CAPÍTULO 1: Fake Love

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 Jeon Jungkook había llegado muy lejos en su carrera como policía. Tenía solo veintidós años, pero su puesto en la comisaría significaba mucho para él...Era su vida entera, y por eso callaba el dolor que tenía dentro, porque sabía que podía perderlo por culpa de la enorme imprudencia que su corazón había cometido hacía ya casi dos años.

Hacía ya casi dos años...era fácil decirlo...Pero...¿por qué ese tiempo no había sido suficiente para olvidarle? Era tan difícil dejar de amarlo a pesar de todo como imposible había sido no caer a sus pies.

Kim Taehyung no era más que uno de los secuaces del grupo mafioso liderado por Kim Namjoon, también conocido como "RM". Lo habían atrapado hacía dos años, y Jeon Jungkook estaba entonces en prácticas. Sin embargo, habían confiado en él lo bastante como para permitirle custodiar al prisionero. Y eso había sido un enorme error...

Taehyung se había propuesto manipular y engañar al joven para escapar y volver con los suyos. Y la primera vez que su mirada se cruzó con la de Jungkook, supo que la seducción era el camino más fácil para lograrlo. Era amable, bueno y dócil con él, hasta el punto de hacer que Jungkook se preguntase como era posible que alguien así hubiese matado a bastantes personas y estuviese metido en asuntos tan turbios. Y era imposible resistirse. La primera vez que Tae lo besó, no fue capaz de rechazarle por mucho que supiese que todo aquello estaba mal. De hecho, el saber que estaba haciendo algo prohibido hizo que, por alguna razón retorcida, la boca de su prisionero le resultase aún más irresistible.

Durante esos primeros días, Tae no dejaba de repetir que se quedaría en la cárcel por siempre, y que no le importaría estar en el corredor de la muerte si lo último que iba a ver antes de morir iban ser las hermosas galaxias de sus ojos.

Jungkook creyó cada una de sus palabras. Aún lloraba cuando las recordaba, destrozado por su falsedad.

Fue por eso que cuando Tae escapó sin decir adiós con las llaves que había tomado del bolsillo trasero de su pantalón, el corazón se le rompió en mil pedazos. Sí, era como si aquel prisionero hubiese descuartizado su corazón y repartido los trozos por los lugares más recónditos de la ciudad. Y dos años después, él todavía necesitaba encontrarlos para sanarse. Ahora, de alguna forma, el prisionero era él. Y además no podía llorar, ni decirle una sola palabra a nadie, porque perdería su trabajo, que tanto significaba para él.

Y quizá precisamente porque le había resultado tan fácil amar a Taehyung ahora olvidarle parecía imposible. Y Jungkook deseaba odiarle, pero tampoco era capaz de eso. Lo único que odiaba era la certeza de que volvería a caer en sus brazos si Tae tan solo volvía y se lo pedía.

-Jungkook-dijo el jefe de la policía, Jin, sacando a su subordinado de su ensimismamiento-, tengo que encargarme de un asunto. Así que me gustaría que fueses a hablar con esa chica que ha denunciado la desaparición de su compañera de piso.

-Claro-respondió el chico.

Jin suspiró, volviendo la cabeza a su ordenador.

-¿Es algo serio...? ¿El asunto del que tienes que ocuparte?

-Eso parece-respondió Jin-. Han encontrado a Seungri muerto en un callejón. Ya sabes, el tipo de la banda de G Dragon que decían que andaba en trata de blancas. Algo me dice que tiene algo que ver con la banda de RM.

-Pero...-a Jungkook le dio un vuelco el corazón, pues sabía perfectamente que eso significaba que Taehyung estaba metido-...la banda de G Dragon suele venderle coca y demás a los de RM...¿Por qué harían eso?

Era verdad, G Dragon era el amo del barrio. Ni a RM ni a los suyos les venía bien ponerle en su contra. Pero al parecer incluso los tipos como aquellos tenían su código de honor. Y se decía que Kim Namjoon era capaz de matar o de torturar, pero nunca a gente inocente, y no tenía ningún tipo de tolerancia con la gente como Seungri.

BLOOD AND TEARSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora