Capitulo cuarenta y cinco

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Aún seguían decidiendo a por quien ir. Al final quedaron todos de acuerdo. Perxxita. Así que Lolito, Auron, Mangel y Fargan irían a por el joven que vivía algo alejado de Karmaland, pero estaba algo cerca. Así que partirían en busca del joven. A la hora de las despedidas, Auron se acercó a Luzu y lo agarro de las manos.

-Volveré con Perxxita, tranquilo-dijo con una sonrisa.-Te extrañaré mucho ¿prometes recordarme durante todo el tiempo que esté afuera?

-¿Lo dices en serio?-sonrío dulcemente.-¿Sabes que no te puedo quitar de mi mente?

-Te amo, Luzu-aseguró Auron.-Eres mi verdadero amor. Te prometo lo que tú quieras cuando vuelvas.

-Y tu el mío-correspondió Luzu.- Y si, cuando vuelvas lo recompensarás, cariño.

Sus labios se juntaron. Eso era. Un remedio para el malestar de la vida, un beso dulce y lento. Lleno de amor. Cerraron sus ojos. Al abrirlos nuevamente sonrieron y juntaron sus narices. Ese momento era bello, pero que digo, todos lo son.

Auron subió a su respectivo caballo que Vegetta le había prestado. Vio a Fargan sonriéndole.

-¿Listo para la aventura?-preguntó.

-Estoy preparado-sonrío.-Solo esperemos a Mangel y a Lolito.

Los dos jóvenes mencionados se tardaron unos buenos minutos para despedirse de sus amigos. Los caballos cabalgaron hacia el oeste. Luzu solo presenciaba como su pareja se iba alejando. No tuvo la opción de ir con ellos, ya que solo sería una aventura rápida y sin problemas. Algunas lágrimas cayeron por sus mejillas hasta desaparecer.

-Estás llorando ¿Hace cuanto que no lo dejas ir, Luzu?-comentó Willy.- ¿Estás bien?

-No lo dejaba irse hace...días, semanas.-contestó Luzu.-Me siento un poco mal.

-Venga, un abrazo-recomendó su compañero.

-Vale, Willfred.

Se abrazaron. Las lágrimas de Luzu caían en el hombro de Willy. Hasta que una de las jóvenes de la Hermandad, Emma, los interrumpió.

-Hay alguien en la puerta, es urgente-aviso Emma.-Una chica del pueblo le urge veros.

-En seguida, si puedes pedirle a Vegetta, a Rubius, a Alex y a Frank si nos acompañan te estaría agradecido-pidió Willy.

La joven asintió. Unos instantes después, entraron los compañeros de Willy y Luzu. Tomaron asiento en el salón, esperando a la joven del pueblo.

-Buenas...-saludó la joven.-Necesitó su ayuda.

-¡Espera!-exclamó Vegetta.-Tu eres esa chica que no me creía y le creía al viejo verde de Merlon.

-Lo lamentó... yo no sabía lo que decía-balbuceó.

-¡Primero hablas mal de Vegettita y luego te disculpas!-exclamó Rubius.-¿Que pasó con Merlon?

-Ya puso toque de queda... y castigó al panadero por retarlo diciendo que eso solo lo decidía el alcalde.-contó la joven.-¡Necesitamos su ayuda!

-Claro, claro-sonrío Alex.-Mira, ahorita tenemos que organizar un plan, pero necesitaremos guerreros como ustedes para derrotar al joputa de Merlon.

-¿Quieren hacer un ejército? ¿Pero como?-dudó.-No sabemos lucha, no podemos revelarnos si no tenemos entrenamiento.

-Va a ser fácil-comentó Vegetta.-El favorito de Merlon puede mandar a ustedes
de castigo al bosque, y Willy, Luzu y yo los entrenamos. Fácil y sencillo.

-¿A que se refiere?-preguntó la joven.-¿Tenemos que romper la ley para que nos envíen al bosque y ustedes nos entrenarán?

-Así es, y si dices una cosa, tú y tus conocidos estarán en peligro-amenazo Frank rápidamente.-Ya nos arruinaron una vez el plan.

-¿¡Para que quiero eso!? Solo quiero que Merlon caiga... al final ¿ganarán ustedes o Merlon?

-Confiamos en ti-suspiro Luzu.-Anda, ve a casa y dile a tus amigos. Alex lo hará, será la amiguita de Merlon ¿a que si, Alex?

-...

-¿Alex?-preguntaron los jóvenes.-¿Alex?

-¡Yo no voy a ser su amiguita!-gritó AlexBy.-¡Yo no quiero ser el favorito de Merlon! ¡Por favor!

-¡Alex!-pidió Frank.-Anda... por favor. Te ayudaré a llevarlo con tranquilidad, pero por favor.

-Vale, Frank-sonrío.-Solo quiero verte conmigo.

Se despidieron de la señorita, su nombre era Annie. El plan tomaba forma, de aquí a que regresaban con Perxxita, ellos entrenarían a la mayoría del pueblo. Tendrían que considerar hacer cabañas para que los habitantes vivieran en su tiempo de exilio.

Nada será igualDonde viven las historias. Descúbrelo ahora