Luzu recordó todo, la traición y la desconfianza que sus "amigos" le habían hecho pasar, sin olvidarse de la crueldad en sus "bromas". Le entro la rabia, como un niño caprichoso cuando no obtenía lo que quería. En eso vio a Lolito. Sus ojos se iluminaron de resentimiento. Corrió y se lanzó al alcalde. Le empezó a dar golpe tras golpe.
Todo pasó MUY rápido. Los tres acompañantes de Luzu corrieron a detenerle pero el chico también era muy fuerte, cosa que les costó demasiado. Para ese momento Lolito ya estaba tirado en el suelo. No sabían si vivo o muerto. En esos cortos segundos de que Vegetta revisara si Lolito estaba bien. Auron abrazó muy fuerte a Luzu. Rubius estaba corriendo por ayuda al hospital.

-¡Déjame, Auron!- chillo molesto.-¡Deja que le de su merecido!

- Calla....- le susurró mientras le tocaba la mano, estaba ardiendo de la rabieta.

-Por suerte no llegó a matarle- les dijo Vegetta.- Unos golpes más y lo hubieran podido matar ¿Que pasó, Luzu?

- ¡Es una perra!- gritó, muy enfadado- No sabe lo que es esforzarse para que alguien venga y se lo quite en un segundo-comentó bruscamente- ¡No sabe que es la traición! ¡Ni sabe lo que yo sufrí!

-¡Tenemos que salir de aquí!- chilló Auron preocupado- Esto solo te traerá problemas, Luzu. Piensa un poco, hombre.

- Ustedes salgan de aquí y vayan a la tienda- les ordenó Vegetta- Yo dire que le encontramos aquí...

- ¡El dirá que fui yo!

-¡El tiene corazón, Luzu!- lo arrastró a la salida.- el sabe que te metería en problemas... él está de nuestro lado...

Salieron del ayuntamiento. Luzu estaba perdiendo la cabeza, lentamente, que dañaba a muchas personas. Tenía algo de sangre en las manos, por lo que pasaron a un baño público y como padre e hijo, Auron le lavo las manos a Luzu.

-Aún no me creo que haya hecho eso- balbuceó Luzu.

-No yo, Luzu- dijo Auron, secándole las manos.- Con que el puerco de Lolito no nos delate estamos bien.

-Ay Auron... te metí en muchos problemas-se le quebró la voz- Me siento muy mal con lo que hice...necesito una forma de tranquilizarme...

-Recuerdo el primer día- comentó Auron- cuando golpeaste mis cosas y estabas chillando, me diste un beso, cosa que te tranquilizo.

- ¿¡Quieres decir que mi zona de seguridad eres tú!?

- Eso creo... pero no podemos estar muy seguros.

En eso, a Auron le entro una llamada de Vegetta. Él contestó, tratando de tranquilizarse. La voz de Auron, salió como un hilo.

-¿Bueno?- preguntó.

-¿Auron?- preguntó Vegetta.- Lolito está hospitalizado, lo encontramos en el ayuntamiento- mintió.- Está muy mal, el pobre.

-¿¡Pues que TANTO le hicieron!?- preguntó Auron, echándole una mirada asesina a Luzu con un poco de mirada coqueta.

-Pues AL PARECER- gritó Vegetta, en tono broma para que Luzu le escuchara, esto provocó que la pareja se riera- Le dieron golpes y lo dañaron ¿has flipao? ¿Eh?

-Pues si, vamos para allá, de inmediato.- dijo- Voy con mi Luzu~

Las mejillas de Luzu, estaban ardiendo. Con tan solo tocarlas te desintegrabas, cosa que era muy tierna. Muchos pensaron que Luzu no volvería a sonreír pero mirarlo ahora. Es una persona confundida pero que sonríe muy a menudo. Era simplemente perfecta para Auron.
Fueron caminando al hospital, en eso vieron a Vegetta y a Rubén.

-¡No mames!- dijo Rubius, con acento mexicano-¡Estuviste a nada de que valiera todo!

-¡Esa boquita!- gritó Vegetta.- La próxima, te tendré que callar con un beso.

-Entonces bésame, guapo.- le reto. Cosa que Vegetta le dio un beso.

-Jo...¿que sigue?- sollozó falsamente-¿Que me follé?

- Si tú quieres...-bromeó Vege.

-¿Como está Lolito?- preguntó Auron.- Como su doctor, estoy en todo derecho de saber.

-¿Podemos pasar a verle?-preguntó Luzu.

-¡Pues claro!- se acercó a Auron y le susurró- Me prometió que no diría nada.

Nada será igualDonde viven las historias. Descúbrelo ahora